James Bond: corregido y aumentado

James Bond: corregido y aumentado

La supremacía de Daniel Craig parece que superará hasta las expectativas más altas con Skyfall. Entrevistamos al mejor 007 desde Sean Connery.

Por: Alex Bilmes | Fecha: 16/11/12

 

Un asesino patrocinado por el gobierno, de mirada fulminante, solemne  y despiadado: el James Bond de Daniel Craig es la interpretación más exitosa del agente secreto desde que Sean Connery se retiró con todo y su peludo pecho. La actuación de Craig es potente y comprometida. Su Bond es duro, "un objeto contundente", como lo describe su jefa interpretada por Judy Dench, haciendo eco de una descripción que utilizó su creador, Ian Fleming, 50 años atrás. Es despiadado e implacable, pero sus ojos lo delatan: es capaz de amar y sufrir. A diferencia de sus predecesores, si lo hieren, sangrará en la escena siguiente, incluso en la secuela. Es muy diferente al estirado y sarcástico Pierce Brosnan.

 

Me reuní con Craig para entrevistarlo en un pub en el norte de Londres, que se mantuvo cerrado durante la sesión de fotos para Esquire. Después de la sesión nos tomamos una cerveza, muy merecida para él tras la intensa filmación de Skyfall, su tercera película como James Bond. Ya había entrevistado a Craig en otra ocasión y me lo había encontrado varias veces. En un primer encuentro puede ser arisco y callado, pero no se anda con rodeos y eso se agradece. Después de varias reuniones con él, puedo decir que es buena compañía, un gran conversador si está de buenas y alguien con un sentido del humor agudo.

 

Desde mi punto de vista, Craig detesta (y no creo que esté usando una palabra muy fuerte) hablar con la prensa sobre su vida privada. A decir verdad, tampoco le gusta hablar sobre su vida profesional. Pasar una hora analizando su carrera en compañía de un periodista no es su idea de un buen rato. Además, está consciente de que cualquier actor que detalle sus técnicas actorales en público es un pedante autocomplaciente, y no quiere que lo tachen de egocéntrico.

 

"Me conoces", dice Craig en algún momento de la conversación, cuando tocamos el tema del glamour y el privilegio que acompañan al éxito y a su estatus de celebridad. "No soy así". Y le creo.

 

Su historia, como me la ha contado a mí y a otros, no tiene complicaciones: el joven graduado de la carrera de actuación se labra un camino en el teatro, la televisión y el cine independiente. Se da a conocer como un actor que interpreta a personajes intensos, y luego consigue el papel que lo convierte en súper estrella. Otros detalles: edad, 44. Tiene una hija de su primer matrimonio. Se acaba de casar nuevamente, ahora con la actriz Rachel Weisz. Vive entre Londres y Nueva York. Es un gran lector, es de tendencia de izquierda y ve muchos deportes en la tv. Pero ya sabemos esto porque no es la primera vez que Craig posa para la portada de Esquire.

 

Así que nos enfocaremos en James Bond, porque además de ser divertido, al hacerlo Craig revela algunas de sus percepciones sobre lo que significó para un hombre reflexivo y con inquietudes artísticas, que creció en un ambiente humilde a las afueras de Liverpool, convertirse en la encarnación contemporánea de la figura masculina de fantasía por excelencia.