Homo Ludens: Las chicas de tus sueños

Homo Ludens: Las chicas de tus sueños

La resaca por tanto festejo relacionado con el agente 007 nos dejó energía sólo para algo más: el análisis histórico de las chicas Bond.

Por Paulo Carreño | Fecha: 11/09/14

Para cuando el lector llegue a estas líneas, el ejército de seguidores del agente 007, del cual Homo Ludens forma parte, sufrirá todavía los efectos de la resaca por la celebración del 50 aniversario del debut cinematográfico de James Bond (y seguro soñarán con el lanzamiento del dvd de Skyfall para curársela).

 

Este espacio no se sumó ni se sumará a los miles de artículos, reportajes, reseñas, columnas, entrevistas, blogs, revistas conmemorativas y libros que se publicaron en 2012 con motivo del festejo. Con todo lo fascinante que me parece el fenómeno cinematográfico, lo atractivo del personaje y el estupendo momento por el que pasa (¡cuánto esperamos, desde Sean Connery, la llegada de alguien como Daniel Craig!), el tema que quiero tocar es, obvio, el de las "chicas Bond". Me refiero, desde luego, a esas espectaculares damas de nombres exóticos y trabajos impensables que lo acompañan en sus películas y que, tarde o temprano, en más de una ocasión después de haber intentado matarlo, acaban con él en la cama. Honestamente, no sabría cuantificar qué porcentaje del éxito de Bond corresponde a estas señoritas, pero el hecho de que cualquier actriz, una vez que aparece junto a 007, sea etiquetada de "chica Bond" y conserve ese status en su currículum vitae para siempre, es elocuente.

 

Mi fascinación por estas damas no es sorprendente y se la debo a una de las mejores: Melina Havelock (Carole Bouquet). Desde que la descubrí a los 10 años en For Your Eyes Only, la primera película que vi de James Bond, me flechó para la eternidad. A partir de entonces, las he analizado a todas. Lo mismo las que aparecieron en las películas subsecuentes, que las que recuperé del pasado. Algunas aparecen para ser rescatadas; otras trabajan en favor del caos, el terror o la destrucción del mundo; y otras más -mis favoritas- se debaten internamente entre el bien y el mal en el transcurso de la película.

 

Mención honorífica en mi memoria merecen Honey Ryder (Ursula Andress), por ser la primera y por usar, en Dr. No, mejor que nadie un bikini con cuchillo en el cinturón. Vesper Lynd (Eva Green), por haber destrozado el corazón de Bond en Casino Royale y, en un efecto espejo, el de millones de hombres en todo el mundo, el mío incluido. Elektra King (Sophie Marceau? no necesito decir más) en The World Is Not Enough; Pam Bouvier (Carey Lowell) en Licence to Kill, porque a nadie se le ve mejor el pelo corto; y, desde luego, la dupla que hacen Miranda Frost (Rosamund Pike) y Jinx (Halle Berry) en Die Another Day. Estas dos bellezas personifican a la perfección al diablito -la rubia- y al angelito -la morenaza- que se nos aparecen cuando estamos en la disyuntiva entre optar por el bien o el mal.

 

Pero la mejor, sin lugar a dudas, es Pussy Galore (Honor Blackman). Es la más madura, sin contar a M, tanto en actitud -se resiste como pocas a los encantos de 007- como en edad -tenía 38 años cuando filmaron Goldfinger-. Y también es la más astuta. Tiene algunas de las mejores frases de la saga ("Nunca estoy armada fuera del horario de oficina"), pelea mejor que James Bond y, pese a estar del lado de los "malos" prácticamente toda la película, con talento y sagacidad resuelve la trama a favor de los "buenos".

 

Una regla casi inquebrantable es que el espía británico no se engancha con ninguna, lo que nos permite disfrutar de una o varias "chicas Bond" en la siguiente película. Los sentimientos del espía británico quedan de manifiesto en Skyfall. En esta cinta lo conquista Sévérine (Bérénice Marlohe, nuestra portada de noviembre), enigmática como ninguna, mitad china-camboyana, mitad francesa, sumamente inteligente y poseedora de un derrière de antología. Después de una noche de pasión, Sévérine lleva a Bond con Silva (Javier Bardem), quien es tan, pero tan malo, que pone sobre la cabeza de ella un vaso de Macallan 1962 y, emulando a Guillermo Tell, dispara? y acaba con la doncella. Para reconfirmar su maldad, pregunta: "¿Qué le pareció esto, señor Bond?". Y 007 responde: "Un desperdició de un whisky perfectamente bueno".

 

 

Los nombres de las chicas Bond según Homo Ludens

 

No. 001: El más exótico: Xenia Onatopp (Famke Janssen)

No. 002: El mejor doble sentido: Pussy Galore (Honor Blackman)

No. 003: El peor doble sentido: Tiffany Case (Jill St. John)

No. 004: El más "sugestivo": Holly Goodhead (Lois Chiles)

No. 005: El más obvio: Rubavitch (Virginia Hey)

No. 006: El más soso: Linda (Kell Tyler)

No. 007: El nombre real más exótico que el artístico: Pan Ho (Papillon Soo Soo)

No. 008: El más enigmático: Peaceful Fountains of Desire (Rachel Grant)