Hombres con Aura: El spinning sí es de viejas

Hombres con Aura: El spinning sí es de viejas

Nuestra columnista defiende la libertad de gustos y actividades para damas y caballeros por igual. Faltaba más.

Por: María Aura | Fecha: 11/08/12

 

Estimados señores, hace unos días un amigo mío me pidió que dignificara en estas páginas a los hombres que hacen spinning o pilates. Quería que aclarara que el spinning no es para viejas. Pero no puedo hacerlo tal como me lo pide: las clases de spinning o de pilates todavía siguen sonando a una actividad más femenina que jugar futbol o entrenar box, por ejemplo, aunque en todos los casos haya felices excepciones. En realidad, el punto es: ¿a quién le importa si te dicen que algo que haces es "de viejas", si a ti te gusta hacerlo?

 

Mi sobrino Agus, de 19 años, usa muy a menudo camisas rosas, y (muy sabio) me dijo hace unos meses: "Yo puedo usar ropa del color que me dé la gana, porque no dudo de mi masculinidad". ¡Amén! A él quizá ya no le tocó la misma educación que a mi generación, o peor, a generaciones anteriores, cuando los hombres no podían llorar, ni conmoverse, ni hablar de sus sentimientos, ni servir a los demás, ni participar en las tareas de la casa, ni un infinito etcétera, porque eso no era de hombres. Esto apenas empieza a cambiar, y sospecho que no en todas las familias.

 

Hace años, cuando yo vivía en Berlín, tuve un vecino bailarín que no era gay y que usaba falda. Me parecía tan cool que un hombre joven y guapo se atreviera a romper las convenciones y se pusiera una falda, porque quería y porque hacía calor. Mucho he insistido a los hombres de mi familia en que se liberen de tanto prejuicio y usen falda, con varios argumentos, empezando por la comodidad de sentir airecito fresco en lugares donde el pantalón nunca te lo permite, pero nomás no los he podido convencer. El miedo a ser juzgados es demasiado fuerte.

 

 

"Su hombría no reside en que se aguanten las lágrimas, sino en que tengan la congruencia para aceptar lo que les gusta o no les gusta"

 

 

Mi esposo (que me disculpará por usarlo de ejemplo) tiene una bolsita de cuero en la que guarda su libro, sus lentes, una libreta, su cartera, su navaja, cosas muy masculinas, pues. Pero se niega a aceptar el hecho de que es una bolsita, y prefiere llamarla "mochila" aunque todos sabemos que una mochila se cuelga a la espalda y no en el hombro, y que tiene forma muy distinta. He intentado convencerlo de que nadie va a dudar de su hombría si la denomina bolsa en vez de mochila, pero en todos nuestros años de amorío, no he logrado persuadirlo. No sólo eso, sino que hemos tenido que discutir este tema con otros hombres de nuestra familia, y (qué chistositos) todos están de acuerdo con él: ese objeto tan "masculino" no puede llamarse bolsa, mucho menos bolsita. Incluso cuando mi caballeroso marido me carga la bolsa (ojo: un caballero te carga la bolsa siempre que note que pesa mucho y estás cansada), prefiere llevarla en la mano, como si fuera un objeto rarísimo, que colgársela del hombro, como si traer colgada una bolsa de mujer lo hiciera verse afeminado o poco atractivo. Pero aquí, frente a todos, le digo que hay pocas cosas tan sexys como un hombre cargándote la bolsa, colgada al hombro o como sea.

 

Señores: no estén tan preocupados por demostrarnos su virilidad, ya nos encargaremos nosotras de averiguarla. Su hombría no reside en que se aguanten las lágrimas y no se conmuevan con nada, sino en que sean honestos y valientes, en que tengan la congruencia para aceptar públicamente lo que les gusta o no les gusta. Si quieren ir al spinning o a pilates, ¡vayan, aunque haya quienes vivan en tiempos pasados y les digan que es de viejas!

 

Y no se hagan los que no saben que a las mujeres nos encantan los hombres que pueden llorar con algo hermoso o con algo muy triste. Además, es bien rico llorar, qué horrible traer todos los sentimientos atorados en el pecho, ¿luego por qué nos enfermamos?

 

Así que los veo en el spinning y, si traen bolsa del gimnasio, sean lo suficientemente viriles para aceptar que es una bolsa de gimnasio y no una "mochila" de ejercicio. ¿Cuál es el problema?

 


¡Hasta la vista, babies!