Éste soy yo: Rod Stewart

Éste soy yo: Rod Stewart

49 años en el rock, 27 discos, 15 sencillos en el Top Ten, 48 conciertos el año pasado y un nuevo disco para primavera.

Por Cal Fussman | Fecha: 11/09/14

 

 

 

Cantante, 68 años, Inglaterra

 

 

He intentado tener un corte de pelo normal pero me vuelve a crecer, así que me doy por vencido.

 

 

Mi mamá me enseñó a comer todo lo que ponía en mi plato, si no mis hermanos lo harían. Siempre estuvo muy al pendiente de la comida, porque la escasez perduró incluso después de la guerra. Yo era el menor, así que se aseguraba de que su hijito comiera bien.

 

 

¿Quieres saber sobre mis inicios? En el libro [Rod, publicado recientemente] hay una foto muy buena de mis amigos Kevin, Clive y yo en la que, muy orgullosos, mostramos nuestra harmónica. Era lo único que teníamos. La compartíamos. Cómo la atesorábamos. "¿Ya me toca?". "¡Le dejaste restos de cacahuate!".

 

 

Me solía dar vergüenza cantar "Da Ya Think I?m Sexy?", pero a la gente le fascina así que siempre la incluyo en el show. Es cierto, pasé una Navidad con todas mis esposas. Creo que todos los niños estaban conmigo y querían invitar a sus mamás, y es difícil decirles que no a tus hijos. Y seguramente ellos les dijeron a sus mamás: "Hey, ¿por qué no vienes un rato y ves a papá?". Ellas tampoco pudieron negarse y llegaron cerca de las 11 en Nochebuena. Se quedaron a cenar. La pasamos muy bien pero, créeme, no volverá a ocurrir.

 

 

¿Sabes qué disfruto mucho? Regresar un mal vino en un restaurante en Francia. Sí, señor. Los franceses me caen muy bien, pero su esnobismo en lo que respecta al vino es insoportable.

 

 

En París, al sur del Sena, hay un lugar donde solía cantar de joven cuando no tenía nada. Recuerdo haber interpretado "Cocaine Blues". Hace algunos años volví con mi esposa y un hombre estaba tocando en el mismo lugar. Tocaba la guitarra y cantaba "Tonight?s the Night", con un sombrero para propinas. No se dio cuenta que estaba ahí, no me pudo ver al fondo. Me pareció extraordinario. Son esos momentos en los que te das cuenta hasta dónde has llegado.

 

 

Me vienen a la mente letras de canciones todo el tiempo. La inspiración me llega a medianoche. Me despierto pensando, "esto lo tengo que escribir". Vuelvo a la cama y me pasa otra vez. "Uf, tengo que escribir esto". Voy y vengo toda la noche... mi esposa debe pensar que tengo un problema con la próstata.

 

 

Mi padre, como buen escocés, me enseñó a cuidar mis finanzas. Soy muy hábil, aunque para algunos quizá seré tacaño. A mi amigo Ronnie Wood le encanta hacer bromas. "Eres apretado como dos capas de pintura", me dice.

 

 

Por desgracia los pubs están cerrando. Creo que estamos perdiendo ocho o nueve por semana a lo largo del Reino Unido. Me temo que en unos 20 años los pubs dejarán de existir, salvo aquellos que son patrimonio cultural. En los viejos tiempos había uno en cada esquina. Algunos pueblos tenían una iglesia, una escuela y 12 pubs. Los tiempos han cambiado; es muy triste. He vivido algunos de mis mejores (y más escandalosos) momentos en pubs: salir con los pantalones en los tobillos es insuperable.

 

 

Me he matado trabajando todo el día para poder estar dos horas y media con mis trenes. Parecerá absurdo, pero para mí es importante. ¿Tienen un pasatiempo? Entonces me comprenderán. Me despeja. Es tridimensional porque los trenes funcionan, implican labores eléctricas, de pintura y carpintería. Puedo ponerme a trabajar en mis planos y mandar el mundo al carajo. Todos necesitamos hacerlo.

 

 

Mis hijos me han enseñado a escuchar y he mejorado con los años. He dejado de interrumpir, tengo la capacidad (por lo visto antes no la tenía) de sentarme a escucharlos.

 

 

Es mejor no usar jamás la palabra envejecer, ¿no lo crees? Es mucho mejor utilizar el verbo madurar.

 

 

No me hizo ninguna gracia descubrir que tenía cáncer de tiroides pero, según dicen, si vas a tener cáncer, que sea de este tipo porque es más fácil detectarlo y operarlo. Me tardé mucho en recuperar la voz porque me hicieron incisiones en los músculos, es decir, se metieron directamente con mi memoria. Me quedé sin voz, es como si hubiera olvidado cómo hablar o cantar.

 

 

Aunque la operación me vino muy bien. Disminuyó el nivel de mi voz. Dejé de cantar tan agudo, por eso pocos se dieron cuenta. En cambio me dio profundidad. Hay una calidez en mi voz que no tenía hace 25 años. Cuando escucho mi disco de Navidad [Merry Christmas, Baby], me doy cuenta de lo mucho que gané.

 

 

¿Hay algo que me gustaría hacer que no pueda? No, la verdad no se me ocurre nada.