Homo Ludens: El objeto más preciado

Homo Ludens: El objeto más preciado

Conoce los secretos del accesorio femenino por excelencia: la bolsa. Es probable que necesites comprar una.

Por Paulo Carreño | Fecha: 11/09/14

 

 

 

Hace un par de semanas, en un bar de un hotel de Nueva York, vi a un hombre que destacaba por su cuidada apariencia. Traje a la medida, camisa perfectamente planchada, puños y cuello ajustados, y zapatos correctamente boleados. Se dio la vuelta y, para mi asombro (e intuyo que el de alguien más), traía una bolsa colgada al hombro. Y no me refiero desde luego a una Duffel de gimnasio, una tipo mensajero o una Satchel (o mariconera, como varios la conocen), inmortalizada por Indiana Jones. Estoy hablando de una bolsa bolsa. Para ser exacto, una negra de la inconfundible marca Chanel. Busqué a una mujer alrededor de él, pero nada. Para confirmar la propiedad, sacó un teléfono celular que sonó en su interior y hasta una cartera para pagar lo que pidió en la barra. Verlo manejar con habilidad su bolsa, debo confesar, me pareció tan raro como si hubiera visto a un leopardo comerse un antílope con cuchillo y tenedor. Lo reconozco: no me alcanzó el criterio.

 

 

No obstante, y sin caer en el extremo de promover su uso entre los caballeros (el personaje en cuestión se veía muy solo), sugerimos enfáticamente adentrarse, así sea un poco, al intrincado mundo de las bolsas femeninas. Y no me refiero a hurgar en ellas (más de un valiente ha perdido un dedo, la mano, la vida o la dignidad en tan riesgosa acción), sino a conocerlas razonablemente bien, tomando en cuenta el valor que una mujer le imprime a este objeto.

 

 

Para una mujer moderna, una bolsa es mucho más que un recipiente para cargar cómodamente un número indeterminado de objetos personales (desde un delineador hasta un rifle de asalto) o un simple accesorio para combinar con sus zapatos. Se trata de un artículo de primera necesidad: es un generador de las más inexplicables satisfacciones personales que puede tener en su vida. Tan es así, que las compran desde niñas hasta la vejez, y no hay límite para el número que "necesitan". De acuerdo al último estudio científico, van de 6 a 135.

 

 

Y si el lector de estas líneas decide comprar una, se dará cuenta que lo difícil no es encontrarlas (ocupan pisos enteros en los "almacenes de prestigio"), sino escoger la adecuada. Y absurdamente similares como pueden ser las bolsas femeninas a los ojos inexpertos, las diferencias no son triviales para las destinatarias. Los precios, además, exigen la mayor de las atenciones, pues existe el riesgo de quedar endeudado por varias generaciones. Llegan, hasta donde sé, a los cuatro millones de dólares.

 

 

En primer lugar, hay que observar qué le gusta a la mujer que la recibirá. Qué bolsas tiene y cuáles son las que más usa. El tamaño, el color y el tipo son elementos importantes a considerar, pero no son definitivos. En segundo lugar y no menos importante, hay que observar qué quiere. Y esto requiere un poco más de esfuerzo, pues no siempre -de hecho, casi nunca- las mujeres lo saben de forma clara y explícita. Hay que buscar una mirada, la marca en un anuncio de una revista, un comentario lleno de interés respecto a la bolsa de alguna amiga. Cualquier señal puede ponernos en la ruta adecuada. (Mi mujer, por ejemplo, un día salió de una reunión de amigas con una bolsa al hombro que no era la de ella; rápidamente busqué a la dueña para ver qué tipo de bolsa era... y para convencerla de que no presentara una denuncia ante el Ministerio Público). Finalmente, sugiero cerciorarse -y no puedo ser más enfático en esto- que la compra permita "cambios y devoluciones". Después de todo, y asumiendo que siguieron estos pasos con rigor, se trata del artículo más complejo en cuanto a reacciones femeninas y, sin duda, el más ajeno a nosotros. Bueno... no a todos nosotros: el personaje al que me referí al principio se veía más seguro de sí mismo que muchas damas que suelen perderse en el abismo de sus propias bolsas.

 

 

 

Reglas Homo Ludens sobre bolsas de mujer

 

No. 001: Una buena de buena marca, aunque no sea tan conocida, es mejor que la peor de la marca de mayor glamour.

 

 

No. 002: "Edición limitada" es otra manera de las marcas para decir "Sobreprecio hasta lo absurdo".

 

 

No. 003: Si tiene nombre de actriz famosa -Kelly, Birkin, etc.- será entre 300% y 3,000% más cara que las demás.

 

 

No. 004: Nada le dirá con mayor claridad a tu pareja "me importas un rábano", que regalarle una bolsa pirata.