Al final, Obama ganó por la economía

Al final, Obama ganó por la economía

En algún momento fue su talón de aquiles, pero terminó convirtiéndose en su argumento fuerte.

Por Andy Sullivan / Reuters | Fecha: 11/09/14

 

WASHINGTON (Reuters) - Al final, el presidente Barack Obama ganó la reelección gracias al mismo tema que se presumía que lo llevaría a la derrota: la estancada economía estadounidense. Estados Unidos aún lucha por salir de su recesión más profunda en 80 años y las compañías apenas crean suficientes empleos para mantenerse al ritmo del crecimiento de la población. Billones de dólares del patrimonio familiar se evaporaron con el estallido de la burbuja inmobiliaria y crece la brecha entre ricos y pobres.

<br>Pero históricamente los estadounidenses suelen reelegir a los mandatarios que presiden durante períodos de crecimiento económico incluso si éste es modesto. Y ese patrón parece haberse aplicado también con Obama. Aunque nadie espera un crecimiento vigoroso, la economía ha mejorado sostenidamente durante el último año. "Jamás iba a ser una victoria arrolladora", dijo John Sides, un profesor de ciencia política de la George Washington University. "Pero siempre parecía que iba a perder".

 

El presidente demócrata dio grandes pasos para estimular la economía, pero eso no pareció ayudarlo mucho con los votantes. Las encuestas muestran profundas divisiones sobre los méritos de las medidas de estímulo introducidas en el 2009, sus reformas del sistema financiero y el rescate del sector automotor. Pero sí hicieron la diferencia en estados cruciales. Obama concentró sus esfuerzos de campaña en Ohio, donde uno de cada ocho empleos están ligados a la industria. Eso podría haberlo ayudado a limitar sus pérdidas entre los votantes blancos de sexo masculino, un segmento del electorado que su rival Mitt Romney ganó abrumadoramente en el resto del país. Según un sondeo de Reuters/Ipsos, Obama perdió el apoyo de los hombres blancos en todo el país por una diferencia de 21 puntos porcentuales. En Ohio, sin embargo, perdió ese nicho de votantes por sólo 12 puntos.

 

Obama fue además ayudado por el hecho de que los votantes culparon principalmente de la recesión a su antecesor republicano George W. Bush. Obama hizo de ese mensaje el eje de su campaña, argumentando que Romney volvería a implementar las políticas que condujeron a la crisis. Si la campaña de Romney quería centrar la elección en la gestión económica de Obama, la campaña del presidente quería en cambio presentarla como una opción entre dos candidatos. La campaña de Obama atacó desde el inicio con anuncios negativos que presentaban al multimillonario ex ejecutivo de un fondo privado como un ejecutivo poco preocupado por la suerte de la gente común y corriente.

 

Esos ataques contrastaron con la campaña que condujo a la histórica victoria de Obama en el 2008, pero lograron desacreditar a su rival a los ojos de muchos votantes. "Muchos de los votantes blancos de clase media que no tienen títulos universitarios llegaron a la conclusión de que Romney simplemente no es uno de los nuestros", dijo Greg Valliere, un analista del Potomac Research Group.

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FUTURO ESTANCAMIENTO

 

La estrecha victoria de Obama no asustará a los republicanos, que retienen el control de la Cámara de Representantes. Los demócratas de Obama mantienen el Senado, pero habrán moderados en las filas de ambos partidos. Eso es una receta para un estancamiento y tensos enfrentamientos sobre impuestos y gastos. Lograr consenso en relación a las legislaciones más ordinarias será ahora difícil. "No va a haber mucha buena voluntad en el Congreso", dijo Julian Zelizer, un profesor de historia de la Princeton University. "Las filas de los partidos se endurecerán tras esta elección".

 

La creciente polarización podría volver difícil gobernar Estados Unidos, pero facilitó la campaña de Obama. En una era de intensos sentimientos partidarios, Obama gozó de más apoyo de los miembros de su propio partido que otros predecesores demócratas como Jimmy Carter o Bill Clinton.  "Hay simplemente muchas menos personas que van a pasar de un candidato para otro. Hay un endurecimiento en ambos lados", dijo Taylor Griffin, que asesoró al candidato republicano John McCain durante la campaña del 2008.

 

Para los republicanos, la reelección de Obama implica cuestionamientos incómodos. Por segunda elección consecutiva, el candidato presidencial republicano fue incapaz de lograr más de uno de cada tres votos latinos. Y el partido podría tener problemas en el futuro si no logra seducir a ese sector del electorado que crece rápidamente.

 

El centro de gravedad de los republicanos está ahora en la Cámara de Representantes, donde muchos legisladores representan a distritos conservadores. Tienen, por lo tanto, pocos alicientes para comprometerse en temas como la reforma migratoria, que podría irritar a su base de votantes blancos y de mayor edad.

 

Romney tuvo que superar las sospechas de los republicanos conservadores para conseguir la nominación republicana y fue incapaz de conquistar a los votantes en estados sin una tendencia definida hasta el último tramo de la campaña. Pero muchos republicanos podrían concluir que será mejor nominar a un candidato más conservador para las próximas elecciones, dijo John Hudak, de la Brookings Institution. "El partido se va a desplazar hacia la derecha", dijo. "El argumento será: ¿Ves? No deberíamos haber nominado a un moderado".