Altered Carbon, ¿por qué es la serie de la que todos hablan ahora?

 
 

La que es llamada el Blade Runner de Netflix se convertirá en un fenómeno y Esquire habló con uno de sus protagonistas para comprenderla mejor.

Por: Redacción @Esquirelat

 

Es curioso cómo miramos al futuro con desesperanza y pesimismo. Siempre nos imaginamos dentro de 300 años como una sociedad metalizada, insensible, tremendamente desigual y, en el peor de los casos, como un vasto espacio desértico post-apocalíptico donde las persecuciones a bordo de megacoches levantan tormentas de arena. O, en otros peores casos, como un país único separado en 12 distritos y un perverso programa de televisión donde nuestros adolescentes han de matarse entre ellos. No, la verdad es que no somos los seres más positivos del mundo, y así lo han reflejado corrientes artísticas como el ciberpunk. Qué le vamos a hacer, nos encanta ver cuán retorcidos podemos llegar a ser, cómo de hondo puede ser el mal que llevamos dentro. Y, sin embargo, aún nos gusta más ver una chispa de humanidad en mitad de tanta miseria. Lo que realmente queremos es ver aquello que deberíamos ser como individuos y como sociedad, resistiendo en un contexto de pura crueldad. La distopía nos enseña lo peor de nosotros, sí, pero no sería nada sin los héroes que están dispuestos a luchar por conservar un mínimo de humanidad dentro de sus fronteras. La esperanza, renaciendo como un ave fénix entre las cenizas de la sociedad hipertecnológica.

"El mundo en el primer episodio era tan ambicioso, tan épico, tan maligno… Es una historia tan grandiosa que hubiera tenido que ser muy idiota para no aceptar el papel", confiesa el actor James Purefoy, que interpreta nada más y nada menos que al mcguffin de la historia: Laurens Bancroft, un multimillonario de 350 años de edad -ahí es nada- que quiere saber quién le asesinó. No, no lo leíste mal: en un mundo donde puedes reemplazar tu cuerpo una y otra vez, donde la muerte de la consciencia no va ligada a la muerte de lo físico, se erige como una gran ventaja el poder buscar las respuestas de tu propio asesinato. En la mayoría de los casos, el magnate debería recordar perfectamente esa muerte (y a su asesino), pero no es así. El suceso que la rodea en esta ocasión será más enrevesado de lo que aparenta. Suena surrealista, pero no lo es el mundo de Altered carbon. "Es un hombre enormemente complejo, que está acostumbrado a estar al tanto de todo y tener un control total de su entorno", explica Purefoy. "El hecho de que tenga una brecha de 48 horas en su memoria es algo que le resulta muy desconcertante", añade.

El encargado de resolver el misterio será, como vemos en el primer episodio, el protagonista de la historia. Takeshi Kovacs (Joel Kinnaman/Will Yun Lee) pasó de niño huérfano a soldado del imperio, de ahí a miembro de la rebelión, y finalmente mercenario y detective a sueldo. Ríete tú del trayecto de Máximo en Gladiator (2000). A través de los diez episodios de lo nuevo de Netflix descubrimos toda esta historia, que navega hacia delante y hacia atrás, sabiendo controlar cada uno de sus momentos para llegar a un clímax final que nada tiene que ver con Bancroft y sus caprichos de multimillonario. Nadie es lo que aparenta. Nada es lo que parece. Nunca lo es.

Donde Blade Runner (1982) reflexionaba sobre lo que nos identifica como humanos (y lo que nos separa -o no- de las máquinas), Altered Carbon se centra en la cuestión de la muerte como una parte indispensable de nuestra vida. Paradójicamente. "La inmortalidad, tal como se representa en esta historia, está corrompiendo el alma los inmortales", asegura Purefoy, que, a diferencia de su personaje, cree en la mortalidad como una cualidad más de nuestra existencia. "La esperanza de vida que tenemos, entre 80 y 100 años, tiene un ritmo satisfactorio: nacemos, somos niños, vamos a la escuela, luego tal vez a la universidad, trabajamos durante 50 años más o menos, nos jubilamos y luego morimos... Con suerte, lograremos cierta apariencia de sabiduría y satisfacción en ese viaje, pero vivir una vida tan larga arrojaría demasiadas preguntas existenciales, ¡y creo que prefiero no tener que responderlas", bromea el actor.

Sin el miedo a la muerte, el mundo puede convertirse en un lugar muy peligroso. Y si a eso le unes una sociedad henchida de corrupción, donde el poder económico controla a los gobernantes y las fuerzas de seguridad, esto es un desmadre. Tanta tecnología para al final descubrir que seguimos siendo los mismos salvajes que al principio. O incluso más. "No importa lo lejos que lleguemos a través de las estrellas: los peores monstruos son los que traemos con nosotros", se escucha en uno de los capítulos, y es que a eso se reduce todo el imaginario futurista: a darnos cuenta de que por muchos adornos que le pongamos a la sociedad posmoderna, en el fondo seguimos teniendo los vicios y los impulsos más perversos de los humanos. Black Mirror nos ha instruido bien en estos conceptos, y ahora llega Altered carbon para reafirmarlo, aunque con algo que la serie de Charlie Brooker pocas veces nos ha mostrado: la fe en que, debajo de esa masa corrompida, existe otra masa silenciosa que aún puede enorgullecerse de llamarse humanidad.

La mexicana Martha Higareda forma parte del elenco.

 

Credito de foto: Netflix 

 

 

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