Paul Smith: la diversión tiene nombre

Paul Smith: la diversión tiene nombre

Diseñador atrevido, Paul Smith produce doce colecciones anuales. Y todo el éxito no altera su capacidad para ser feliz.

Por Skye Tan | Fecha: 11/09/14

Paul Smith nos da la bienvenida desde una de las ventanas del segundo piso de su estudio en París, mientras balancea una de sus piernas fuera de la cornisa. Al ver esa imagen, sólo puedes pensar: "Dios, por favor no dejes que se caiga". Pero no es el caso: nos saluda y sonríe con cierto descaro, al tiempo que lanza pedazos de papel al aire, que nos caen encima como una nevada atípica.

 

Es otro día más en la vida de Paul Smith. Nos cuesta trabajo seguirle el paso a este hombre que anoche durmió apenas dos horas debido a las obras de construcción frente al hotel donde se hospeda. Lo hemos seguido de un lugar a otro con las luces y la cámara listas para tomarle una foto nítida. Durante el shooting, hacemos una pausa y desaparece otra vez. Sir Paul, el hombre al que la reina Isabel ii hizo caballero y que cumplió 66 años en julio pasado, es un instrumento súper cargado de una energía que transmite a todas sus colecciones.

 

Pero en sus diseños hay un factor humano que respeta la individualidad y la personalidad propia. De lejos, un blazer azul marino quizá no parezca espectacular, pero de cerca se aprecian los botones que no hacen juego o el bordado contrastante de un ojal. Su estilo es británico por excelencia: sus boutiques exhiben aparadores irónicos e interiores extravagantes que varían de acuerdo con el sitio donde se encuentren, con aportaciones del equipo de cada tienda.

 

Tal como su personalidad, los diseños de Paul Smith se han caracterizado por ser arriesgados y eclécticos. También se le conoce por sus estampados. Si bien la colección primavera-verano 2012 tenía una amplia selección de piezas que todo hombre debería poseer -un abrigo marinero en caqui, un suéter con la elasticidad correcta, una chamarra de corte ajustado y bien definido-, parece que faltó el típico toque de Paul Smith. Los colores eran más bien sutiles, los estampados extravagantes estuvieron ausentes y, en su lugar, abundaban líneas bien definidas y un simplismo inesperado. Todo parecía alejarse de sus colecciones previas.

 

Cuando le menciono esto durante nuestra conversación, nos invita a pasar a su estudio en la planta baja para mostrarnos su colección otoño-invierno 2012. Lo que vemos nos convence de que sus diseños siguen teniendo fuerza, ahora con guiños ocultos. Los colores dominantes son el negro y el azul marino pero, al igual que el mundo submarino al que alude la colección, es en los detalles donde se revelan las sorpresas: el forro fluorescente de un bolsillo le añade un toque inesperado a unos pantalones negros en pana, una cazadora sencilla esconde un forro en seda también fluorescente y un suéter tejido revela, con el movimiento, un forro amarillo neón. Las peculiaridades y colores se agazapan hasta en el último rincón y forman parte del estilo secreto de la persona que las lleva puestas. Este cambio de dirección es una jugada arriesgada: si la firma no está en problemas, ¿por qué modificarla?

 

"Sí, el cambio nos dio miedo porque como sabes mis colecciones han sido muy similares a lo largo de estos años, pero no puedes confiarte por completo de tu pasado y de lo que ya sabes", explica. "A veces tienes que sacudirte un poco a pesar de la incertidumbre. Resulta que [las colecciones] no funcionaban en la pasarela, pero en cambio reflejaban los gustos de la gente".

 

"Durante los últimos cuatro años, he tratado de cambiar la colección central para refrescarla. La colección era dandy, bohemia y artística en un momento en el que la gente [Paul Smith se vende en 72 países] buscaba mayor simplicidad y modernidad. Si bien no responde a mi personalidad, le hice cambios y me di cuenta de que lo notaste cuando dijiste: 'No es tan extravagante como lo era antes', pero de hecho las ventas se han incrementado un 26 por ciento".

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Paul es una de las personas más relajadas y modestas que he conocido. Los momentos que anteceden a cualquiera de sus desfiles carecen de la ansiedad tan común en las pasarelas de la mayoría de las principales firmas. Incluso se le puede ver bromeando con amigos o jugando antes del show.

 

Paul tiene los pies bien puestos en la tierra y ha logrado combinar su destreza en los negocios con una curiosidad constante; como un niño, sigue asombrándose con todo. Lleva su cámara Canon G10 a cualquier lado y retrata lo que le parece interesante. Una línea de bufandas y pañuelos de bolsillo tomó forma a partir de una serie de fotos en blanco y negro, una de las cuales tomó desde la ventana de su estudio. La inspiración está donde la busques.

 

De hecho, el rock inspiró su colección más reciente. Paul ha diseñado para rockeros desde que tenía dieciocho años, y muchas de sus prendas para hombre se inspiran en ellos. Para la colección primavera-verano 2013 hay muchos trajes cruzados y pantalones ajustados con doble bastilla. En el backstage, tiñen el pelo de los modelos del negro más oscuro; es un contraste visual estupendo en esta ocasión en la que se vuelve a usar el color.

 

"En términos generales, esta colección sigue la misma línea que otras recientes: una figura delgada en una chamarra muy corta", dice. "Cuando utilizo colores brillantes, aunque propongamos un traje rojo o amarillo, no visualizamos a la gente usando el traje completo. Pensamos en un saco rojo con pantalones blancos o jeans azules, o en pantalones rojos con una camisa en cambray. Así que puedes hacer el traje completo en un solo color aunque, en realidad, es más probable que se use separado porque el look es muy potente".

 

Para ser un tipo adinerado y respetado, un caballero de su propio imperio de la moda y casi una estrella de rock en Japón -país para el cual realiza una línea exclusiva-, Paul Smith es muy genuino y honesto, mucho más que cualquiera en su posición.

 

"Le tengo más confianza a esta colección", asegura. "Tengo la oportunidad de llevarla un poco más allá. Me alegra que hayas venido al showroom, porque los lectores sólo ven el desfile. Es ahí donde puedes llamar la atención, pero lo cierto es que no resulta fácil usar muchas de esas prendas en colores brillantes. La habilidad del diseñador está en encontrar el equilibrio entre las piezas comerciales y las llamativas, es una verdadera virtud".

 

Es difícil seguirle el ritmo a Paul, en sentido literal. Cuando crees dar en el clavo, gira con la gracia de un galgo inglés y te sorprende, del mismo modo que reinterpretó el estilo cambiante del hombre británico. Recuerda que, cuando comenzó su carrera, el sistema clasista seguía siendo muy evidente en el Reino Unido. Existían reglas sobreentendidas sobre cómo debía vestir la gente para que se le tomara en serio. Por ejemplo, las clases altas vestían en tweed, quienes trabajaban en la City [el centro financiero de Londres] tenían que vestir de traje a rayas y sombrero de bombín. Sus corbatas y calcetines en rayas de colores, consideradas anti-establishment en aquella época, cambiaron el panorama.

 

"En estos días ya no se trata de Inglaterra. El panorama es más internacional, porque la gente viaja más y por internet. Es triste, pero ya no existe un look británico, francés o italiano. Siempre me ha gustado el tweed para el invierno o la pana, ambos eran británicos por excelencia.

 

"Pero en los hogares actuales, con la calefacción, los coches modernos y el cambio climático, ya no se puede usar tweed porque es muy pesada, caliente y rasposa. Si tomas el tweed como influencia y lo conviertes en cashmere o algo similar, entonces se vuelve italiano. Es difícil hacer algo puramente británico hoy en día. La forma de ser británico es mediante la actitud".

 

¿Y cómo describiría esa actitud?

 

"Pues sería nuestro sentido del humor", se ríe.

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Su pasión por viajar lo mantiene inspirado y le ayuda a la marca a conservar su relevancia. Su itinerario de fin de año incluyó una parada en Singapur para la inauguración de su boutique en la Mandarin Gallery, así como visitas a Japón y Australia.

 

"Una de nuestras frases en la compañía es: 'Piensa global, actúa local', y es la razón por la que tengo que renovar la marca con frecuencia, porque vendo en muchos países. En Estados Unidos, por ejemplo, [la tienda departamental] Barney's me dijo: 'Nos encantan tus sandalias, pero no las podemos vender porque cualquiera que necesite sandalias prefiere comprar las de plástico por cinco dólares. Pero en Inglaterra, Francia e Italia podemos venderlas a precios más elevados porque se usan en un contexto más elegante. Así que todo depende del país y de cómo funcione para ti. Para cada lugar tienes que pensar en el contexto local para que funcione". Puede sonar a eslogan de un banco en vez del mantra de una firma de moda, pero su explicación parece certera.

 

Por algún motivo, lo que dice Paul a continuación me recuerda a una línea de Interview with the Vampire, de Anne Rice: "El mundo cambia, nosotros no, ahí yace la ironía que acaba con nosotros".

 

"En la moda, todo depende del hoy y del mañana", dice Paul Smith. "No te puedes detener ni pensar que lo has logrado, porque en ese momento alguien más podría ocupar tu lugar. Hay que ser valientes como lo fui hace tres años, cuando decidí cambiar la colección central. De hecho, el peligro para cualquier firma es estar en el mercado durante muchos años. Hay que cambiar y renovarse todo el tiempo. Así como mantenemos a nuestra clientela [de toda la vida] con la línea londinense, que es más clásica y más simple, atraemos a clientes nuevos y más jóvenes con nuestra línea de jeans y con la colección central, que ahora es más moderna y arriesgada". Como todas las verdades elementales, ésta es sencillamente brillante.

 

Paul viste unos pantalones oscuros y una polo azul marino. Sin embargo, noto un destello de verde brillante entre la bastilla del pantalón y la parte superior de sus botas en gamuza, bastante gastadas por cierto. Nunca lo he visto usar ropa de muchos colores, pero sonríe y  me dice que lleva el color por dentro.

 

¿Nos podría dar algunos consejos para el armario de los lectores?

 

"Es fundamental tener en cuenta tu estilo de vida, tu figura y altura, y entender el por qué de lo que te pones", aconseja. "Muchísima gente compra ropa porque cree que deben comprar ciertas marcas, o porque en una revista leyeron que las camisas florales están de moda. Sin embargo, una camisa floral puede lucirle muy bien a una persona y ser totalmente inapropiada para alguien más. Lo principal es saber qué es aquello que mejor refleja tu personalidad".

 

Para Paul Smith, cambiar de dirección es como un acto de fe, sin que ello implique perder su alma en el proceso. Después de que el último pedazo de papel cae al piso, baja las escaleras para asegurarse de que no quede rastro de basura en el pavimento, y con ello demuestra que, en efecto, las acciones valen más que las palabras.