Moda y arte: el matrimonio perfecto

Moda y arte: el matrimonio perfecto

¿Qué pasa cuando los mundos de la alta costura y el arte se encuentran? Genialidad pura, estimados lectores.

Por: Jason Lim | Fecha: 30/11/12

 

Al igual que las mujeres y el bikini, los huevos y el tocino, o cuando Harry conoció a Sally, algunas cosas siempre estuvieron predestinadas. La moda y el arte, donde confluyen la creatividad y la habilidad artesanal, también han gozado de una relación especial: como novios de secundaria, ambas industrias han estado vinculadas desde tiempos inmemoriales. Desde la amistad y las colaboraciones entre la italiana Elsa Schiaparelli y el español Salvador Dalí, hasta el vestido Mondrian de la famosa colección de otoño de 1965 de Yves Saint Laurent, las casas de moda se han inspirado en sus contemporáneos del universo del arte, y en algunos casos han mantenido una estrecha relación de trabajo con ellos.

 

La marca de lujo francesa Louis Vuitton no es ajena a esta mezcla de cultura, branding y labor artesanal. Bajo la administración de su director artístico, Marc Jacobs, la legendaria casa de moda ha colaborado con varios artistas contemporáneos como Takashi Murakami, Stephen Sprouse y, más recientemente, Yayoi Kusama (en la foto arriba con Jacobs). Como ávido coleccionista de arte, Jacobs conoció por primera vez a la dinámica artista japonesa en Tokio, en 2006, y de inmediato se conmovió con "el carácter obsesivo y la inocencia de su obra". Kusama ve su vida como "un punto perdido entre millones de otros puntos", y ha traducido esta imagen a una colaboración con Louis Vuitton tan marginalmente descabellada como increíble. En una aventura que va más allá de la creación de una línea de ropa y accesorios, la casa patrocinó su primera retrospectiva: una exposición itinerante de sus obras más emblemáticas que se presentará en galerías de Madrid, París, Londres y Nueva York.

 

Las colaboraciones como ésta entre Louis Vuitton y Kusama son representativas de la larga tradición de sociedades entre los dos géneros. La modista Schiaparelli no era ajena a las colaboraciones creativas: su trabajo con el surrealista Dalí resultó en los escandalosos (para la época) vestido-langosta y sombrero-zapato, ambos de 1937. Dalí para entonces había utilizado al crustáceo en muchas de sus propias obras y diseñó el estampado para el vestido de noche de organdí blanco, que se hizo aún más famoso gracias al despliegue de ocho páginas que tuvo en una de las ediciones de Vogue en la primavera de 1937. Fue modelado por nadie menos que la divorciada estadounidense Wallis Simpson.

 

Dichas colaboraciones no son sólo la confluencia de dos entidades artísticas en la creación de un producto singular. La propia experiencia de la colaboración se ha vuelto más integral y simbiótica que nunca.

 

Para conmemorar los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de este 2012, el Consejo Británico de la Moda, en sociedad con Harper?s Bazaar y Selfridges, encabezó un proyecto cultural para celebrar la vastedad del talento creativo en el Reino Unido. Al unir a luminarias del mundo de la moda y el arte contemporáneo, Britain Creates 2012: Fashion + Art Collusion presentó nueve obras de arte únicas diseñadas y creadas por renombrados artistas y diseñadores británicos. Estrellas de la moda como Jonathan Saunders, Mary Katrantzou, Giles Deacon, Hussein Chalayan y Paul Smith se asociaron con artistas contemporáneos de primera como Charming Baker, Gavin Turk y Jeremy Deller para la exposición que tuvo lugar en julio pasado en el Victoria and Albert Museum.

 

EL ARTE DE LA FOTOGRAFÍA DE MODA

 

Antes del advenimiento de la fotografía de moda moderna, los gráficos de las revistas eran dibujados a mano por ilustradores como Laurence Fellows y Leslie Saalburg, responsables de crear los anuncios e ilustraciones que llenaban las páginas de revistas como Vogue, Vanity Fair y Esquire. Esta práctica continuó hasta los años noventa, cuando fue reemplazada casi por completo por el mucho más versátil medio de la fotografía. Los artistas eran responsables de interpretar el estilo y la atmósfera de la tendencia del momento, una tarea muy parecida a la de los fotógrafos de moda actuales. Tomas Maier, director creativo de la firma italiana de artículos de lujo Bottega Veneta, fanático desde hace años de la fotografía artística, ha empleado a fotógrafos conocidos como Nan Golding (primavera/verano 2010) y Robert Longo (otoño/invierno 2010) para las campañas de la marca. "He sido un aficionado de la fotografía de arte y me interesa trabajar con artistas a quienes he seguido y coleccionado a través de los años", comenta Maier. "La idea de la colaboración creativa es central para Bottega Veneta, y trabajar con estos fotógrafos le trajo a la marca una perspectiva nueva e inusual".

 

No es raro oír que los diseñadores de moda incursionen en la fotografía, lo más adecuado para el control creativo de cada uno de los aspectos de su visión, de principio a fin. Karl Lagerfeld ha fotografiado sus propias campañas para Chanel, Fendi y Chloé, y lanzó un libro de fotografía titulado Little Black Jacket con la antigua editora en jefe de Vogue París, Carine Roitfeld, que acompañaba la exposición itinerante de la atemporal prenda. Hedi Slimane, nombrado director creativo de Saint Laurent Paris hace poco, también es un entusiasta fotógrafo. Llegó incluso a reubicar su estudio de diseño a Los Ángeles en 2007 para satisfacer su pasión por ambas cosas, la moda y el retrato.

 

Los lazos entre las dos disciplinas son tan orgánicos y fluidos que es casi imposible ver dónde termina uno y dónde comienza el otro. Las colaboraciones entre los dos campos permiten el acceso a recursos y a caminos difíciles de acceder de otra forma. A medida que la frontera entre las áreas artísticas se desdibujan, se hace más evidente que la simbiosis entre la moda y el arte es algo natural: un lazo inextricable entre dos mundos que constantemente desafían los límites, ponen en entredicho las normas y crean belleza en un mundo por lo demás feo.

 


http://www.youtube.com/watch?v=c_FtspWyie0