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Fantasías sexuales hechas realidad (Parte 5)

Piensas en sexo todo el tiempo y estás hambriento por nuevas maneras de hacer las cosas que te gustan. Este año, podrás hacer que sucedan.

Un trío

Al alcanzar un momento de conexión erótica genuina con mi mujer, naturalmente era momento de blofear durante mi siguiente turno: así que le pregunté qué le parecería hacer un trío. Sí, era una pregunta estereotipada, pero, ¿qué puedo decir? Es algo en lo que he pensado miles de veces en los últimos años. Erin contestó: «He aquí el problema con un trío; es una fantasía genial, pero en realidad no solo traes otro cuerpo a la cama, sino que vendría una persona completa». «Cierto», respondí con cuidado. «No funcionaría si alguno de los dos conoce a la persona. Y si es alguien que no conocemos, entonces se vuelve básicamente sexo casual con un extraño», dijo. «Es correcto», contesté con aún más cuidado. Ella sabía exactamente lo que yo estaba pensando y por eso comentó lo siguiente: «Asumo que no tendrías problema en que la tercera persona fuera un hombre…». Yo quería decir: «Claro, no hay problema. Lo que es bueno para ti es bueno para mí», pero no lo hice. En vez de eso, dije «Define ‘problema’…». Mi esposa movió la cabeza de un lado al otro y expresó: «Bien, así que debería ser otra mujer. Honestamente, no creo que pueda soportar verte con otra mujer». «Yo sería feliz con solo verte», afirmé. Erin no me lo creyó ni por error. Como recordatorio, solo menciono que para ese punto ya habíamos bebido mucho vino. «La única manera en que esto podría funcionar es si fuera una persona del negocio del placer, algo así como una masajista y terapeuta sexual», señaló ella. Y después me platicó de un programa que vio en HBO, en el que una mujer contrató a un trabajador sexual para que estuviera con ella y su esposo. «Era casi como terapia», dijo Erin con un tono melancólico. Luego admitió que el trío también estaba en su lista. Estuve en silencio por un momento largo. «¿Es eso una luz verde?», y finalmente me dije: «Bueno, no es una luz roja».

TOMA LA RUTA DE LOS TRES CAMINOS

«Fija por adelantado las reglas de tu trío», dice Levkoff. «La tercera persona debe ser alguien que le atraiga a ambos, no funcionará si solo una persona está interesada». Pónganse de acuerdo en las cosas que no deberán hacer, así como en una palabra de seguridad con que se terminará todo, si alguien se siente incómodo.

 

Sexo por la puerta trasera

A manera de epílogo, diré que me encanta todo el cuerpo de mi esposa, pero mis sentimientos hacia su trasero son especialmente tiernos (en serio). Sin embargo, por razones más ligadas a lo bajo de su umbral del dolor, el sexo anal nunca ha figurado en el menú de nuestro repertorio erótico. Y no necesita estarlo. Le dejé esto muy claro al decirle que estaba expresando un deseo y no una expectativa. Tal vez esa sea la clave de todo este ejercicio, porque en verdad cada uno ve la sexualidad desde su propio punto de vista y no solo es por la diferencia de género, la verdad es que todos tenemos distintos temperamentos, gustos y fisiologías. Lo importante que descubrimos Erin y yo es que ambos estamos llenos de deseos sin cumplir. El hecho de que no los hayamos llevado a cabo, tiene que ver más con el cansancio que con otras cosas. Así que el compromiso real que hicimos fue que, antes de dormir, no íbamos a ver más alternativas adicionales a esta lista, sino más bien a dedicar el tiempo y la energía suficientes para seguir siendo amantes felices. Al día siguiente, por ejemplo, busqué boletos para el ballet y comencé a leer el libro de sexo tántrico. Por su parte, Erin recorrió la red buscando hasta el último detalle del «ordeñado de la próstata», un tema del que se puede encontrar mucha información. Y de mi última petición, Erin no me dio una luz verde franca, «pero es algo de lo que podremos seguir platicando y trabajando», prometió. ¿Trabajando?, y dije por fin agradecido: «Sí, perfecto».

CONOCE TUS LÍMITES

Algunas fantasías deben quedarse como «¿qué tal si…?», pero aun así tienen un lado positivo. «No es importante cumplir con todos los deseos, pero hablar de ellos hace que las parejas se acerquen, compartan algo de ellos y encuentren otras áreas comunes para ambos», señala Herbenick.

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