Hombres con Aura: Sana distancia

Hombres con Aura: Sana distancia

"Un hombre maduro enamorado de su mamita no es nada, pero nada atractivo".

Por: María Aura | Fecha: 03/07/12

 

 

 

Estimados gentilhombres, he estado pensando que, ya que son tan maravillosos, lo mínimo que puedo hacer por ustedes es darles algún consejo útil. Les cuento que en los últimos meses he estado haciendo Hamlet Project, una obra de teatro en la que interpreto personajes masculinos: a Hamlet, a su tío Claudio, y a un narrador. Esta obra me ha dado mucho qué pensar, entre otras cosas, porque me he puesto en los zapatos de ustedes. Hay una escena que fue la más difícil de montar, porque cada vez que lo intentábamos me ganaba la risa. Y no es precisamente una escena cómica, es más bien bastante agresiva, y asumo que mi risa no era más que un mecanismo de defensa ante tal brutalidad. En esta escena, yo interpreto a Hamlet, príncipe dolido porque su padre ha muerto y su madre se ha casado con su tío. Y justo en este momento, Hamlet (o sea yo) toma la decisión de violar a su madre, y lo hace -quien crea que los actores no necesitamos de psicoanálisis es un ingenuo, ya ven con lo que tenemos que lidiar-. Según lo que pude entender del caso en los miles de estudios psicoanalíticos que hay sobre esta obra, se explica que Hamlet es un traumado, porque en el fondo lo que desea es matar a su tío, quien ha ocupado el lugar del padre, y acostarse con su madre, como el tan mencionado Edipo, pero está tan deprimido y paralizado por el dolor y la tristeza, que no puede hacer nada.

 

Lo que más me interesa es que Hamlet, por muchos motivos, sigue siendo un personaje actual. He observado a hombres tan marcados por sus madres, que me hacen darme cuenta de que los psicoanalistas no están tan locos: hay hombres enamorados de sus mamás y mujeres de sus papás (como ya he mencionado en esta misma columna, aceptando mi papel en esta ecuación).

 

Pero, oigan, la verdad es que un hombre maduro enamorado de su mamita no resulta nada, pero nada atractivo. Sé que algunos tienen madres súper sexys y adorables, así que la tienen más difícil, pero la mayoría debería aplicarse y bajarle a su adoración maternal. ¿O no?

 

Mi propia psicoanalista me dijo que todos necesitamos una madre, hasta el momento de nuestra muerte; eso lo puedo entender. Pero creo que debe haber un límite de hasta dónde la necesitamos y de qué manera; sobre todo ustedes, hombre fuertes y valientes.

 

¿Cuántas veces no han escuchado a un caballero decir: "los bisteces encebollados de mi mamá son los más sabrosos"? ¿Y luego la esposa qué hace con eso? No le queda más que ponerse a competir contra la suegra (o salir de esa relación donde siempre tendrá las de perder), y por eso surge el lugar común de las suegras odiosas, que en realidad muchas veces se activa porque sus hijos las adoran demasiado. O más bien, las usan como escudo para seguir siendo niños chiqueados, y como patrón comparativo para todas las demás mujeres en su vida, y nomás no viene al caso.

 

Un caballero debe ponerle límites a su madre, si se porta sobreprotectora e invasiva; si no, se meterá hasta la cocina o incluso la recámara del pobre caballero y su dama, si se descuidan tantito.

 

Estuve en la playa hace un par de meses, y me tocó cargar al bebé de una amiga, un nene de menos de un año de edad. Al lado de nosotros se metieron unas chicas al mar sin la parte de arriba del bikini. El bebé volteó a verme y agarrándose de uno de mis pechos me volteó a ver como diciendo: "¿Y tú, por qué sí traes traje de baño?". Ahí comprendí que los hombres se quedan con esa fijación desde que su madre los amamanta, y cómo no, si los pechos son tan bonitos. Pero llega un momento en el que hay que elegir los de las chicas que se meten al mar, en vez de los de su propia madre. ¿Estamos?

 

Besos y nos leemos el próximo mes.