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Había una vez una rana sentada en la orilla de un río, se le acercó un escorpión y le pidió subir a su espalda para cruzar al otro lado. Le prometió no hacerle daño y la rana aceptó. A mitad del camino, el escorpión picó a la rana y comenzaron a hundirse. La rana, con su último aliento, preguntó por qué lo había hecho, ya que ambos morirían. El escorpión tristemente respondió: "Lo siento, es mi naturaleza".
El escorpión no sólo ejemplifica al personaje de Ryan Gosling en Drive, un conductor al borde del abismo emocional que le narra esta fábula de Esopo a un gángster que quiere asesinarlo, sino que también es el arquetipo de una especie de antihéroe contemporáneo. Si hace cincuenta años Clint Eastwood -con su poncho de vaquero- o Steve McQueen -con su suéter de cuello de tortuga- fueron símbolos de un heroísmo taciturno, hoy Ryan Gosling -con su chamarra blanca de satín, adornada con un escorpión dorado- también se ha vuelto un sinónimo contemporáneo de valentía.
Gosling es el protagonista de una de las sorpresas fílmicas más impactantes de 2011 (que apenas se estrena en México), una cinta que fusiona los géneros del thriller, romance, film noir, acción y western. Drive lo consolida como uno de los actores más polifacéticos de la industria: sí, es el mismo adolescente de The Notebook, el actor indie de Lars & The Real Girl, el Casanova de Crazy, Stupid, Love, y el devastado padre de Blue Valentine. Con este currículum se atrevió a encarnar a un conductor que trabaja por la mañanas como stuntman en Hollywood y que, por las noches, es el chofer de un grupo de delincuentes. Gosling se nota maduro en cada escena, carga con solvencia y elegancia el peso de la película. Su sonrisa displicente parece afirmar que no necesita hablar, que puede expresarse a la perfección con un gesto. Para él, menos es más.
Y justo este principio es la esencia de Drive: el director danés Nicolas Winding Refn (premiado en Cannes) optó por narrar su cinta con un ritmo pausado, donde la tensión se construye lentamente. Esta virtud de plantear la película bajo una atmósfera de inminencia es eficaz para crear una sensación de misterio tanto sentimental -el romance entre Gosling y Carey Mulligan se concreta a través de miradas- como de adrenalina. Refn presenta su obra como una partida de ajedrez: nos atrapa con la fotografía en tonos sepia (un homenaje a cintas de persecuciones como Bullit o Point Blank); deja que el synth pop nos transporte a un microcosmos de luces neón... y de pronto, ¡jaque mate!, Drive se transforma en un festín con violencia gráfica al estilo de Gaspar Noé en Irréversible. Sin embargo, Drive no es una cinta mórbida ni pretende que su legado sean escenas viscerales: son simples viñetas plagadas de sangre que forman parte de un filme cuyo principal ingrediente es la redención y el romance entre dos personas antisociales.
Este contraste narrativo, e incluso de ambientes (el término retrofuturista la describe con exactitud), no es algo nuevo. Cineastas como David Lynch, Takeshi Kitano o Wong Kar-Wai se han especializado en permutar relaciones personales por una dosis de violencia. Sin embargo, por más referencias que se busquen, Drive va más allá y explora la psique de este conductor cuyo nombre jamás conocemos, pero sí sus intenciones: proteger de forma maquiavélica a las pocas personas que le importan. Así es como Refn y Gosling narran su propia fábula con tintes de violencia, existencialismo, encuadres estéticos y una moraleja que, a diferencia de las de Esopo, cada quien interpretará cuando se levante de la butaca y quiera pisar hasta el fondo el acelerador de su automóvil.
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¡Volverán por más! Nicolas Winding Refn y Ryan Gosling ya preparan otro proyecto para estrenar, si todo sale bien, este año. Se trata de Only God Forgives, anunciado como "un western moderno, situado en Bangkok, en el que un teniente de policía y un gángster arreglan sus diferencias en una pelea de box". Kristin Scott Thomas compartirá la pantalla con Gosling, quien interpreta al teniente. ¿Nos volverá a sorprender y se superará a sí mismo? ¿Le hará sombra Drive? Ya lo veremos. |