Homo Ludens: que siga la fiesta siempre

Homo Ludens: que siga la fiesta siempre

Nuestro columnista propone extender los festejos de la soñada medalla de oro en el futbol olímpico hasta este mes patrio.

Por Paulo Carreño | Fecha: 11/09/14

 

<br>Cualquier competencia deportiva en la que los jugadores o equipos son representativos de una nación (como los Juegos Olímpicos o el Mundial), desata una suerte de fervor patrio sólo comparable con el de las guerras. Recuerdo, por ejemplo, una Copa Davis contra Alemania, jugada en el Club Alemán allá por los lejanos años ochenta, en la que la victoria de México fue más sonada y celebrada que la del general Ignacio Zaragoza sobre los franceses. En contraste, también está incrustada en mi memoria la derrota de la Selección Nacional contra Alemania, en los cuartos de final del mundial de México 86 (todavía tengo pesadillas con el gol anulado al "Abuelo" Cruz).

 

A falta de competencias internacionales importantes hasta Brasil 2014, ¿entraremos los mexicanos en una suerte de "delirium tremens nacionalista"? ¡No! Afortunadamente tenemos septiembre, el llamado "mes de la patria", en el que está plenamente justificado seguir bebiendo tequila, comiendo antojitos y entonando no sólo el himno nacional, sino toda la música vernácula existente (de hecho, no hacerlo puede ser considerado alta traición en algunos estados de la República).

 

De muy diversas formas se pueden celebrar nuestras fiestas patrias sin perder (tanto) el estilo. En un breve repaso por mi propia historia, recuerdo desde fastuosas cenas en Palacio Nacional, hasta modestas verbenas en pueblos típicos, llenos de fiesta, color y sabor patrio, pasando por momentos tan exóticos como una ocasión en la que, anclado a unos metros de la costera de Acapulco, me tocó dar "el grito" desde lo alto de una pequeña embarcación rebosante de borrachos (no es necesario explicarle a los lectores qué tan severamente profané la memoria de los héroes mencionados y de los olvidados).

 

Por esto, y en el marco del permanente afán de servicio que tiene este espacio con todo Homo Ludens, van las siguientes sugerencias para celebrar en forma, tiempo y estilo, las fiestas patrias de septiembre.

 

Empiezo con lo que no hay que hacer. No hay que acudir a un establecimiento que ofrezca "cena-baile-variedad" y "menú fijo" (sombrero, serpentina y espantasuegra incluidos). La comida suele ser funesta, el festejo desangelado, el "show" patético y, contra todo esto, sólo sirven el tequila más barato posible para defenderse. Menos (y sé que con esto voy a herir susceptibilidades) hay que celebrar en Las Vegas, en una pelea de box o en un show de Luis Miguel, Pedro o Alejandro Fernández. No tengo nada en contra de Sin City, mucho menos en contra de los cantantes mencionados (o tal vez sí, ¿¡Pedrito Fernández, el de "La mochila azul"!?), pero el lugar, con la fecha y con el show me han parecido siempre tan inconexos y de tan mal gusto como una cena de etiqueta en la Riviera Maya.

 

Paradójicamente, las playas mexicanas tampoco son un buen destino, entre otras cosas porque todo está a reventar y los hoteles asumen que los visitantes no tienen otra aspiración para la fecha que ver bufetes de comida "típica", en mesas cubiertas con zarapes, meseros mal disfrazados de insurgentes (en una ocasión me tocó que me atendiera un acorazado villista, con cananas y bigotes) y meseras de, sí, adelitas.

 

Lugares ideales: Dolores Hidalgo (obvio), Guanajuato, San Miguel de Allende y prácticamente cualquier pueblo de la zona. Si estás en el Distrito Federal, desde una suite del Gran Hotel de la Ciudad de México se puede organizar una buena fiesta que no termine hasta el desfile militar del día siguiente, con la mejor vista del "Grito" (con mayúscula) y los fuegos artificiales.

 

Hay un plan que en lo personal me parece el mejor (y en estos tiempos que corren, el más sensato): una cena en casa, para cinco o seis parejas; menú típico de la Independencia, buenos vinos mexicanos, degustación de mezcales y -por ende- plática esotérica; un trío, con la sola interrupción del "Grito" por radio o televisión, únicamente para recordar y reafirmar la importancia de ser libres, independientes y, no obstante si sabemos ganar o no medallas de oro, muy mexicanos.

 

 

 

4 Reglas para el festejo de independencia

 

N.o 001: Mientras  más colorido sea el  traje del mariachi, menor calidad tiene el son que toca.

N.o 002: De canciones de mariachi y sus tiempos: "México lindo y querido", a cualquier hora; "Mujeres divinas", nunca antes de las 12; "El Rey", nunca antes de las dos; "Mariachi Loco", nunca.

N.o 003: El encargado de dar "el grito" tiene derecho al primer tequila y debe ser tratado con respeto (esta regla tiene sus excepciones).

N.o 004: Juegos permitidos para amenizar una buena fiesta de Independencia: lotería, serpientes y escaleras, rayuela; juegos prohibidos: botella, Twister y semana inglesa.