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From Trash To Treasure

From Trash to Treasure

Foto: Cortesía de @amorandrosas en Instagram

 

Deadstock: la solución para el desperdicio de moda y las marcas mexicanas que utilizan este recurso para contribuir positivamente al medio ambiente. Moda y reciclaje en México y el mundo. 

Por Ikerne Mestre

ECOMODA

La sostenibilidad o sustentabilidad (que no es lo mismo), se han convertido en las nuevas buzzwords cuando de moda se trata. No es de sorprender, pues sabemos que la Industria de la moda es una de las más contaminantes a nivel mundial. Con clientes cada vez más conscientes del impacto medioambiental, los diseñadores se han esforzado en mejorar sus prácticas y ofrecer productos más éticos. La tecnología y la ciencia han ayudado en gran parte proponiendo materiales vanguardistas –como el eco nylon, Lenzing, Tencel o la piel de nopal por ejemplo– que contaminen lo menos posible, utilicen materiales reciclados o limiten los productos químicos y tóxicos para el planeta. Sin embargo, actualmente la cantidad de telas, desperdicios –y hasta prendas– que son desperdiciadas en vertederos o bodegas, es impensable. Si bien la implementación de nuevos materiales y prácticas es necesaria, el darles un uso a estas telas es igual de importante.

DEADSTOCK

Para evitar más residuos, los diseñadores han encontrado la forma de darle una nueva vida a esos textiles olvidados. Se le llama deadstock a esas telas que sobran, posiblemente de alguna colección pasada, que no cumplieron los estándares (de calidad o diseño) de la firma que los mandó a hacer o que por cualquier otra razón quedaron sin usarse. Son los excedentes, los retazos, merma, surplus o jobber fabric.

Lo que está sucediendo, es que este exceso de tela se vende a un intermediario u otro diseñador a precios más bajos para que pueda aprovecharse y no se vaya directamente a la basura. Como el deadstock, está inherentemente limitado en cantidad; se requiere de ingenio por parte del diseñador, aunque por otro lado, para el consumidor puede suponer exclusividad y originalidad. Y, por supuesto, lo más importante: que es hacer algo para reducir nuestra huella en la Tierra.

MARCAS EN MÉXICO

DSRPTV X 2030 Wear

Como resultado de la colaboración entre DSRPTV y 2030 Wear, nace la reinterpretación de lo ordinario; de todo aquello con lo que coexistimos diariamente y de lo que no damos crédito. En este caso, el objeto es la indumentaria. DSRPTV entró al mercado de la moda con el lanzamiento de T-shirts, pero a raíz de la crisis mundial y los sucesos globales, la firma decidió cuestionar y reinventar por completo sus propias piezas para adecuarse a las exigencias de un consumidor ético y responsable. Así, esta colaboración, presenta una colección utilizando deadstock únicamente, con la idea de dar vida y utilidad a lo ya existente. Como resultado, las prendas se alejan de lo común, con siluetas y volúmenes arriesgados que trascienden de ser básicos a extraordinarias piezas de autor.

Amor & Rosas

Cada una de las prendas de Amor & Rosas, pretende generar ingresos justos a poblaciones en condiciones de pobreza, brindando oportunidades de trabajo justas a sus bordadores. El material utilizado por la firma proviene de fibras recicladas y merma. Desde su inicio, la marca se estableció como una de moda ética, apostando por la sustentabilidad y apelando a las mujeres que buscan piezas de calidad y con detalles hechos a mano. Lo moderno se combina con lo tradicional, tanto en sus diseños como en su manufactura; esto con el objetivo de poder ofrecer prendas que tengan una mínima huella ambiental y más bien dejen un impacto social y ambiental positivo.

Carla Fernandez

Actualmente, una de las firmas más reconocidas en el país, trabaja con el proyecto The New Denim Project en Guatemala. Esta iniciativa promueve el uso de mezclillas recicladas, que vienen de aquellas que se recogen a mano y no se necesitan re-teñir. Como marca, lo que más les interesa es frenar la extinción de las artesanías en México y, por supuesto, cuidar el medio ambiente, a través de prácticas sustentables como la mezclilla reciclada, el uso de tintes naturales e intercambiando los cierres, broches y botones comunes por los que se hacen a partir de la concha nácar.

MARCAS INTERNACIONALES

Schueller de Waal

Moda hecha de manera diferente. Philipp Schueller y Rens de Waal, el dúo de diseñadores holandeses detrás de Schueller de Waal, se impulsan por la experimentación, los diseños poco ortodoxos y el mensaje que quieren comunicar. Por ejemplo; durante la semana de la alta costura de 2019, la firma convirtió su presentación en un performance donde los modelos literalmente limpiaron las calles de París con bolsas y escobas como los principales accesorios. Esta iniciativa de limpieza colaborativa llamada Litter tuvo como objetivo hacer una declaración sobre el estado actual de la industria y dar a conocer su postura de buscar mejores prácticas y el bienestar de la industria (SDW =Seeking Design Well-Being). Todos los productos de Schueller de Waal se producen localmente en los Países Bajos y se fabrican con tejidos de materia prima reciclada, proveniente de Italia.

RÆBURN

EL año pasado, Christopher Raeburn fue otorgado el Drapers Sustainable Fashion Award a la marca del año y realmente no es de extrañar, ya que la firma londinense se ha dado a conocer por su ética y responsabilidad con la ecología. RÆBURN crea prendas que protegen tanto al hombre como al planeta, enfocándose en la funcionalidad de las telas. Su especialidad consiste en crear piezas de outwear; impermeables, parkas, bombers y anoraks con una influencia en el streetwear. Su filosofia RÆMADE: RÆDUCED, RÆCYCLED y RÆBURN se plasma en colecciones que parecen estar listas para enfrentar cualquier desafío que el cambio climático nos pudiera arrojar.

Bethany Williams

Bethany fundó su firma homónima en el 2017 y, desde entonces, ha probado que la creatividad y el altruismo pueden ir de la mano, ejemplificando un ethos que es capaz de cambiar la forma en que vemos y consumimos la moda. Así, la joven diseñadora creó un sistema alternativo para la producción de moda basado en la colaboración, donde los problemas sociales y ambientales van de la mano, combinando prácticas ecológicas con iniciativas sociales que involucran grupos comunitarios en su proceso de elaboración. Se trata de conectar a las personas con el medio ambiente a través de la ropa. Su producción es pequeña y 100% transparente: sabes quién hizo tu ropa, con qué y en dónde. En todas las colecciones, un porcentaje de las ventas se destina a organizaciones benéficas o comunidades vulnerables.

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