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Coquetear con otra = desastre

La ciencia explica a los hombres que buscan amantes y cómo evitar convertirse en uno. Si queires una relación duradera, esto te interesa.

Así que has hallado a «la indicada» y te encuentras en la fase de construcción de la relación. Nada funciona mejor para descarrilar tu ímpetu que una cita «accidental» o retozar en la cama de alguien más. Conocemos todas las excusas: «Jamás lo vi venir», «Una cosa nos llevó a la otra».

De acuerdo con una encuesta realizada en 2008 por la empresa Gallup, 54% de los entrevistados conocen a alguien cuyo cónyuge ha sido infiel. Y la Encuesta Social Generalizada de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, encuentra con frecuencia que 20% de los hombres tiene una aventura -por lo menos- a lo largo de vida, en comparación con 12% de las chicas. Mira a tu alrededor: compañeras atractivas, bartenders coquetas, vecinas hermosas. Tu día se aproxima.

Y no se trata únicamente de sexo. Todavía no has visto nada. Cuando el terapeuta de matrimonios M. Gary Neuman entrevistó a cien hombres infieles para su libro más reciente, The Truth About Cheating, únicamente ocho de ellos citaron al sexo como la causa de su engaño, 48 dijeron que fue provocado por problemas emocionales. Si el sexo fue un factor, pudo ser acompañado por otras cosas. Saber lo que lleva a los hombres a alejarse de su pareja y el método a seguir para reprimir esa necesidad ayudará a mantener la relación entre tu chica elegida y tú durante mucho tiempo. Al estudiar nuevas investigaciones en genética, economía, antropología y biología -junto con algunos consejos de nuestros expertos-, hemos desarrollado esta guía sobre las causas de la infidelidad y todo aquello que está en tus manos para lograr mantener las llamas hogareñas ardiendo por siempre.

 

Camino #1 hacia la infidelidad

Eres una rata de dos patas

Bueno, no precisamente una rata de ese tipo -más bien una de campo. Este pequeño mamífero es uno de los pocos con lazos sentimentales hacia su pareja, y sus características genéticas nos han dado pistas sobre las razones por las que los humanos se alejan de su media naranja. Existe un botón en el cerebro que tiene el poder de controlar el deseo de formar lazos. Larry Young, profesor de psiquiatría de la Universidad Emory, en Estados Unidos, descubrió que en las ratas de campo ese interruptor es un gen regulador de la vasopresina, una hormona que activa los receptores cerebrales encargados de la conducta.

En los machos, la hormona mantiene a la pareja cerca y a los competidores lejos. Si asumimos que eso también funciona para los humanos, la vasopresina activa los reguladores de adherencia en el cerebro, por lo que te sentirás encariñado y protector -en las mujeres es la oxitocina.

Sin embargo, investigadores del Instituto Karolinska, en Estocolmo, Suecia, creen que si tienes una variación en la clave genética correspondiente a un receptor de vasopresina, no serás tan apasionado y cariñoso como tu pareja quisiera. El estudio demostró además que esta variación del gen ocasionará una disminución de la voluntad de compromiso y dos veces más susceptibilidad a problemas en tu relación.

«Contar con esta variante no es una tarjeta de liberación. Tu cultura, crianza y otras experiencias de vida juegan un papel central en tu comportamiento», explica Young. «Este cambio influye en la probabilidad del tipo de interacción que tendrás, pero no la determina. Entonces no te será posible usarlo como pretexto.»

Siempre fiel Elimina las debilidades en tu romance, incrementa la intimidad para impulsar el compromiso. «Sabemos que el sexo fomenta la secreción de vasopresina», añade Young. «Es probable que también ocurra con otras actividades de pareja.» Asegúrate de que los receptores de la hormona funcionen todo el día al crear lo que Numan llama «puntos de contacto». Realiza estos pequeños cinco gestos: un abrazo, un beso, un e-mail, mensaje de celular, un recado en un post-it -durante el día. Cuando ella responda encenderás los centros de atracción de vasopresina en tu cerebro por lo menos 10 veces diarias.

 

Camino #2 hacia la infidelidad

No temes al riesgo

Para muchos hombres el engaño es simplemente una decisión más, con su propio costo y beneficio. La infidelidad conlleva resultados inciertos e individuales -ignoras lo culpable que te sentirás, si ella te atrapará o lo que podrás perder en un divorcio. Los economistas Enidalbo Tebaldi, de la Universidad Bryant, y Bruce Elmslie, de la Universidad de New Hampshire, desarrollaron un modelo que identifica algunos de los factores con influencia en la toma de decisión. Su estudio, revela que hombres y mujeres usan procesos de toma de decisiones radicalmente distintos. ¿Qué piensa ella? Muchas cosas: ¿Me conviene quedarme con él o existe alguien más que valga el riesgo de tener una aventura?, ¿Cuánto dinero, amor, seguridad, compañía perderé si me sorprenden con otro en un hotel?

Todos los pensamientos giran en torno a su futuro, su relación y la inversión que perderá si es descubierta.

¿Lo que tú piensas? No mucho: ¿Existe una oportunidad? ¿Me atraparán si la tomo?

Siempre fiel La mejor decisión llegará si imaginas lo que podrías perder en el momento mismo y a futuro, de acuerdo con Neuman. Una vez que reconozcas los riesgos, acércate más a tu casa. Gran parte de los encuestados por Neuman pasaron mucho tiempo fuera de su hogar antes de la aventura. «Comenzaron a trabajar más tarde, agendaron más viajes y más fiesta con sus amigos. En tu casa haz algo que pocos hombres realizan cuando piensan en otra persona: mira a tu esposa y admite que algo anda mal. «Dile que andas errante y no debería ser así», recomienda Neuman. «Entonces busca una solución junto con ella en pro de la relación. Una vez que reconozcas los errores y te enfoques en corregirlos eliminarás cualquier pensamiento sobre aventuras.»

 

Camino #3 hacia la infidelidad

No reconoces las amenazas

Cuando las situaciones sociales están rodeadas de lo que los científicos llaman «alternativas atractivas», los hombres tienden a bajar la guardia con frecuencia. En un estudio realizado en la Universida McGill, en Canadá, hombres y mujeres a quienes se les presentó una evaluación virtual reaccionaron muy distinto cuando se les solicitó calificar un grupo de fotografías en las que se encontraba una de un modelo muy atractivo del sexo opuesto. Las chicas evitaron la foto, pero los hombres no. Al pedirles imaginar interacción con un compañero atractivo del sexo opuesto, las mujeres aumentaron sus pensamientos de compromiso e incertidumbre. Los hombres (doblemente) no.

Los investigadores de McGill sospechan que las mujeres buscan ser protectoras y guardias de sus relaciones y contemplan las amenazas hacia su estabilidad emocional en un nivel muy personal. Los hombres, por otro lado, son más individualistas y no se definen a sí mismos a partir de sus romances con tanta frecuencia. Como sea, las mujeres recurren a contingencias en casos del tipo «¿y si??» -si se acerca a mi mesa me levanto por un trago a la barra- que disparan mecanismos de defensa cuando una alternativa atractiva se les presenta.

Siempre fiel Toma una página de su libro de estrategias y desarrolla un plan del tipo «¿Y si??». Los estudiosos de McGill descubrieron que los hombres que tomaron esa precaución antes de ingresar a una situación con muchas mujeres potenciales -si Susana se me acerca me levanto al baño- se libraron de la amenaza con mayor facilidad.

 

Camino #4 hacia la infidelidad

El reclamo está de moda

¿Quieres saber qué tan factible es que seas infiel? Comienza por contar las veces que le gruñes a tu pareja así como las que le sonríes. Cuando Elizabeth Allen, profesora de psicología en la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, estudió la comunicación entre parejas a punto de casarse, aquellas con menor proporción de conductas positivas-a-negativas tenían mayor probabilidad de poner el cuerno en los primeros años de matrimonio. Las parejas con una proporción 2.4-a-1 de positivo (contacto ocular, cabeceos y sonrisas) y negativo (gruñidos, rodar los ojos, expresar descontento) antes de casarse tienen mayor probabilidad de infidelidad tras la boda que aquellos con 4-a-1 (positivo-a-negativo). Y no es porque se detesten. En ese momento es muy probable que pensaran vivir felices para siempre. Por otra parte, aquellas parejas sin infidelidades tuvieron interacciones más positivas antes del matrimonio que los que sí incurrieron en aventuras. «El modo en que interactúen y la tendencia positiva los alejan más de futuros riesgos», termina Allen.

Siempre fiel Aumenta la proporción -para los que apenas salen o ya están casados- al mantener palabras degradantes, acusaciones, críticas y posturas defensivas en un nivel mínimo. Aunque no te sientas del todo bien intenta incrementar lo positivo, colabora más y fomenta la seguridad de tu chica. Busca puntos en los que ambos estén de acuerdo. En su estudio, Allen observó lo útiles que son los pequeños detalles, como una sonrisa y las frases de aliento («me parece bien», «entiendo», «ese es un buen punto»). «Otros investigadores revelaron que hasta las parejas más felices ingresan en territorios negativos», señala Allen. «Pero les fue mucho más fácil salir de ello.» Si te encuentras en una discusión, reconoce su punto de vista y llega a un acuerdo con todo y compromiso. Entre más lo hagas tú ella copiará tu estilo. El resultado: felicidad mutua.

 

Camino #5 hacia la infidelidad

No se retan lo suficiente

«Se requiere más que sexo para mantener a las parejas comprometidas», reflexiona Gary Lewandowsky, profesor de psicología de la Universidad Monmouth, en Estados Unidos. Es necesario que nuestro compañero nos rete y (citando a Jerry Maguire) nos complemente. «Las relaciones deben hacernos mejores personas», explica Lewandowsky. Él llama a este proceso «autoexpansión», pero la cantidad precisa de este concepto que debe ser provista por una esposa es incierta y subjetiva, de acuerdo con él mismo. Aunque es más importante determinar si tal dinámica

existe entre ella y tú. Lewandowsky encontró que los sujetos con sentimientos de insatisfacción respecto a la capacidad de sus parejas para proveer de emoción y otros factores que mejoren sus personalidades individuales eran mucho más concientes de las oportunidades y alternativas a su alrededor. Ese es el inicio del engaño.

Siempre fiel ¿Esperas que sea ella quien te lleve a terrenos más altos? Lo mismo hace tu chica. «No es posible que seas una parte pasiva dentro de la relación», explica Lewandowsky. «Es una calle de doble sentido.» Si te frustra la situación actual de tu autoexpansión deja que ella se una en secreto. Colóquense en el mismo canal por medio de conversaciones constantes sobre las maneras en que pueden evolucionar. Imaginen metas que los llevarán a una autoexpansión total. Pídele que compense tus debilidades por medio de enseñanzas -cómo preparar ese guiso que tanto te gusta. También ofrece enseñarle algo nuevo para ella, como disparar un arma o jugar futbol. Pueden unirse a una asociación de tiro u otro tipo de deporte y así poner en práctica sus nuevas habilidades. Hagan planes a futuro -compren boletos para un espectáculo que les resulte totalmente nuevo o compren un vuelo hacia un sitio del que jamás hayan escuchado hablar. Este tipo de movimientos los empujarán en la dirección correcta -y siempre será así.

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