Y dios creó a... Macarena Achaga

Es argentina y quiere conquistarnos con su belleza y talento. Protagoniza la serie Gossip Girl Acapulco.

Por: Aníbal Santiago | Fecha: 21/03/13


Aproxímate a Macarena tanto como puedas y trata de definir el color de esos ojos argentinos de 20 años. ¿Azul? ¿Verde? ¿Turquesa? Quizá todos y ninguno: son un caleidoscopio, un estallido del océano. Ahora, aléjate. Si continúas mirando te estarás sometiendo a los poderes únicos de "Maca" (con los que en un año logró pasar de modelo a protagonista de la ambiciosa serie de televisión Gossip Girl Acapulco, próxima a estrenarse).

 

-¿Con la expresividad de tus ojos controlas a la gente?-pregunto.


-(Se carcajea) Me acaloras, ¡qué pena! Como conductora en mtv me di cuenta de que en este ambiente hay quien intenta engañarte. Con la mirada y las palabras trato de ser sincera. Los que me conocen, dicen: "Macarena es asquerosamente sincera".

 

Habla alternando risas traviesas y sobresaltos juguetones. Quizá por eso su mamá, Soledad, la llamaba "Angelica Pickles". En su ADN habita algo de esa niña malcriada de la caricatura Rugrats que desbarataba el mundo en segundos. "¡Angélica hacía maldades por pura diversión! -explica-. Mis personajes incluyen una maldad divertida que se confunde con inocencia".

 

Su rebeldía sirvió para que a los 15 años -cuando decidió ser modelo- viajara cada semana cinco horas desde Mar del Plata, su ciudad, a Buenos Aires, para trabajar con marcas como Sweet Victorian. De madrugada, al regreso, dormía en el autobús. Al amanecer, cuando llegaba a la estación, se dirigía aprisa a su secundaria. Agotada, optó por alejarse de sus padres y su hermano, Santiago, siete años menor, para vivir sola en la capital argentina. Apenas tenía 18 años.

 

El productor de Gossip Girl Acapulco, Pedro Torres, debió ver en esta chica esa dualidad: una apariencia ingenua y un mundo interior impetuoso. Una paradoja idónea para interpretar a Jenny Parra, adolescente con reacciones sorprendentes cuando sus padres la inscriben en una escuela para millonarios, cuando ella no lo es.

 

La serie narra la vida de jóvenes ricos en un puerto con un glamour que la realidad le ha arrancado. "Este Acapulco de la serie no es real -acepta-; aunque sí lo fue en los setentas y ochentas. Sólo me queda meterme en la ficción. Acapulco es un lugar hermoso con historia y lo eligieron porque no hay mejor lugar en México para tropicalizar la serie original, que transcurre en Manhattan".

 

Con una manufactura casi cinematográfica, los 25 capítulos cuidan con rigor la fotografía y se graban en cámaras con emplazamientos complejos. Frente a esas exigencias, "Maca" no puede simular que es actriz. Por eso toma clases en Televisa y con Meryl Streep. Sí, para estos tres meses en Acapulco descargó en su iPad The Bridges of Madison County y The Devil Wears Prada. Examina científicamente a la triple ganadora del Oscar. "Tiene un control de sí misma que ojalá yo tenga en un momento de mi vida. O en mi próxima vida", afirma.

 

-Como actriz, ¿qué te cuesta y qué no?

 

-En el drama fluyo bien. Saco lo que tengo dentro con personajes con un lado humano que me quiebra. Pero me cuesta cuando mis personajes reaccionan distinto a como yo lo haría en la realidad.

 

A los 18 años firmó contrato como conductora en mtv. Después viajó a Francia para modelar, y de ahí a México. En esos días, el productor Pedro Damián pasó por la cafetería de Televisa San Ángel y vio a una guapa rubia que tomaba café en soledad. "¿Quién es esa chica?", preguntó. Poco después, superado el casting, Macarena debutaba como actriz.

 

A partir de entonces, viajes, ofertas, contratos, agendas apretadas. Su vida gana adrenalina y se acelera, quizá más de la cuenta. "Tengo derecho a ser adolescente, pero la vida me llevó en otra dirección. Tengo la vida de un adulto, aunque sin el recorrido de un adulto me faltan herramientas para solucionar cosas. A veces me digo, ?¿Cómo me metí en esto, cómo salgo entera??. Sigo los instintos de lo que me hace feliz".

 

La noche cae en Acapulco y Macarena hace una confesión: "Soy una mujer de placeres chiquitos". Cuando me pregunto qué es lo que quiere decir, me da una imagen que lo explica todo: "Dejé la puerta abierta para que entre el sonido de olas y grillos y esta vista de morirse: todo el mar".