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Josep vs. José : Barça vs Real Madrid

Josep vs. José : Barça vs Real Madrid

Tocayos e igualmente exitosos, los técnicos del Barça y el Real Madrid se miden hoy por la Copa del Rey .

Por: Álex Oller | Fecha: 20/04/11

 


Una estampa: dos hombres jóvenes, uno en pantalón corto, el otro vistiendo pants, ambos calzando botines de fútbol, sentados sobre el pasto recalentado por el sol mediterráneo. Hablan. El de la izquierda, de mentón prominente, cejas tupidas y frente poderosa, pierde su mirada en el infinito; el de la derecha, nariz aguileña, pelo canoso y ceño fruncido, tuerce el gesto. Ambos lucen el escudo del FC Barcelona en el pecho de la sudadera. Y ambos comparten el nombre del santo carpintero.


Son Pep y José. Guardiola y Mourinho. El Noi (chamaco, en catalán) de Santpedor y The Special One. El Mito y Mou. Actualmente, los entrenadores más mediáticos del planeta fútbol en sus respectivos equipos, Barça y Real Madrid, que se enfrentarán hoy por la Copa del Rey y en las próximas semanas por la semi final de la Champions League.


En esa foto de abril de 2000, lo más probable es que Josep Guardiola i Sala (40 años) y José Mario Santos Mourinho Félix (48) hablaran de fútbol. Lo sugiere el escenario a la sombra del imponente coliseo azulgrana y la rutina de una práctica matutina, pero se deduce por una cuestión de sentido común: tanto el chico de Manresa como el nativo de Setúbal han mamado el deporte rey desde pequeños. Heredaron el amor por la pelota por vía paterna, y en su madurez han revelado una desmedida pasión por su oficio.

 

 

 



 



Una década más tarde, las instantáneas que los reúnen son numerosas pero bien distintas. Lejos de la intimidad del césped, los encuentros de los dos Josés se han producido siempre en los más magnos escenarios: noches de Champions League, ambos de traje formal, rodeados de micrófonos y cámaras, y aguantando el calor de los grandes reflectores.


Mucho ha cambiado desde entonces, pero ambos siguen conservando la esencia que los hace especiales. Y un arte: la seducción a través de la mirada. Fue el ex seleccionador inglés, sir Bobby Robson, quien hizo notar que Mourinho tiene "los ojos más extraordinarios que he visto en mi vida" al toparse con Mou en su paso por Lisboa. Y el ayudante de Marcelo Bielsa en el Espanyol, Luis Bonini, hablaba de los ojos de Pep en términos más estratégicos: "Tiene uno aquí, otro acá, otro allá?", se maravillaba, señalando los recovecos de su calva.


Ahora más que nunca, las pupilas de Pep Guardiola y José Mourinho siguen causando fascinación. Iguales pero distintos, provocan inquietud e interés. Aquí analizamos sus similitudes y diferencias.




LO QUE LOS UNE

ORÍGENES
Ambos se aventuraron desde muy jóvenes en el fútbol, aunque Mou, de mediocre carrera como futbolista, pronto advirtió que su cabeza andaba más rápido que sus pies y se decantó por el silbato y la pizarra. Pep se inició como recogepelotas en el Camp Nou a los 13 años. Coincidieron por primera vez en el Barça de la mano de Bobby Robson, y siguieron juntos en la primera etapa de Louis Van Gaal.


AMOR AL PADRE
Hijo de albañil, Pep afronta su oficio con humildad, disciplina y un objetivo tan estético como funcional. Orgulloso, Valentí Guardiola sigue todos los partidos de su primer varón y ha convertido su antigua habitación en un museo particular.
Mou heredó la afición por el fútbol de su padre, José Manuel Félix Mourinho, ex portero del Vitoria Setúbal y entrenador de Os Belenenses (que también presidió el abuelo). Y aunque no lo reconozca abiertamente, es su padre quien lo inspira a convertirse en el mejor y mantener un principio irrenunciable: "La honestidad por encima de todo."


OBSESIÓN
El portugués no asistió a los partos de sus dos hijos porque tenía partido. Establece elaborados planes de trabajo que estimulen física y mentalmente a sus pupilos, de los que controla horarios, dietas y estados de ánimo. Ha desarrollado un sistema estadístico y lo apunta todo. Ante las críticas de entrenador defensivo, replica: "Organizado." Y con razón.
Lo primero que hizo Pep como técnico del Barça fue instaurar una rutina más propia del Calcio italiano, con incremento de las dobles sesiones diarias de trabajo. También se perdió los nacimientos de dos de sus tres hijos.


MODA
Elegante, sobrio y clásico, Mou tiene porte italiano y es considerado entre los mejor vestidos en la banda. Le gustan Hugo Boss y los relojes.
Pep ofrece un toque más moderno, diversificado, colorido y cosmopolita, con chalecos, cárdigans (de la marca Cruciani), camisas, jeans y hasta polos. Más barcelonés, si se quiere. No en vano desfiló para el modista catalán Toni Miró.

DESPRECIO
"Maricón", susurraban los detractores de Pep cuando no se recuperaba a tiempo de una lesión, junto a insinuaciones de que había contraído el vih. Luego vino el positivo por nandrolona en Italia, del que salió absuelto en 2007 pero que le supuso, eventualmente, alejarse del fútbol de élite. El Mito siempre ha sido, y sigue siendo, un objetivo.
"¡Traductor!", le espetaban a modo de insulto a Mou cuando visitaba el Camp Nou (fue el intérprete de Robson cuando éste trabajó en Portugal). Nada comparado con el acoso de la prensa británica cuando estuvo en el Chelsea, o la petición, ya en el Inter, por parte de una web italiana de beatificar a su esposa, Matilde, por tener que soportarle a diario.


ADMIRACIÓN
Pese a su cuidada antipatía pública, los futbolistas hablan maravillas de Mou, como hiciera Didier Drogba en el Chelsea tras su marcha: "José es como un padre para mí. Le seguiría al fin del mundo", dijo.
Pep mima a los suyos con el afán de armonizar el grupo y establecer un modus vivendi que intenta trascender el terreno de juego. "No va por la espalda. Y, cuando alguien te habla con esa sinceridad, dice mucho y te dan ganas de devolverle esa confianza", explicó el mexicano Rafael Márquez.






LO QUE LOS SEPARA


RITMOS
Precoz Guardiola: debutó en el Barça con 19 años, se presentó para secretario técnico a los 32 y, seis años más tarde, dirigía al primer equipo tras un año de aprendizaje en el B. El ex seleccionador de Bolivia, Xabier Azkargorta, le cataloga de sprinter frente al mediofondista Mourinho, que empezó como traductor de Bobby Robson y entrenó a Benfica, Uniäo de Leira, Oporto, Chelsea e Inter antes de incorporarse al Real Madrid.


CARRERA
El 4 del Dream Team, aquel Barça de Johan Cruyff que maravilló en los años 90, no necesita mayor presentación: Como jugador disputó dos mundiales y fue el timón de uno de los mejores equipos de la historia, con el que conquistó seis Ligas y una Champions League, añadiendo luego la histórica campaña de sus seis títulos como entrenador y la Liga 2009-2010. Todo con el Barça.
Mou fracasó como futbolista pero, como entrenador, ha ganado títulos en tres ligas distintas, más dos Champions League, una con el Oporto y otra con el Inter de Milán.


ACTITUD
Alterado a menudo por su hipertensión, Pep ha tenido sus intercambios con los árbitros, pero jamás ha cruzado la línea que separa los nervios del exceso.
A Mou no le falta más que ponerse una diana en la espalda cada vez que provoca al público, al árbitro o al banquillo rival con un gesto o una celebración fuera de tono.


SUPERSTICIONES
Él lo negará siempre, pero son legendarias la manías de Pep, que no sólo obliga a su esposa Cris a acudir al estadio, sino a que se cambie de ubicación en función de la portería que ataca su equipo. Otras: Ocupar reiteradamente el mismo asiento del autocar en los viajes y lucir la misma corbata durante toda la campaña de la Champions 2008-2009, en la que Viva la vida, de Coldplay, ejerció de banda sonora oficial.
¿Mourinho? "No soy supersticioso", asegura, pese a las sospechas.


INQUIETUDES
Si bien el pequeño José se crió colocando conos en las prácticas de papá, no menos importante fue la presencia de su madre, profesora de portugués, que mantuvo viva la llama académica y cultural, y de su actual esposa, de formación filosófica, con la que se ennovió a los 17 años. El técnico madridista domina cinco idiomas (portugués, español, italiano, inglés y francés) y aboga, pese a su revelada infidelidad con Elsa Souza, por un estilo de vida casero y familiar.
De Guardiola es bien conocida su afinidad a los versos del poeta catalán Martí i Pol y las canciones de Lluís Llach. Ávido consumidor de cine, música, prensa y literatura, goza asimismo de la gastronomía y, sobre todo, de la buena conversación.


IMAGEN PÚBLICA
Celoso de su intimidad, una de las primeras medidas del catalán, recetada por el seleccionador chileno Marcelo Bielsa, fue la de anular las entrevistas personales. A cambio, mantiene intacto el compromiso de acudir a las ruedas de prensa sin imponer límites de tiempo, e incluso se presta a visitar las redacciones de los medios ocasionalmente.
Su homólogo en la Casa Blanca del Real Madrid gusta más del cuerpo a cuerpo y juega a dos bandas, negando el acceso a la prensa a los entrenamientos y retando a diario a los periodistas madrileños con plantes inesperados.
Para Guardiola, el podio es un foro desde donde aclarar sus ideas. Para Mou, es su otro partido.