Sabiduría Esquire: Xavier Velasco

Sabiduría Esquire: Xavier Velasco

"Como buen lisiado social, de niño me encontré con este jueguito de escribir", confiesa a Esquire el escritor mexicano.

Por: Nadia Escalante Andrade | Fecha: 11/07/12

 

Escritor y melómano,

47 años,

Ciudad de México.

 

 

  • Como buen lisiado social, de niño me encontré con este jueguito de escribir. Me di cuenta de que era una manera de fugarme de la escuela y de inventar cosas.

 

  • En el momento en que tenía en las manos una pluma y un papel, sabía que contaba con el mejor juguete imaginable.

 

  • Le he entregado mi vida a la escritura, como cuando le das tu amor a alguien. La correspondencia se dará cuando se tenga que dar; mientras tanto tendrás que amar unilateralmente.

 

  • Cuando era niño creía que sólo las niñas escuchaban música, gracias a que una maestra nos castigó por estar cantando en la clase. Presa de esa superstición, me pasé cuatro o cinco años escuchando música a escondidas, para que nadie se enterará de mi horrible desviación.

 

  • Cuando llegué a la adolescencia, me di cuenta de que la música es una vía paralela a la escritura; es una enorme fuente de información para mí.

 

  • A la música tengo que agradecerle todo. Experimento mucho con el ritmo, me deshago del sentido, hago artículos a los que no se les entiende ni un demonio con tal de seguir entrando a este asunto del ritmo.

 

  • A la fecha, nada me molesta más que leer un texto escrito con oídos de artillero, donde no hay ninguna consideración estética ni piedad alguna hacia el lector.

 

  • Justo ahora que publiqué La edad de la punzada siento que me urge mover mi escritura hacia otro lado, donde la experiencia personal sea no menos importante, pero sí menos decisiva.

 

  • Lo que tiene de especial mi vida es que es muy aburrida, porque me la paso aquí sentado con el ventilador, la música, un cuaderno en la mano y una pluma. Así estoy seis horas.

 

  • Soy hijo único, la soledad es la más vieja de mis compañeras. El problema no es tanto cómo me las arreglo con la soledad, sino cómo me las arreglo con la compañía.

 

  • Mi taller está en el coco. Trato de estar en un lugar donde no pase nada y, si se acaba el mundo, tarde en enterarme.

 

  • Decidí que iba a luchar con todo lo que tenía para vivir de escribir. Cuando pude demostrarme que eso ya era posible, me lancé a pedir dinero prestado y me puse a escribir una novela.

 

  • Conocí el menosprecio absoluto del medio; luego tuve suerte, pero nadie me garantiza que me irá bien mañana.

 

  • Cuando gané el premio Alfaguara no me molestó la atención de los medios. Más me molestaba cuando nadie me pelaba.

 

  • Siempre he buscado a las mujeres, su punto de vista, su forma de ver el mundo, su sensibilidad.

 

  • Los años noventa me los pasé tan bien que ya no me acuerdo ni qué hice, pero eran trasnochadas salvajes en las que salíamos como vampiros a chupar cuellos femeninos y alimentarnos de su sangre.

 

  • Cuando te dedicas a hacer una novela, la prioridad es ésa. Pero si el amor se te impone, ni hablar, viene e impone su ley, y la seguirá imponiendo siempre que se le dé la gana.

 

  • Si la mujer de un novelista supiera la clase de relación que éste desarrolla con sus personajes femeninos, iría corriendo por el abogado.

 

  • Yo armo con mucho más cariño a un personaje femenino. Con los personajes masculinos me cuesta más trabajo encariñarme.

 

  • Si empiezo a juzgar a mis personajes, inmediatamente se retraen o se defienden o empiezan a ocultarme cosas, y yo no quiero que ocurra eso. Si se portan mal, tienen que entender que no los voy a juzgar, que soy su secuaz, que estoy de su lado. ¿Por qué? ¡Porque los tengo chambeando para mí!

 

  • He sido el mejor amigo de mucha gente, gracias a que no los juzgo o creen que no los juzgo. No soy una persona afecta a juzgar, y si lo hago es con la boca cerrada, porque no quiero ser juzgado por más altos tribunales cuando llegue el momento.

 

  • Soy novelista, ¿cómo voy a ser inocente? Ése no es mi trabajo. No estoy para juzgar a los que tampoco son inocentes.

 

  • Uno aprende con el paso del tiempo a tolerar lo que escribió.

 

 

 


Las 5 personas clave para Xavier Velasco

No. 001: Albert Camus: "Cambió mi forma de ver la literatura y el mundo, por primera vez vi a un tipo absolutamente libre".

No. 002: Bob Dylan: "Me dijo lo mismo que Camus, pero a los 13 o 14 años".

No. 003 Isabelle Adjani: "Intérprete de personajes trágicos y conflictivos, perfiló para siempre mis personajes femeninos".

No. 004: David Bowie: "Me enseñó a entender la música y la rebelión misma como un asunto estético".

No. 005: Hugo Gola: "Me cambió la forma de ver la escritura para siempre y me hizo amarla como nunca antes".