Icono del sitio Esquire

Asimila la pérdida

Una muerte cercana llevó a Stuart Maschmeier a perder peso. A veces la consciencia nos llega de manera dolorosa.

Después de que comencé mi trabajo como representante de ventas médicas en 2003, me la pasaba en la carretera cuatro a cinco veces por semana. Generalmente, mis clientes y compañeros querían cenar fuera, así que acostumbrábamos ir a restaurantes chinos y mexicanos a atiborrarnos de comida y beber mucho. Nunca fui un tipo delgado, pero en esos momentos comencé a hincharme de forma progresiva. Mi trabajo cada vez se hacía más agotador… era una situación penosa, ¡tener sobrepeso y trabajar para la industria del cuidado de la salud!

Lo que me abrió los ojos

Mi tío murió de un paro cardiaco en 2009 a los 71 años. Era un tipo alegre, fuerte y amable. En su funeral la gente se la pasó diciéndome que me parecía mucho a él, y tenían razón. Habían muchas similitudes entre nosotros: el trabajo, el alto consumo de alcohol y comer de más. No quería compartir su mismo destino.

 

La comida

Una gran parte de mi vida social y profesional giraba en torno al entretenimiento y la comida, y tenía miedo de tener que sacrificarlo. Pero cambiar fue mucho más fácil de lo que pensaba: ahora simplemente me tomo un licuado de proteínas antes de reunirme con alguien en un restaurante y luego pido una comida ligera. En vez de tomarme media botella de vino cada noche, tomo unos cuantos tragos los fines de semana. Poco a poco el cambio se ha hecho más grande: realizo de cinco a seis comidas pequeñas durante el día, en vez de tres grandes, y eso me mantiene con energía y sin tanta hambre. Me encantan las manzanas o la crema de cacahuate como snack, y a veces me preparo una ensalada de salmón casera. La clave es comer porciones sanas y cuidar el tamaño de las mismas; nunca como en exceso.

 

El ejercicio

No importa dónde esté, para empezar el día corro durante 30 minutos. ¿Estoy de viaje? No hay problema: antes de registrarme en un hotel, me aseguro de que tenga gimnasio. Hago ejercicios convencionales como sentadillas, lagartijas y pesas. Me cuelgo de una barra y llevo mis rodillas al pecho (éste se ha convertido en uno de mis ejercicios favoritos).

 

La recompensa

El año pasado una de mis ex novias, muy guapa por cierto, terminó con su novio. En el tiempo en que estuve tan gordo no hubiera intentado acercármele. Pero después de bajar de peso me sentía mucho más seguro de mí mismo. Cuando inició el año ella comenzó a vivir conmigo. Estoy muy emocionado por el futuro.

 

Prepárate un licuado de proteína

Los licuados te ayudan a recargar la energía después de ir al gimnasio o te llenan el estómago antes de una comida, pero no puedes improvisarlos así como así. El nutriólogo Alan Aragon tiene algo a tu medida. Mezcla una taza de yogurt, una cucharada de polvo de proteína de suero de leche, un puñado de bayas (arándanos), y 3 o 4 nueces en un tazón. Es tan nutritivo como un licuado, y no ensucias tanto.

Salir de la versión móvil