Crisis: Tornado en España

Crisis: Tornado en España

Nuestro enviado recoge testimonios de víctimas de la crisis económica. La esperanza se ha extinguido.

Por: Témoris Grecko / desde Puerto Marín, Madrid y Barc | Fecha: 24/12/12

Adonde apuntaba la popa, de golpe miró la proa. El tornado se elevaba en el cielo y le arrebataba el pesado barco al océano para hacerlo flotar y girar. Era en Finisterre, el fin de la Tierra. Manuel Piñeiro le quitó el control de la nave al marinero en guardia. No había visto un ciclón así en medio siglo de navegar. Estaban a unas millas del Cabo Finisterre, en Galicia, en el Atlántico Norte. No podía buscar refugio: en ese abrupto perfil costero, los puertos son pequeñitos y los accesos, estrechos y peligrosos. Un problema de máquina, un fallo en cualquier sistema, y el barco se hundiría. Tenía que permanecer en altamar y confiar en su experiencia de marinero recio, en la firmeza de su mano sobre el timón. Tropezó con el tornado, remolino colosal que se revolvió para elevar las 200 toneladas de hierro y darle vuelta. "Aquí nos morimos todos", dijo Piñeiro.

 

Sobrevivió a esa aventura. Como espera sobrevivir a la crisis que golpea a su país desde hace cinco años. Una crisis que parece torbellino, como aquél que casi lo mata en Finisterre. Esto es Finespaña: "Es que no tenemos escapatoria y no hay solución", asegura con firmeza.

 

En un sondeo de la cadena radial ser, difundido el 5 de noviembre, el 51 por ciento de los entrevistados declaró haber perdido posiciones en la escala de clases sociales, frente a un 42 por ciento que dijo que no lo ha hecho. Según el informe "Adiós a las clases medias", del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda, las personas afectadas por la precariedad (núcleos familiares con ingresos conjuntos iguales o inferiores a mil euros brutos mensuales) se incrementó en un 11 por ciento en cuatro años, de 18.5 millones de españoles a 20.6 millones.

 

Todo el mundo conoce a Piñeiro en Marín, un histórico puerto de flota pesquera y astilleros, ayuntamiento bastión del derechista Partido Popular (pp, también al frente de los gobiernos de España, de la comunidad autónoma de Galicia y de la provincia de Pontevedra, a la que pertenece este pueblo), que en mayo de 2011 recibió la más amplia mayoría de la que haya gozado.

 

Piñeiro es "pepero" de toda la vida. Presume de tener el carné 17 mil 220 del pp, que cuenta con 900 mil militantes en todo el país. De cualquier forma, atribuye la borrasca que sacude a España a su correligionario, el presidente Mariano Rajoy: "¿Qué hacemos metidos en el tornado en que nos tiene este señor?".

 

"¡Nodales!", lo llama la gente en la calle. Piñeiro es un hombre sonriente, con gran sentido del humor, que saluda con afabilidad e intercambia las bromas de siempre con distintas personas, una serie de rituales cotidianos establecidos entre dos. "Nodales" era el nombre del primer barco que mandó. Hoy de 68 años, Piñeiro empezó a trabajar en el mar a los 14. En 1958, con el franquismo navegando a plena marcha.

 

Su visión de ese régimen va a contrapelo de la historia: "No fue una dictadura", sentencia. En su memoria, "el generalísimo Franco fue un auténtico amante de la paz. Quiso mucho a su país. Pero había que imponer un respeto. Dejó el país saneado de aquel desbarajuste que había antes en la República y también bajo el rey Alfonso xiii".

 

"No fue una dictadura", insiste. "Dictadura es lo que hay ahora. Y yo soy militante del Partido Popular, que manda en casi todos lados. Pero este gobierno a mí no me va. Porque está entrando [golpeando] en las personas más humildes. Y luego dice Rajoy ?le pedimos al pueblo un esfuerzo?. ¡No se lo pidió, lo dictó! Está haciendo al revés de lo que le prometió al pueblo".