La brutal muerte de Selene Graciano

La brutal muerte de Selene Graciano

La desaparición y posterior misteriosa muerte de una turista mexicana conmueve a Croacia.

Por Aníbal Santiago y Yaotzin Botello | Fecha: 11/09/14

 

Para la última foto que se sacó en su viaje a Europa, Selene Graciano apoyó su cuerpo en el barandal del mirador de Marjan, la pequeña y boscosa montaña que vigila el blanco puerto croata de Split. Emmanuel tomó la cámara y miró a través del visor: con un vestido de lino beige para el verano y el sol de la tarde del 22 de agosto golpeando de frente, su hermana mayor cruzó la sandalia izquierda sobre su otro pie. Al fondo se veía el paisaje: los cercanos techos de dos aguas color ladrillo de las casas que caían sobre la bahía y, a lo lejos, el oleaje manso de la costa del Mar Adriático, las palmeras en la rambla y los yates frente a los muelles. Antes de accionar el obturador, Emmanuel vio a Selene sonreír con una naturalidad generosa. Quizá ese gesto, puro y dulce, reflejaba el júbilo silencioso de estar viviendo el tramo final de una magnífica travesía europea de más de 100 días que durante años fantasearon hacer juntos, y que estaba a punto de terminar con el regreso a México y el emotivo reencuentro con Carmen, su mamá.

 

Nunca más Emmanuel volvió a ver la sonrisa de su hermana.

 

 

INMINENTE  RETORNO

 

Cada mañana, Selene viajaba hora y media desde su casa de la colonia La Laguna Ticomán, en el norte del Distrito Federal, hasta su oficina en la colonia Condesa. El trayecto suponía pasar de una zona contaminada, transitada por obreros y atestada de "peseras" y changarros, a otra con cafés, parques y calles para caminar.

 

Cuando llegaba a Alpha Consultoría, abría su laptop en una gran mesa común que compartía con los compañeros de trabajo -todos jóvenes como ella-, frente al apacible camellón arbolado de la calle Campeche.

 

"Aunque no fuera muy platicadora, era alegre, simpática y dedicada", dice Ricardo Toledo, su jefe inmediato, que de la discreción inexorable de su empleada entresaca una imagen: solía colocar un libro junto al tablero. Cuando se cansaba de trabajar en la pantalla, desviaba la mirada y leía unos minutos, para luego volver silenciosa a la que era su misión desde que entró a la compañía en abril de 2010: dirigir proyectos de sistemas de cómputo para empresas. "Siempre fue muy responsable. Los clientes trabajaban a gusto con ella porque era hábil para las relaciones personales y tenía buenos conocimientos técnicos", añade Ricardo.

 

Con un puesto intermedio, Selene tenía un sueldo de unos 25 mil pesos al mes. Suficientes para una mujer soltera de 31 años que no pagaba renta. La primavera pasada decidió hacer realidad el sueño postergado de irse de backpack a Europa. Hacía medio año había terminado con su novio, de modo que en lo amoroso no arriesgaba nada. Decidió hacer el viaje junto a su único hermano, Emmanuel, dos años menor que ella. Ambos vivían con su madre, trabajaban como ingenieros en sistemas y, lo más importante, eran grandes amigos.

 

A principios de 2012, Selene tocó la puerta del director general de la empresa, Roberto Toledo -hermano de Ricardo-, para pedir un permiso de cuatro meses de ausencia. "Te voy a tener que sustituir", le dijo él. Sin embargo, llegaron a un acuerdo: durante su alejamiento no tendría sueldo y retomaría su labor cuando volviera a México en septiembre. "Era chambeadora y buena persona", explica Roberto, que aquel día no encontró una sola razón para negarle el viaje. Los hermanos Toledo dejaron de tener comunicación con Selene durante tres meses y medio, desde días antes de que volara a Europa. Pero se quedaron tranquilos: su retorno era inminente.

 

 

LA ÚLTIMA FOTO DE SELENE FUE ENTREGDA POR SU HERMANO A LA POLICÍA PARA INICIAR SU BÚSQUEDA

 

 

UNA TURISTA DESPISTADA

 

Vladimir Urukalo tiene pinta del reportero policiaco que es: melena, torso fornido, actitud recia, gafas oscuras y 38 años muy visibles. Pero su imagen es un espejismo. Porque desempeñar ese oficio desde 2005 en la pacífica y fabulosa ciudad de Split -un edén turístico de 220 mil habitantes con hermosas mujeres platinadas, monumentos impecables de hace dos mil años, como el Palacio del emperador Diocleciano, y fantásticas playas nudistas como Bavice- ha sumergido a Vladimir en un marasmo noticioso.

 

En agosto, su pico de adrenalina fue la cobertura de un conato de pelea de los bbb (Bad Blue Boys) -barra brava del Dínamo de Zagreb- contra hinchas de Suiza, tras el partido amistoso del día 15 en que la selección de Croacia perdió contra la de ese país europeo por marcador de 4 a 2 en el Estadio Poljud, de Split. El saldo fue un policía herido por un botellazo.

 

Por eso, Vladimir se extrañó cuando al amanecer del 23 de agosto sonó su teléfono. La Uprava Kriminalistike Policije (Policía Criminalística) le quería informar al diario en el que trabajaba, el Slobodna Dalmacija, que Selene Margarita Graciano Macedo, una mexicana nacida el 2 de marzo de 1981, había desaparecido a las 5 pm del día anterior en el parque recreativo de Marjan. "Mi primera reacción fue pensar que se trataba de una turista más que se perdía en el bosque de Marjan", acepta el periodista.

 

Asumió que la despistada visitante aparecería más temprano que tarde. Ya había sucedido en otras ocasiones.

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SUNSEEKERS

 

Unas semanas antes de partir a Europa, cuando ajustaban el largo itinerario que iniciaría en la Península Ibérica, Emmanuel se sacó con su hermana la única imagen de su página abierta de Facebook donde están juntos, y que días más tarde se filtró a los medios. En esa "autofoto" del 10 de abril, hecha en un restaurante, Emmanuel agarra del hombro a Selene, que aparece vistiendo una blusa rosa con una imagen de Mafalda estampada en el pecho, el cabello oscuro recogido y unos lentes de sol sujetos al cuello. Ambos miran sonrientes hacia arriba.

 

Los hermanos cruzaron el Atlántico en mayo. Visitaron Portugal y luego viajaron a Inglaterra: rodearon juntos las monumentales piedras de la Edad de Bronce en Stonehenge, vieron el agua turquesa de los baños romanos de Bath y en la capital británica disfrutaron de la vista al río Támesis desde las alturas del London Eye.

 

Volaron a Francia, y días más tarde llegaron a Alemania: en Berlín acudieron a la Puerta de Brandeburgo y al Holocaust Mahnmal (monumento a los judíos asesinados de Europa).

 

En julio el viaje siguió en Noruega, donde navegaron en uno de sus hermosos lagos, antes de volar a Moscú.

 

La primera ciudad croata que conocieron fue Dubrovnik. Y después, tras un viaje de cuatro horas por tierra, llegaron a la turística ciudad de Split. Por 40 euros consiguieron un cuarto -luminoso,  limpio y con literas- en el Hostal Sunseekers  justo a un costado de la Pjaca, una popular plaza donde se congregan jóvenes de todo el mundo. A tiro de piedra les quedaban el Templo de Júpiter, el puerto con los ferries que van a la isla ?olta y el boulevard peatonal Trumbiceva frente al mar.

 

 

SEÑAS PARTICULARES

 

Luego de tomar la última foto a Selene en el mirador (o Belvedere) de Marjan, a 40 grados centígrados, Emmanuel y ella caminaron hasta la Crkva Svetog Nikole, una capilla del siglo xiv que utilizaban los marineros para recibir la bendición de San Nicolás.

 

Y fue ahí, a las 5 pm del 22 de agosto, donde Selene, transpirando después de pasar la mañana en la playa, caminar un buen rato por la ciudad y subir a Marjan, le dijo a su hermano, según las propias declaraciones de Emmanuel a la Policía Criminalística: "Quiero subir a la cima para tomar unas fotos panorámicas". Cansado, él no quiso continuar. Pero si observaba a su alrededor sólo podía percibir señales de seguridad: el panorama de ese día en Marjan -al que le restaban cuatro horas de intensa luz- lo integraban personas en sandalias, bermudas y lentes de sol, caminando, haciendo jogging y andando en bici. Ni la mente más aprensiva podía suponer que ahí ocurriría algo atroz.

 

"Quedamos en que la esperaría en el Belvedere. Me dijo que iba a regresar en una hora. Esperé dos horas y cuando vi que no llegaba, pensé que era una demora y decidí volver a nuestro hostal", declaró sollozando Emmanuel 10 días después, la única vez en que habló ante los medios de comunicación.

 

El joven bajó del parque y caminó unos 15 minutos por las callejuelas de Split, con su centro histórico de palacios claros y el mercado callejero donde las señoras promueven a todo pulmón cerezas, aceite de oliva casero, lavanda.

 

"Al regresar al hostal y ver que Selene no llegaba, sentí miedo", dijo Emmanuel.

 

El sol se ocultó, cayó la noche y su hermana no volvió al hostal. Cuando a las 10:30 pm, a más de cinco horas de la despedida, no había señal alguna de ella, decidió pedir auxilio.

 

Damir Kri?evi, dueño del alojamiento, lo ayudó a presentar la denuncia ante el Departamento de Policía de Split-Dalmacia, oficina que de inmediato se comunicó con Josep Grani, directivo del Servicio Croata de Rescate de Montaña (hgss). En los primeros minutos del jueves, en medio de la noche, 20 rescatistas empezaron a subir a Marjan con equipo especializado, como arneses y cuerdas.

 

Pero el esfuerzo de aquella madrugada no dio resultado.

 

Ya entrada la mañana del jueves, el reportero Vladimir Urukalo recibió otra llamada de la policía: la mexicana, extrañamente, no había aparecido. Al salir a la calle, pudo ver que las fachadas y negocios de Split se empapelaban con una ficha policial que mostraba el rostro de Selene. El close-up mostraba su cara redonda de piel blanca, los dientes con brackets y un sombrero gris tipo safari. Arriba, junto a su nombre, se leía en inglés y en croata "Missing?Nestala Osoba", y abajo una lista de señas particulares que concluían con: "Ukoliko imate kakvih informacija molimo javite" (si tiene información, por favor póngase en contacto con nosotros).

 

El rostro de la mexicana se comenzó a transmitir una y otra vez en canales televisivos como rtl Televizija, y a cada momento Radio Dalmacija y otras emisoras abrían sus noticieros con la palabra "Meksikanka".

 

Vladimir recibió la asignación de ir a Marjan a cubrir el operativo, que al mediodía era frenético: incluía un helicóptero, lanchas que recorrían los límites costeros de la colina, 160 rescatistas que peinaban la zona y siete perros de rastreo. Varios trechos de las faldas del cerro fueron acordonados.

 

Tino Juri, fotógrafo de la agencia informativa Pixsell, logró captar una de las primeras imágenes de Emmanuel Graciano, que rápidamente empezó a publicarse en diarios y portales croatas: el joven mexicano, aún sereno y vestido con playera azul y bermudas, señalaba en un mapa a dos rescatistas la ruta que su hermana podría haber tomado. Las indicaciones tampoco sirvieron de nada.

 

Cuando el helicóptero cumplió 15 horas sobrevolando Marjan sin detectar nada anómalo, recibió la orden de aterrizar y cancelar la búsqueda.

 

Y entonces la falta de información detonó los rumores. ¿Y si Selene había salido de la ciudad? "Aunque la búsqueda continúa mañana -publicó la noche del jueves el portal croata de información general Index.hr-, la gran pregunta es si Selene está aún en Split o muchas millas lejos".

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ABUSADA E INTELIGENTE

 

En la Escuela Superior de Cómputo del Instituto Politécnico Nacional (ipn), los alumnos se reúnen en los pasillos, el patio y la cafetería con un sigilo impropio de su edad. Como si no estuvieran en el arranque de la juventud, este miércoles de septiembre decenas de grupos de entre tres y cuatro estudiantes conversan en voz baja, gesticulan poco, jamás se sobresaltan, visten de gris, café y negro, y van del salón a la biblioteca, de los laboratorios a los jardines, con una formalidad adulta.

 

En la cafetería, unos 30 jóvenes se concentran en sus comidas corridas bajo un cartel en guinda y blanco que contiene el "Decálogo del ipn". El artículo ii dice: "Soy politécnico porque exijo mis deberes antes que mis derechos". Quizá algo de la personalidad prudente y reservada de Selene se cinceló en esta escuela de Lindavista, en la frontera del Distrito Federal con el Estado de México.

 

En estos edificios de concreto luminosos, ultra simétricos, espaciosos y rodeados por áreas verdes estudió entre 1999 y 2003 Selene Graciano, alumna de Ingeniería en Sistemas Computacionales y becaria de Pronabe, programa para estudiantes en condiciones económicas adversas. Buscamos entre maestros algún recuerdo de la mujer que mereció breves notas de medios mexicanos el domingo 26 de agosto.

 

Después de tres horas de entrar y salir de oficinas, subir y bajar escaleras sin encontrar testimonios, se acerca un joven profesor. Le explicamos que investigamos datos sobre una ex alumna y le mostramos una foto. "Sí, la conozco -dice Mario Augusto Ramírez-, fuimos compañeros de generación. ¿Murió?". Frunce el ceño sin decir palabra y pierde la mirada en el patio, que se ha ido atiborrando de los estudiantes de la tarde.

 

-Descríbela en el salón -le pedimos.

-Se sentaba de la mitad para adelante. Ponía atención a la clase. Era buena estudiante, abusada, inteligente.

-¿Cómo era físicamente?

-Tenía algo -dice Mario, y guarda silencio mientras ve al piso.

-¿Algo?

-Aunque no era muy, muy, muy bonita, había algo de ella que me llamaba la atención. Su cara?

-¿Y su personalidad?

-Dedicada a la escuela, tranquila. No era muy extrovertida ni con amigos desmadrosos. Siempre se reía. Reía mucho.

 

 

EL SOMBRERO GRIS

 

Encontrar un cuerpo en algo tan vasto como una superficie de 340 hectáreas boscosas (470 veces el área del Estadio Azteca) puede ser una utopía. Sin embargo, desde el viernes 24 de agosto por la mañana, los rescatistas de la hgss comenzaron a limitar la búsqueda a la cima de Marjan (a 200 metros de altura), cerca del Memorial a Umberto Girometta, espeleólogo croata que por años protegió el parque. Al mediodía -cuando el sol calaba las cabezas de ese ejército de hombres y mujeres con uniformes rojos, mochilas y gafas oscuras que serpenteaban en el follaje-, la ansiada buena noticia de una primera pista fue la peor noticia. La Policía había hecho público que en un solar de maleza seca aparecieron dos objetos: un sombrero gris y una sandalia.

 

La información que el reportero Vladimir Urukalo y sus colegas obtuvieron "off the record" de la policía aportaba un tercer dato. En el lugar había "signos de lucha".

 

No se necesitaba mucho más para que las ilusiones se apagaran poco a poco. La última línea de una nota que a las 2:17 pm de ese día publicó el portal dnevno.hr fue explícita: "A medida que pasa el tiempo, y por los indicios encontrados, la esperanza de que la joven esté viva es menor".

 

DARKO RADOVIC, HABITANTE DE SPLIT ORGANIZÓ UNA CARAVANA EN TRIBUTO A SELENE.<br><br>

 

LA GRIETA DEL BARRANCO

 

Roberto Rodríguez, Director General de Protección a Mexicanos en el Exterior, escuchó el sábado 25 de agosto por la mañana una señal de aviso de su BlackBerry. El mensaje venía desde Budapest, Hungría. La Embajadora de México en aquel país, Isabel Téllez, le notificaba que minutos antes había recibido un informe del gobierno croata. Hacía tres días había desaparecido en Split una turista mexicana, que era buscada afanosamente. Desde México, el funcionario pidió al Cónsul Honorario en Croacia, Marin Bosotina, contactar al hermano de la joven, Emmanuel, para informarle que el gobierno mexicano lo respaldaría con dinero y asistencia legal.

 

Ese mismo día, Marjan lucía transformado. Aterrados por la noticia de la desaparición de Selene, los habitantes de Split habían optado por no pisar el parque, que de concentrar las virtudes de la recreación, la naturaleza y la libertad, ahora se sumía en la desolación.

 

Dentro de Marjan, en espera de novedades, el reportero Vladimir Urukalo notó a media mañana que los desplazamientos de los policías y los rescatistas se aceleraban. "Era muy extraño cómo se movían", dice. "Fue cuando los reporteros sospechamos que algo pasaba".

 

Metros arriba de Vladimir, cerca de la cima, los dos días y medio de búsqueda incansable con un calor extenuante minaban a los rescatistas. Varios se escabullían entre las sombras de los árboles para reposar. Uno de ellos, Hrvoje Dujmi, profesor de Ciencias de la Computación en la Universidad de Split, continuó sin pausa. Había observado que los perros de salvamento se dirigían reiteradamente hacia los límites de un barranco que iniciaba a metro y medio del sendero que surcan quienes corren. "Los compañeros de Dujmi habían ido a ese punto varias veces. Encontraron muchos cuerpos de animales -la gente de Split entierra sus mascotas aquí- y también cartas de amor de hacía más de 40 años", escribieron los reporteros Tomislav Novak y Velibor Pani del diario Jutarnj, que narraron ese momento en la edición del 7 de septiembre.

 

El rescatista Dujmi hizo caso a su intuición. En paseos previos que había realizado como habitante de Split, notó que en ese lugar la roca presentaba grandes grietas. Se dirigió al barranco y ubicó un área sospechosamente cubierta de piedras, ramas, tierra, hojas secas, basura y agujas de pino.

 

A las 12:20 del día empezó a cavar.

 

Bastaron segundos para que descubriera el cadáver de una mujer.

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OPCIÓN DESCARTADA

 

El Departamento Forense del Hospital Split-Resnik recibió el cuerpo de Selene con un corte en el cuello que casi la decapitó. Sin embargo, no presentaba ninguna otra herida. La autopsia indicó que no había sido violada. Sus manos estaban atadas con cinta y el cuerpo casi no tenía trazos de sangre. Es decir, el asesino sabía cómo practicar un homicidio "limpio", a plena luz del día, en un parque desbordante de visitantes que podían ver u oír el ataque.

 

A seis metros del cadáver apareció una ensangrentada mochila negra. Dentro había cinta adhesiva; cuatro sándwiches envueltos en bolsas de plástico; un cuchillo muy filoso; una toalla y un jersey imitación del club italiano ac Milan (con una borrosa leyenda, "Rek", en la espalda), ambos ensangrentados; y la cámara Nikon roja de Selene (es probable que el móvil no haya sido el robo), cuya última foto registrada fue la parte del  bosque que lleva al camino junto al que fue hallada.

 

"Tenemos los restos de adn y huellas dactilares recogidos de la escena del crimen. Pertenecen a una persona desconocida y los estamos usando para eliminar sospechosos", informó la Policía de Split a Esquire en un correo electrónico. Los investigadores empezaron a entrevistar a ciudadanos y turistas que estuvieron en Marjan el miércoles 22 de agosto y que pudieron atestiguar algo extraño, o tomar fotos que condujeran a alguna pista.

 

El Cónsul Honorario de México en Croacia, Bosotina, se convirtió en el protector de Emmanuel, que afrontaba solo, a más de 10 mil kilómetros de su casa y en un país con un idioma extraño, la muerte de su única hermana. Y con una penosa agravante: debía avisar a su mamá que su hija mayor había sido asesinada. "Su madre está en shock", dijo Bosotina en una rueda de prensa, "casi enloquecida de dolor y desesperación".

 

El Cónsul acompañó a Emmanuel a entrevistarse con Mateo Hure, titular de Análisis de Crímenes en la Policía de la región de Dalmacia, a la que pertenece Split. "Estoy haciendo lo mejor que puedo en esta terrible situación", escribió Bosotina en un email en el que rechazó ser entrevistado por Esquire. Al momento de redactar esas líneas, el apoyo protocolario de la Cancillería se volvió más complejo, pues se sumó un elemento que podía ser devastador: el sitio informativo tportal.hr había sembrado la idea de que el joven mexicano podía estar implicado: "[Emmanuel Graciano] fue durante muchas horas cuestionado por la Policía de Split, que observó numerosas inconsistencias en su coartada, pero no es oficialmente un sospechoso", escribió el reportero Damir Petranovi.

 

En realidad, la única inconsistencia que trascendió públicamente después de las 10 horas en que Emmanuel prestó declaración no ameritaba una alarma: había dicho que la última vez que vio a su hermana fue a las 16:30 horas, mientras que la última fotografía de ella, la tomó él a las 17:00 horas. Minutos después de que el cuerpo de Selene apareció, el periódico Jutarnji cuestionaba ya a Damir Kri?evi, dueño del Hostal Sunseekers: "No hay posibilidad de que Emmanuel haya matado o lastimado a su hermana. Incluso, desde que la reportó desaparecida estuvo completamente destrozado y no paraba de llorar", contestó.

 

La policía, no obstante, le practicó a Emmanuel la prueba del polígrafo. Sus respuestas fisiológicas indicaron que no mentía. "La opción del hermano como autor [del crimen] fue descartada por completo", aclaró la policía vía correo electrónico.

 

Bosotina procuró que Emmanuel, de por sí devastado, no escuchara una sola palabra de las especulaciones.

 

 

UNA AGONÍA QUE  NO TERMINA

 

La Unidad Habitacional Acueducto de Ticomán podría ser cualquier unidad de cualquier colonia capitalina, si no fuera porque sus nueve edificios amarillos fueron construidos en las faldas del Cerro del Chiquihuite. Es decir, Selene, Emmanuel y su madre, Carmen Macedo, vivían en 86 metros cuadrados bajo el verdoso cobijo de una montaña casi virgen en el tramo final de la Ciudad de México.

 

Sin embargo, si al levantarse por la mañana corrían la cortina, el paisaje lo dibujaban las ventanas sombrías del edificio de enfrente, a cinco metros de las suyas. Y al bajar la vista, todo se reducía a un patio interior con dos árboles que han sobrevivido a la falta de luz y el piso de tabique.

 

Este conjunto habitacional, y varios más en la delegación Gustavo A. Madero viven entrelazados geográficamente con las escuelas y oficinas del ipn. Son algo así como una ciudad-dormitorio dependiente del trajín de los estudiantes politécnicos que en cuestión de minutos pasan de la casa a la escuela, como en su momento los hermanos Graciano Macedo.

 

Buscamos a primos, tíos y amigos para que nos permitan entender quién era Selene y saber algo más de lo ocurrido desde que apareció su cuerpo en Split. Pero no hay forma de lograr un "Sí". Decidimos entonces acercarnos a donde vivía para que el entorno físico en el que desde niña creció nos ayude a conocerla.

 

Del Comedor Rosy, ubicado dentro de la propia unidad habitacional, brota el aroma de la sopa de lentejas que este jueves abrirá los menús económicos para los vecinos. La dueña, una señora con mandil que sale a mi encuentro, entrecierra los ojos para recordar a la familia Graciano Macedo: "Me acuerdo bien cuando los niños estaban chiquititos, con Selene de unos ocho años. Veía cómo la señora Carmen los traía de aquí para allá a los dos. Siempre sola, cargando con ellos y su mandado".

 

El guardia de la unidad, Daniel Vázquez, veía pasar a Selene todos los días: "Su hermano salía en su carrito azul, pero ella siempre se iba de aquí caminando tranquila, y me daba los buenos días". Un adolescente vecino de su edificio, Carlos Noya, comparte una imagen colorida: "Me gustaba su pelo pintado de color rojo". Y cuando le pedimos recordar algún episodio, elige uno que -indica su sonrisa- fue heroico: "Una vez mi hermana y yo nos quedamos fuera de nuestra casa porque no teníamos llaves, y ella [Selene] se subió ahí [señala una placa atornillada en lo alto de su puerta] y no se fue hasta que nos ayudó a abrir".

 

El edificio donde vivía Selene apenas deja pasar unos estiletes de luz que rozan las escaleras por las que ascendemos. Desde adentro del departamento de la familia, Rosario Gálvez ("la mucama de la casa", dice) ofrece unas palabras sin abrir la puerta: la madre de Selene se refugió destrozada en casa de su hermana  apenas después de recibir la terrible noticia. Al cabo de unos días debió ser hospitalizada. "Es una súplica: no la busquen. No puede ni hablar", dice Rosario. "Es una agonía que no sé cuándo termine. No lo sé".

 

 

SI TIENES MALA SUERTE

 

Con el dolor encima, la mañana del domingo 2 de septiembre, Emmanuel se puso una camisa negra y unos jeans, y junto con el Cónsul y un amigo que llegó desde México, Germán Costumbre, acudió al Departamento Forense de Split para identificar el cuerpo de su hermana.

 

A la salida, pálido, con la mirada llena de pesar y apenas sosteniéndose en pie, enfrentó a un ejército de cámaras y grabadoras. Aceptó dar unas palabras, de las que aquí se hace un extracto:

 

"No importa qué tan duro sea lo que le pasó a mi hermana, estoy forzado a aceptarlo. Mi madre me dijo que me ama y no me siento culpable por lo que pasó. Por supuesto que quiero justicia, pero no siento odio, sólo el amor y el dolor de mi hermana. A lo largo de la vida planeamos este viaje para tener en la memoria momentos juntos y experimentar otras culturas. Es cuestión de suerte: si tienes mala suerte, algo malo te pasa. Tengo fe en que las autoridades croatas hagan justicia con este asesino monstruoso."

 

Emmanuel volvió al Hostal Sunseekers, donde se quedó hasta volver a México el 8 de septiembre. En la espera de que el gobierno croata le permitiera salir del país estuvo acompañado por el Cónsul y su amigo Germán.

 

Esquire buscó a Emmanuel vía telefónica el día 5, cuando todavía estaba ahí. Kri?evi, dueño del alojamiento, le fue a preguntar si tomaba la llamada y regresó: "Dice que no dará declaraciones a los medios. No quiere hablar", informó.

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INTERPOL

"STRAVA NA MARJANU, SPLIT U ?OKU" ("Horror en Marjan, Split en estado de shock)", tituló el domingo 26 de agosto el portal noticioso Udarno.

 

La apacible ciudad croata aún no concibe que el terror haya hurgado sus entrañas: "Estas cosas horribles pasan en todo el mundo, pero ni en mis sueños más oscuros podía asumir que algo así pasaría en mi Split", declaró en una rueda de prensa el Cónsul Bosotina.

 

Frecuente visitante de Marjan, el joven arquitecto Darko Radovi escribió en un email a Esquire:  "La gente de la ciudad comparte el dolor, el estremecimiento, el miedo y la tristeza. Mi mente se ha negado a aceptar que algo así haya sucedido justo en el lugar que solía visitar cada momento libre, el lugar donde he encontrado mi paz".

 

Hace casi 11 años, el 21 de enero de 2002, la secretaria Marijana Jerkovi, de 23 años, fue asesinada en una oficina de la ciudad con un modus operandi parecido: un limpio y descomunal corte en el cuello. Desde entonces, en Split no se había vuelto a registrar un homicidio tan brutal.

 

Entre enero y junio de este año, Split (Patrimonio de la Humanidad desde 1979) recibió 503 mil turistas, más que ninguna otra ciudad en Croacia. Quizá el que un espacio de armonía y civilidad se enfrentara a un acontecimiento inexplicable engendró una hipótesis temeraria. El 4 de septiembre, Vladimir Urukalo, del diario Slobodna Dalmacija, publicó un artículo con el sumario "Istraga se Okre-e Prema Meksiku" ("Las investigaciones se dirigen a México"), e hizo un primer señalamiento: "Dado que Selene no fue víctima de un maniaco sexual (como indicó la autopsia), tal vez el asesino hizo un estrecho seguimiento de su viaje a Europa". Y cerró la idea citando a un anónimo "experto forense": "Si ejecutar a una persona atando sus manos y decapitando es la firma y el método de los cárteles mexicanos, no está de más tener cierta información". Urukalo informó que "Investigadores buscan información en la vida de la joven en México, y la Interpol busca otros datos con la policía mexicana".

 

La policía de Split hizo a esta revista las siguientes aclaraciones: A) "No se tiene información que lleve a la conclusión de que el asesinato estuviera motivado por la droga". B) "La víctima no tenía amigos o conocidos en Croacia". C) "Cierta información se ha solicitado a otros países a través de Interpol".

 

Esquire preguntó al área de Comunicación Social de la Procuraduría General de la República (pgr) si está apoyando, y en qué modo, la investigación croata, pero no obtuvo respuesta.

 

La Cancillería mexicana emitió el comunicado 239, titulado: "La Secretaría de Relaciones Exteriores (sre) apoya las investigaciones para identificar y llevar a juicio al responsable del homicidio de una nacional mexicana en Croacia".

 

-¿En qué consiste ese apoyo? -se le pregunta a Roberto Rodríguez, funcionario de la sre a cargo del caso.

-Aún no recibimos una petición formal (de Croacia). Si la hicieran, pasaríamos la solicitud a la pgr.

-¿Hay alguna hipótesis de por qué pasó algo así en una ciudad tan pacífica?

-Ninguna. Fue un caso inusitado.

-¿Alguna vez una mexicana o mexicano fue asesinado en Europa?

-No tengo en la mente ningún caso.

 

La Policía Criminalística Croata ha citado a declarar a cerca de 200 sospechosos, sin que haya ninguna detención. Pero varios elementos hallados dentro de la mochila junto al cuerpo de Selene podrían dar pistas.

 

El primero es la toalla ensangrentada. Según la Policía, es un tipo de toalla usada en hoteles y hostales. Es decir, el homicida podría no ser de Split, una hipótesis que se refuerza porque las bolsas en que estaban envueltos los cuatros sándwiches hallados tenían el logo del supermercado Kerum, sin sucursales en esa ciudad. Los ingredientes de esos sándwiches se habrían obtenido en un buffet de un hostal o un hotel local.

 

Y uno más es el jersey del ac Milan, cuya foto fue mostrada por un agente de Split a varias meseras del lujoso bar lounge Mediteranium, de la calle Put Firula. Ellas recordaron que un asiduo cliente serbio que llegaba en un auto ?koda usaba exactamente esa prenda. Moreno, de unos 40 años y algo así como 1.75 metros de altura, pagaba con varias tarjetas de crédito y presumía que tenía tres pasaportes. A una mesera la invitó a pasar unos días en las playas montenegrinas de Budva, a casi 300 kilómetros al sur de Split. Hasta hace días, le mandaba a la joven mensajes sms firmados por "Paravinja".

 

La policía serbia ha hecho varios arrestos en la ciudad de Novi Sad. Aún no se ha confirmado si el adn de algún sospechoso coincide con el del autor del crimen.

 

La investigación sigue abierta.

 

 

MARCHA POR LA PAZ

 

Custodiado por policías, el 3 de septiembre Emmanuel visitó el punto exacto donde falleció su hermana. Entre las rocas había algunas flores colocadas días antes por personas que quisieron honrar la memoria de Selene, y alguna estampa de San Domnius, el santo patrón de Split. Cinco días más tarde, Emmanuel llegó a México vía Barcelona en un vuelo de Iberia, después de una estadía de 18 días en la ciudad croata. El ataúd con el cuerpo de su hermana arribó en otro vuelo, proveniente de Frankfurt, hasta el viernes 14 del mes pasado.

 

En Split, el caso de Selene ha dejado huella. Aunque nadie la conocía y poco podía unir a sus habitantes con México, la noticia los horrorizó: el hermoso parque de Marjan había padecido una muerte espeluznante. Con esa motivación, Darko Radovi, habitante de Split, creó en Facebook un evento al que llamó "Povorka Mira" ("Marcha por la paz"). "Haremos un tributo a la mujer asesinada y trataremos de restaurar la paz en nuestros corazones y en nuestra Marjan", escribió.

 

Cientos de personas nacidas en Split, inmigrantes y turistas, se concentraron el soleado domingo 16 de septiembre a las 11 de la mañana en la calle Marmont, en las faldas de la pequeña montaña. Con rosas blancas y ramas de olivo siguieron al joven Darko: "Caminamos lentamente", narra él en un correo electrónico enviado a la redacción de esta revista, "queríamos escuchar los cientos de pasos que llenaban el pacífico silencio que nos rodeaba, y que fue profanado en este bosque".

 

Ascendieron hacia el Belvedere donde Selene se tomó su última foto, y continuaron por sendas y escalinatas hasta llegar a un lugar aledaño a donde fue encontrado su cuerpo. Ahí, la gente colocó flores, veladoras y cartas.

Darko abrió una caja de madera, de la que salió una paloma blanca que dio un giro sobre la gente y voló hacia el mar. Unidas en una misma asta, las banderas croata y mexicana ondearon en lo más alto de Marjan.

 

 

PARECE QUE ESTÁS SOLO

 

Ricardo, jefe directo de Selene en México, abordó su auto el 27 de agosto y sintonizó mvs Radio. Camino a la oficina, escuchó en el programa de Carmen Aristegui que una turista mexicana había sido asesinada en Croacia. "Su nombre era Selene Graciano. Era ella. Fue un shock: trabajamos juntos, le habíamos dado el permiso y en estos días se iba a reintegrar", relata.

 

A instantes de concluir la entrevista con Ricardo, le pedimos un recuerdo más de la mujer con la que trabajó dos años. "Recuerdo poco", y hace un silencio largo antes de decir: "Amaba la naturaleza".

 

Con el gesto endurecido abre el boletín interno de Alpha Consultoría de abril de 2010, fecha en que Selene, recién contratada, redactó una breve autobiografía para presentarse con sus compañeros. Al inicio del texto nada llama la atención. Pero en la última parte, surge una frase desconcertante: "Amo la naturaleza y, sobre todo, las montañas. Parece que en ellas estás solo, pero en realidad es cuando menos solo te sientes".