Éste soy yo: Jake LaMotta

Éste soy yo: Jake LaMotta

Así se autodefine el mítico y nonagenario boxeador que venció a Sugar Ray Robinson.

Por: Cal Fussman | Fecha: 18/02/13

 

 

 

Boxeador, 90 años, Nueva York

 

Fue el primero en vencer a Sugar Ray Robinson y se convirtió en campeón mundial de peso medio de 1949 a 1951. En julio pasado protagonizó la producción biográfica: Lady and the Champ.

 

 

Cada día es maravilloso, es otra oportunidad.

 

 

Lo único que sabía hacer era boxear. Empecé a los siete años, peleaba en la calle para ayudarle a mi papá a pagar la renta. Boxeaba para conseguir lo que quería.

 

 

Le dije al productor que quería interpretarme a mí mismo en Raging Bull, y me contestó: "Jake, no tienes el tipo". Por fortuna existía un Robert DeNiro.

 

 

Las personas no son buenas o malas, son inocentes.

 

 

Le enseñé a mi cuerpo a resistir para que nadie pudiera hacerme daño. Me cortaron, me cosieron heridas en los ojos, me rompieron la nariz y las manos, pero nunca me hicieron daño.

 

 

Peleé contra Sugar Ray Robinson tantas veces que es increíble que no tenga diabetes.

 

 

Sugar Ray fue el mejor boxeador sobre la faz de la tierra. Tenía un récord de más de 100 peleas invicto. Fui el primero en derrotarlo. Estuvimos tan cerca que peleamos seis veces.

 

 

Cualquiera puede recibir un golpe. El punto es evitar los castigos innecesarios. Hay que saber recibir un golpe. Por ejemplo, en el beisbol, cuando te tiran una bola y no tienes guante, aunque quieras atraparla, en el último momento quitas la mano. Ese movimiento tan sutil te salva de un buen golpe. Si te mueves igual cuando un puño se dirige hacia ti, el poder de ese golpe disminuye un 50 por ciento. El secreto está en moverse con el punch.

 

 

El miedo es innecesario.

 

 

Contrario a lo que la gente cree, nunca me lastimaron. De ser así, no tendría esta conversación coherente contigo.

 

 

Tengo 90 años y estoy bastante bien. Hay un dicho según el cual con la vejez dejas de funcionar. Es una necedad. Si tienes una esposa hermosa y radiante y se aman, entonces las cosas se dan de manera natural.

 

 

Muchas veces las parejas discuten y pelean por tonterías. Si no es importante, cede ante tu esposa, de lo contrario te arriesgas a no tener sexo.

 

 

Después, cuando analizas la situación, te das cuenta que los argumentos eran estúpidos.

 

 

Te conviertes en un campeón sin corona cuando nadie quiere pelear contra ti.

 

 

Quieras o no, siempre aprendes.

 

 

Actuar bien siempre te trae algo bueno. Nunca pensé que diría algo así, me salió del alma.

 

 

Si te fracturas la mano, procura no pensar en ello, haz como si no hubiera pasado. Nunca aprendí a retroceder, para mí la mejor defensa era una buena ofensiva.

 

 

Las cosas suceden cuando menos te lo esperas.

 

 

Hago mucho shadowbox [boxear contra tu propia sombra], no todos los días pero sí a menudo. Es bueno para la circulación de la sangre. Cuanto mejor sea tu circulación, mejor será tu salud y tu estado de ánimo. Es así de simple.

 

 

No se pueden cambiar las malas experiencias del pasado. Pensamos mucho en el pasado. ¿Para qué si ya sucedió? Supéralo y mejor vive el presente. ¿Para qué darle vueltas a lo malo cuando puedes pensar en lo bueno?

 

 

Cuando vayan a J.P. Clarke's pidan una Cadillac; a lo mejor no aparece así en el menú pero los veteranos la recordarán. Es una hamburguesa con queso y tocino.

 

 

Ya no escucho bien. Cuando alguien dice una estupidez, pretendo no haberla oído.

 

 

Rocky Marciano solía tener una derecha tremenda, pero tampoco querrías que te golpeara con la izquierda. Créeme.

 

 

En estos días tener un sparring es totalmente inútil, todos quieren darte una paliza.

 

 

No puedes confiar en nadie.

 

 

De vez en cuando me tomo una copa de vino, parece que es bueno para el corazón.

 

 

Mi esposa nunca supo que estaba borracho hasta que una noche llegué sobrio a casa. Algunos chistes se me ocurren cuando menos me lo espero. Si me das pie, salen solos.

 

 

Tengo 90 años y me siento como siempre me he sentido. ¿Cómo te lo explicas?

 

 

Te diría que le propines un par de golpes al cuerpo y espera a ver qué sucede con él.