La brutal muerte de Selene Graciano

La brutal muerte de Selene Graciano

La desaparición y posterior misteriosa muerte de una turista mexicana conmueve a Croacia.

Por: Aníbal Santiago y Yaotzin Botello | Fecha: 26/11/12

 

Para la última foto que se sacó en su viaje a Europa, Selene Graciano apoyó su cuerpo en el barandal del mirador de Marjan, la pequeña y boscosa montaña que vigila el blanco puerto croata de Split. Emmanuel tomó la cámara y miró a través del visor: con un vestido de lino beige para el verano y el sol de la tarde del 22 de agosto golpeando de frente, su hermana mayor cruzó la sandalia izquierda sobre su otro pie. Al fondo se veía el paisaje: los cercanos techos de dos aguas color ladrillo de las casas que caían sobre la bahía y, a lo lejos, el oleaje manso de la costa del Mar Adriático, las palmeras en la rambla y los yates frente a los muelles. Antes de accionar el obturador, Emmanuel vio a Selene sonreír con una naturalidad generosa. Quizá ese gesto, puro y dulce, reflejaba el júbilo silencioso de estar viviendo el tramo final de una magnífica travesía europea de más de 100 días que durante años fantasearon hacer juntos, y que estaba a punto de terminar con el regreso a México y el emotivo reencuentro con Carmen, su mamá.

 

Nunca más Emmanuel volvió a ver la sonrisa de su hermana.

 

 

INMINENTE  RETORNO

 

Cada mañana, Selene viajaba hora y media desde su casa de la colonia La Laguna Ticomán, en el norte del Distrito Federal, hasta su oficina en la colonia Condesa. El trayecto suponía pasar de una zona contaminada, transitada por obreros y atestada de "peseras" y changarros, a otra con cafés, parques y calles para caminar.

 

Cuando llegaba a Alpha Consultoría, abría su laptop en una gran mesa común que compartía con los compañeros de trabajo -todos jóvenes como ella-, frente al apacible camellón arbolado de la calle Campeche.

 

"Aunque no fuera muy platicadora, era alegre, simpática y dedicada", dice Ricardo Toledo, su jefe inmediato, que de la discreción inexorable de su empleada entresaca una imagen: solía colocar un libro junto al tablero. Cuando se cansaba de trabajar en la pantalla, desviaba la mirada y leía unos minutos, para luego volver silenciosa a la que era su misión desde que entró a la compañía en abril de 2010: dirigir proyectos de sistemas de cómputo para empresas. "Siempre fue muy responsable. Los clientes trabajaban a gusto con ella porque era hábil para las relaciones personales y tenía buenos conocimientos técnicos", añade Ricardo.

 

Con un puesto intermedio, Selene tenía un sueldo de unos 25 mil pesos al mes. Suficientes para una mujer soltera de 31 años que no pagaba renta. La primavera pasada decidió hacer realidad el sueño postergado de irse de backpack a Europa. Hacía medio año había terminado con su novio, de modo que en lo amoroso no arriesgaba nada. Decidió hacer el viaje junto a su único hermano, Emmanuel, dos años menor que ella. Ambos vivían con su madre, trabajaban como ingenieros en sistemas y, lo más importante, eran grandes amigos.

 

A principios de 2012, Selene tocó la puerta del director general de la empresa, Roberto Toledo -hermano de Ricardo-, para pedir un permiso de cuatro meses de ausencia. "Te voy a tener que sustituir", le dijo él. Sin embargo, llegaron a un acuerdo: durante su alejamiento no tendría sueldo y retomaría su labor cuando volviera a México en septiembre. "Era chambeadora y buena persona", explica Roberto, que aquel día no encontró una sola razón para negarle el viaje. Los hermanos Toledo dejaron de tener comunicación con Selene durante tres meses y medio, desde días antes de que volara a Europa. Pero se quedaron tranquilos: su retorno era inminente.

 

 

LA ÚLTIMA FOTO DE SELENE FUE ENTREGDA POR SU HERMANO A LA POLICÍA PARA INICIAR SU BÚSQUEDA

 

 

UNA TURISTA DESPISTADA

 

Vladimir Urukalo tiene pinta del reportero policiaco que es: melena, torso fornido, actitud recia, gafas oscuras y 38 años muy visibles. Pero su imagen es un espejismo. Porque desempeñar ese oficio desde 2005 en la pacífica y fabulosa ciudad de Split -un edén turístico de 220 mil habitantes con hermosas mujeres platinadas, monumentos impecables de hace dos mil años, como el Palacio del emperador Diocleciano, y fantásticas playas nudistas como Bavice- ha sumergido a Vladimir en un marasmo noticioso.

 

En agosto, su pico de adrenalina fue la cobertura de un conato de pelea de los bbb (Bad Blue Boys) -barra brava del Dínamo de Zagreb- contra hinchas de Suiza, tras el partido amistoso del día 15 en que la selección de Croacia perdió contra la de ese país europeo por marcador de 4 a 2 en el Estadio Poljud, de Split. El saldo fue un policía herido por un botellazo.

 

Por eso, Vladimir se extrañó cuando al amanecer del 23 de agosto sonó su teléfono. La Uprava Kriminalistike Policije (Policía Criminalística) le quería informar al diario en el que trabajaba, el Slobodna Dalmacija, que Selene Margarita Graciano Macedo, una mexicana nacida el 2 de marzo de 1981, había desaparecido a las 5 pm del día anterior en el parque recreativo de Marjan. "Mi primera reacción fue pensar que se trataba de una turista más que se perdía en el bosque de Marjan", acepta el periodista.

 

Asumió que la despistada visitante aparecería más temprano que tarde. Ya había sucedido en otras ocasiones.