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Josh Holloway: un hombre exitoso

Quien interpretara a Sawyer en Lost nos habla de su éxito. Entérate de cómo llagar a ser una celebridad a través del trabajo.

Josh Holloway y Sawyer no tenían nada en común. Quizá sólo el acento, el amor por la cerveza y el instinto para conseguir las cosas -obtenerlas y aprovecharlas. «Pruebo todo», dice. «Incluso metí a mi boca una pequeña tela que tenía mi hija en la piel cuando salió del vientre de su madre. Soy un catador». Suena extraño pero se asegura que «se veía como un rollo de canela. Me preguntaba en ese instante,¿qué es todo esto?, estaba conmovido», nos dice el actor, al mismo tiempo que alza el dedo en el aire, se lo mete a la boca y lo saca para hacer que suene «pop» dentro de su cachete . «Eso es lo que hacemos. Así es como sabemos si las cosas están frescas o no». Ese tipo de instinto puede meterte en problemas, especialmente si estás en Hawái y se te ocurre tener un barco. Lo cual es, por supuesto, algo en lo que Halloway invirtió para ligar a las chicas del lugar y tener un sitio al cual llevarlas. Pasó seis años interpretando el papel de un estafador cínico y frío en uno de los programas que replanteó la manera de hacer series de televisión: Lost; un hombre como él necesitaba pescar y saborear los alrededores del lugar. La casa de Holloway está cerca del Canal de Kaiwi donde hay mucho viento, un escenario acuático, que ha tenido que atravesar en varias ocasiones para llegar a la zona apropiada para calar (echar la caña de pescar en le mar). Con frecuencia se bajaba del barco a husmear por allí, a donde llegara, sin importar las condiciones climatológicas. En muchas ocasiones el océano le dio una buena sacudida.

«Casi me orino en los pantalones», comenta mientras se sienta cerca de la playa de Oahu. «He salido al mar en condiciones en las que sé que no debería y me he quedado allí. He aprendido mucho de este océano pero me falta más todavía. Si te burlas del océano, te dará una bofetada. Nunca debes faltarle al respeto. En serio».

Así es que ahora Josh se asoma al mar con nuevo temple. A través de esos silenciosos viajes llenos de peligro, metido entre las olas, aprendió a hacer pausas en su vida, a evaluar situaciones y salir bien de ellas -no sólo a hacerlas por costumbre. Holloway tiene 41 años. Desde que comenzó a filmar Lost, ganó una esposa y una hija, dos personas que lo necesitan fuera del agua.

Es por ello que trata de hacer las cosas con calma. Lo hace sentir bien. Deseaba que terminara la serie para dejar al océano y a Sawyer atrás, que se mezclaran esas dos fuerzas tercas que nunca se rindieron entre sí. Holloway ha absorbido lo que ha podido de esta experiencia y de la isla misma. Ahora tiene otros planes. De hecho, ya vendió el barco.

Cualquiera que haya dejado el trabajo sabe lo que se siente: claro, ya te has establecido, pero fue en un ámbito específico, un rol familiar, un momento en el que todo embonó. ¿Funcionará de nuevo? Piensas en los empresarios que construyen y venden grandes compañías, sólo para deshacerse después de las torpezas cometidas. Como ese tipo de Hotmail.

Tomas una decisión: te dedicas a lo que sabes, porque es seguro y de bajo riesgo o te fijas una meta para realizar algo nuevo -entonces le dices a un empleador: «En el pasado hice tal cosa, así es que ahora puedo hacer esta otra». La segunda opción es más difícil de lo que parece. «Como hombres, tendemos a proteger y a proveer por naturaleza. Y cuando encontramos algo de buena fe y con validez legal, es complicado escaparse», dice Holloway. Y está en lo correcto: intentar algo nuevo es perder lo que está garantizado.

El camino no era tan claro para Josh, quien había encontrado algo de buena fe y válido legalmente por primera vez en su carrera. Años atrás -antes de hacer Lost-, los productores se encargaban de meterlo en los sueños de las mujeres de todas partes, actuaba de forma indiscriminada, aceptaba cualquier oportunidad que le llegara. Modeló, salía en los videos musicales. En su primera actuación en televisión ejecutó el papel de un personaje anunciado como Good Looking Guy, así se llamaba dicho programa.

¿Y Lost? El guión tenía a un oso polar que corría alrededor de una isla tropical y a un monstruo hecho de humo. Cuando lo leyó, pensó: «qué buena onda, pero vamos a ver cuánto dura esto en televisión». Holloway se sentía muy inestable, de hecho, durante años no pudo hacer lo que realmente quería, pedirle a su novia Yessica que se casara con él. Le era imposible concretar cualquier cosa con ella debido a los tambaleante de su carrera.

Esto no quiere decir que le era imposible hacer planes. Sí planeó. «Cuando tienes una ambición, no te quedas sentado para alcanzarla. La construyes hasta conseguirla. Siempre quise tener una esposa y un hijo, así es que orienté mi vida hacia esa dirección», explica el actor. Ahorró. Cuido la relación para que creciera y habló del futuro.

Después de filmar el programa piloto de Lost, se relajó con el amor de su vida en Hawái y sintió que su ardua labor daba frutos en todos los aspectos de su vida. Así es que le propuso matrimonio. Era el momento de tomar el control. Y en este momento él vio otra oportunidad para hacerlo.

Le han ofrecido trabajar para televisión y ha dicho que no. Y tampoco está interesado en actuar otro papel como el de Sawyer. Dice que siempre lo amará, pero exploró al personaje con tanta profundidad, que peligrosamente está muy cerca de su verdadera personalidad. Y si no aprende de Holloway, se estanca. Y si eso pasa, ¿qué tan bueno es?

Lost lo dejó con poco tiempo para probar otras cosas, y fue forzado a rechazar varias oportunidades. Así es que para su próximo trabajo, tiene la intención de actuar en papeles nuevos, en los que no tenga experiencia; y quiere hacerlo en cine, en el medio en el que tiene menos reputación.

«Me gusta el crecimiento que tiene un artista en transición», comenta. «Buena parte de la evolución sucede al penetrar en las inseguridades internas, cuando tienes que reconsiderar algo en lo que pensaste que ya habías trabajado y logras encontrar el camino para hacerlo funcionar de manera distinta. Todo eso es muy incómodo».

Entonces, ¿cómo saber cuál es la ruta correcta? «Es una gran pregunta, y sólo puede ser contestada por el mismo individuo», afirma Holloway. Tienes que buscar las respuestas a: quién te necesita, qué está a tu alcance, y luego las que son para ti mismo. Josh hizo eso, reflexionó: soy un hombre de 41 años de edad. Puedo quedarme en mi zona de confort, o probar algo diferente. Para mí es ahora o nunca. Lo conseguiré.

«Algunos pollos liberan al granjero de la culpa por matarlos y se desploman por ellos mismos». Esa era la frase que se escuchaba cuando un pequeño llamado Josh Holloway llegaba a las granjas de sus parientes. «Era como los Monty Python, un grupo británico de comediantes que hacían sketches breves donde incluían la crítica social y el humor negro, en uno de ellos decían: ¡Saquen a su muerto! Tenía mi carretilla en la que recogía pollos muertos y los contaba -cuántos murieron en esta casa, cuántos en aquella otra». Fue su primer trabajo cuando su familia vivía en una casa rodante en Georgia, Estados Unidos. «Así que no soy ajeno a la naturaleza brutal del trabajo».

Cuando un hombre es exitoso, tendemos a ver sólo los triunfos. Pero lo más probable, como a todos nos pasa, es que primero haya vivido un montón de cosas desagradables. En el caso de Josh, recogió muchos pollos muertos. Eso es terrible, con frecuencia no miramos esa parte: sería un recordatorio muy útil saber que todo tiene que ganarse.

Así es que Holloway es un tipo apto para muchas cosas y está en forma. Podría estar fuera de la carrera si no lo fuera y tuviera esa capacidad. Pero para conseguir estas habilidades tiene que, por un lado, sortear varios problemas para comer bien. Le encanta el pescado fresco, porque es pura proteína de carne magra y es fácil de cocinar. «Quiero lograr una pesca limpia y darle a la presa una muerte rápida», dice. «Al principio no lo hacía bien. Pero después aprendí».

Levanta pesas y hace varias horas de cardio. Estaba aburrido de los clásicos ejercicios de bicicleta y el trote, por eso los saca de su camino para mantener el compromiso consigo mismo. Últimamente ha practicado el surf y a aprendido una mezcla de artes marciales. Ambas disciplinas le han dejado cicatrices y moretones, pero a la larga, el daño es menor que lo que pudiera pasarle si se quedara sentado en el sillón.

Y ahora que sabes sus confidencias y la manera como ha hecho las cosas para construirse a sí mismo, conoce esto sobre Josh Holloway, porque es lo más importante acerca de su persona: él no es por naturaleza alguien a quien le guste tomar riesgos. Con todo lo que le ha pasado en la vida, se formó en el camino.

«Es lo más difícil. Me encanta estar en la zona de confort. En mi mente, soy un hombre de 70 años de edad, con una caña de pescar en una mano y una cerveza en la otra«, dice. «Pero ése no es el mundo de la creatividad. No digo que uno deje de disfrutar de la comodidad cuando se ha encontrado una de esas zonas. Pero hay que evolucionar siempre.»

Así es que él mismo se da ánimos. Entrena. Se lanza por lo que quiere de inmediato -el trabajo, el mar, las cosas más horrendas que pruebe- porque sabe que su instinto consiste en frenarse. Esto significa que cada hombre puede ser Holloway. Bien sabe cuál es la recompensa por hacerlo. Y cuando tenga 70 años, podrá ser el tipo con la caña de pescar y la cerveza fría en mano.

«¡Lo seré!». Afirma. «Y no me arrepentiré». ¿A esa edad querrás hacer una portada para Men`s Health? «Estaré feliz de mostrarte mi panza de Buda, porque seguramente se me saldrá. Y me la habré ganado».

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