Y Dios creó a... Bérénice Marlohe

¿Qué importa el mismísimo James Bond cuando hay una mujer como Bérénice? Les presentamos a la verdadera estrella de Skyfall.

Por: Manuel Martínez/John Russo (fotos) | Fecha: 20/11/12


La mujer de la voz ronca y sexy que me responde del otro lado del teléfono tiene una risa tan marcada como las curvas de su cuerpo. "Ja, ja, ja, ja", dispara una y otra vez Bérénice Marlohe, y parece que ha ensayado durante horas ese sonido casi perfecto y gracioso. "Hablo español un poquito, me gusta hablar español? ja, ja, ja, ja", dice al comenzar nuestra plática sobre su participación en Skyfall, la nueva película de James Bond que no sólo es la número 23 de la serie, sino que conmemora el 50 aniversario del agente 007 en la pantalla grande.

 

Esta larga trayectoria de altibajos cinematográficos empezó en 1962 con Dr. No, protagonizada por Sean Connery y que, entre otras cosas, obsequió a los hombres con una creación femenina igual o más pecaminosa que Eva (sí, la de Adán): las primeras chicas Bond de la historia, entre ellas la inolvidable Honey Rider -con su amenazante cuchillo y su aún más amenazante bikini blanco- interpretada por Ursula Andress.

 

Bérénice debe caminar en las profundas huellas dejadas por Andress, Carole Bouquet, Jill St. John, Honor Blackman, Halle Berry, Barbara Bach, Fam-ke Janssen, Eva Green y Olga Kurylenko, entre otras actrices que han puesto su hermosa piel al servicio de la franquicia del personaje creado por Ian Fleming en la década de 1950. A su favor tiene una belleza exótica y magnética que facilita imaginarla en el papel de Sévérine, una femme fatale de pura cepa que al parecer está relacionada con Raoul Silva (Javier Bardem), el villano de Skyfall, y que sin duda hará sudar -y quizá hasta sufrir- a Bond (Daniel Craig).

 

Al igual que Eva Green y  Olga Kurylenko, que encarnaron a las chicas Bond en las dos cintas más recientes del espía (Casino Royale y Quantum of Solace, respectivamente), Marlohe es parte de la renovación de una saga que estuvo en terapia intensiva, pero que resucitó en buena medida gracias al giro que Craig le dio al personaje principal. Para seguir en la misma línea, Bérénice decidió encarar su papel sin pensar que se trataba de una chica Bond: "Preferí olvidarme de eso, porque la chica Bond es un icono histórico y hermoso, pero es un concepto, algo abstracto. Y yo quise crear un personaje con toda la complejidad que eso implica, porque quería que tuviera una presencia fuerte en la pantalla".

 

Nacida en París, de madre francesa y padre chino-camboyano, Bérénice estudió piano clásico durante ocho años, fue modelo (obvio) y su experiencia histriónica incluye algunas series de televisión en su país. Sin embargo, su aparición en Skyfall ha hecho que Sam Mendes, el director del filme, pida que no la cataloguen como una ?Bond girl?, pues para él Marlohe superó esa categoría para convertirse en una Bond lady. Y Mendes no es un cineasta cuya opinión pueda tomarse a la ligera: en 2000 ganó el Oscar a Mejor película con American Beauty y luego filmó otras tres joyas: Road to Perdition, Jarhead y Revolutionary Road.

 

Así que hagan un pequeño esfuerzo y memoricen el nombre de Bérénice Marlohe, con todo y los dos acentos. Después de ver las fotografías que presentamos aquí, no será difícil que se convierta en su Bond lady preferida de todos los tiempos. Bienvenidos al club.

 

 

CONTRA LA FAMA

 

ESQUIRE: ¿Cómo te sientes de ser parte de la enorme maquinaria que representa una película de James Bond?

BÉRÉNICE MARLOHE: Muy feliz, porque soy fan de las películas de James Bond desde los 12 años. Siempre me sentí conectada con ellas, y en especial con la música, que es tan importante en estas cintas. Y ahora que conviví con el equipo que trabajó en Skyfall, me siento bendecida y orgullosa de pertenecer a esta franquicia mágica.

 

ESQ: En unos días, después del estreno de Skyfall, te convertirás en una de las mujeres más famosas de la industria cinematográfica. ¿De qué manera enfrentarás esa situación?

BM: Cuando consideré dedicarme a la actuación, uno de los factores que me hizo dudar fue el de la fama. En verdad creo que ser personas anónimas es el lujo más grande que podemos tener: te sientes libre y puedes hacer lo que quieras, cuando quieras. Así que me cuestionaba mucho y no estaba segura de qué hacer. Pero luego me enamoré de la actuación y ahora estoy feliz de haberme decidido por esta carrera. Así que ya veremos qué pasa. Me siento más en paz que hace dos años con el asunto de la fama. Si dependiera de mí, me encantaría ser una actriz anónima. Y ahora es virtualmente imposible? ja, ja, ja, ja?

 

ESQ: ¿Qué es lo que te mueve a actuar?

BM: Desde que tenía dos o tres años me encantaba pintar y dibujar. Después estudié piano clásico de los 10 a los 18 años. Me apasiona el arte y, para mí, todas las disciplinas están conectadas. Pero lo que resulta interesante en el caso de la actuación es que se relaciona con tu experiencia como ser humano: en el set puedes usar todo lo que eres y lo que aprendes a diario.

 

ESQ: Dices que la música es muy importante.

BM: Escucho música todo el tiempo, es una herramienta poderosa que me pone en contacto con mi imaginación y mis sueños. En el set me ayuda a crear mis personajes. Por ejemplo, cuando estábamos filmando Skyfall, oía el soundtrack de la película 300 y a Rage Against The Machine, porque quería sentirme en peligro. Pero también escuchaba a Shirley Bassey, quien tiene una voz muy cálida y cuya pasión me sirvió de inspiración para crear a una chica Bond [Bassey interpretó el tema de tres filmes de Bond: Goldfinger, Moonraker y Diamonds are Forever].

 

ESQ: ¿Por qué crees que el director de Skyfall, Sam Mendes, ha dicho que tú no eres una 'Bond girl', sino una 'Bond lady'?

BM: Deberías preguntarle a Sam ja, ja, ja, ja Me siento cómoda con ser una Bond girl, pero que Sam me haya llamado 'Bond lady' me parece elegante, con mucha clase, majestuoso. Es un gran cumplido.

 

INSTINTO ANIMAL

 

ESQ: ¿Cómo contribuyes a la historia de las chicas Bond?

BM: Cuando estaba en el set, nunca pensé que estaba interpretando a una chica Bond. Preferí olvidarme de eso, porque la chica Bond es un icono histórico y hermoso, pero es un concepto, algo abstracto. Y yo intenté crear un personaje con toda la complejidad que eso implica, porque quería que tuviera una presencia fuerte en la pantalla, me interesaba inyectarle vida. Al mismo tiempo, lo que me gusta mucho de las chicas Bond es que son un poco más vistosas y pintorescas que los otros personajes.

Por otro lado, para interpretar a Sévérine, me inspiré en la quimera, un ser de la mitología griega con tres cabezas: una de león, otra de dragón y la tercera de cabra. Cuando te identificas con una criatura imaginaria como ésta, sientes que no tienes límites y te conectas con tu animalidad y con tu instinto, lo que fue muy interesante para mí al estar filmando.

 

ESQ: ¿De dónde viene la idea de la quimera?

BM: No puedo hablar mucho sobre el guión de Skyfall, pero encontré una palabra en él cuyo significado no sabía, por lo que empecé a investigar en internet y encontré unas imágenes hermosas de esta criatura mitológica. Y decidí que esta vez quería identificarme con la quimera.

 

ESQ: Entiendo que eres mitad francesa y mitad camboyana.

BM: Mi padre es chino-camboyano.

 

ESQ: ¿La mezcla de culturas fue importante en tu vida?

BM: Muy importante, porque me siento más internacional gracias a mis orígenes. Soy una persona que se mantiene abierta al mundo, me encanta trabajar, viajar y conversar con gente de todas partes. Quiero conocer cómo viven y, sobre todo, cómo conciben la existencia desde un punto de vista filosófico o metafísico.

 

ESQ: ¿Te sientes europea o asiática?

BM: Fui criada al estilo francés, pero siempre estuve muy cerca de mis raíces asiáticas. De hecho, la primera vez que visité Camboya, hace unos cinco años, fue una experiencia poderosa para mí, porque me encontré en un lugar que no conocía pero del que me sentía parte y que de alguna manera vivía en mi interior. Por ejemplo, olí perfumes que nunca había olido, pero que de alguna manera ya conocía. Todo está escrito en nuestra genética, en nuestra sangre.

 

 

UN TOQUE DE FEMINEIDAD

 

ESQ: ¿Te consideras una mujer sexy?

BM: No, en absoluto, nunca pienso en mí en esos términos? ja, ja, ja, ja...

 

ESQ: Por supuesto que no te creo?

BM: No digo que no me sienta sexy o que no me vea sexy ... ja, ja, ja, ja... pero creo que es algo que debes decir sobre otras personas, no sobre ti mismo. Es algo que debes decir cuando eres un espectador de alguien más. Para mí lo sexy tiene que ver con la personalidad, con el sentido del humor, con el espíritu. Entonces ... ja, ja, ja, ja... no lo puedes decir sobre ti, porque no eres un espectador de ti mismo. Es extraño decir "Véanme, soy sexy"? ja, ja, ja, ja?

 

ESQ: ¿Por qué el personaje de James Bond resulta tan irresistible para las mujeres? Si Bond existiera, ¿te enamorarías de él?

BM: En mi opinión, Bond es alguien que establece tendencias, tiene sentido del humor y es valiente. Pero al mismo tiempo es vulnerable, lo que me resulta muy atractivo. Lo que me encanta ver en una mujer es que tenga un toque de masculinidad, y en un hombre, que tenga un toque de femineidad, es decir, que sea sensible y vulnerable; esto lo vuelve interesante para mí. Así que, si Bond fuera real, se fijara en mí y me invitara a salir? ja, ja, ja, ja? me dejaría llevar.

 

ESQ: ¿Cómo puede un tipo común y corriente conquistar a una chica Bond?

BM: Ja, ja, ja, ja? Ignoro si es válido en el caso de todas las chicas Bond, pero a mí me importa que un hombre sepa cocinar una cena deliciosa. Me importa que sea natural, que disfrute la vida y la comida, y que le guste reírse. Lo ideal es que compartamos el mismo punto de vista sobre el mundo, que esté interesado en el universo, en cómo fue creado el universo, porque a mí me apasiona ese tema. Sería bueno, porque tendría algo de qué hablar con él ... ja, ja, ja, ja...

 

ESQ: ¿Te consideras una persona religiosa?

BM: Sí. Aunque no practico una religión en particular, me considero una persona extremadamente metafísica, conectada con el universo y con sus señales. Me gusta inspirarme en las señales de la vida. Por ejemplo, a veces alguien te llama para decirte algo y hay una palabra que se destaca y que de alguna forma será buena para ti.

Me siento muy cercana a la filosofía del budismo. Es extraño porque nunca había estudiado sus principios, pero cuando los conocí, me di cuenta de que son muy similares a la forma en que concibo la vida. Quizá mi sangre asiática tenga algo que ver. Lo que me gusta del budismo es esta noción de que todos tenemos algo de divinidad en nuestro interior, y que todo empieza en ti mismo, porque tú puedes crear tu propio destino.

 

ESQ: Quizá esta filosofía te ayude con todo lo que te espera después del estreno. ¿Cómo te sientes, estás cansada ya?

BM: Ja, ja, ja, ja... Es apenas el segundo día de la promoción y todavía no estoy cansada. Es una experiencia muy emocionante, porque tengo que viajar con la gente que conocí durante la filmación y hablar sobre esta hermosa película que me encantó.

 

ESQ: ¿Dónde estás ahora?

BM: En Nueva York, frente a la Estatua de la Libertad que, por cierto, te manda saludos.