Francia: Extrema derecha, factor clave en elecciones

Francia: Extrema derecha, factor clave en elecciones

Con un sorpresivo alto apoyo, los votantes de Marine Le Pen pueden decidir el resultado este 6 de mayo

Por: Agencias | Fecha: 23/04/12

 

 

La candidatura de François Hollande fue la más votada de las elecciones presidenciales de este domingo en Francia. Pero, además del socialista, que se batirá con Nicolas Sarkozy en segunda vualda, estos comicios tuvieron otra ganadora: la ultraderecha de Marine Le Pen y el Frente Nacional. Le Pen tuvo el 18% de la votación total, un resultado sorprendente para muchos y que llevó a su partido a su máximo histórico. Y ahora esos votos son los que podrían decidir la segunda vuelta el 6 de mayo.

 

Las encuestas son confusas. De acuerdo con la agencia IFOP, el 48% de los que votaron por Le Pen se inclinarían por Sarkozy en la segunda ronda, mientras que el 31% votaría al Partido Socialista.  Otra encuestadora, OpinionWay, estima que el 39% de quienes votaron por el Frente Nacional lo harán por el presidente, mientras que el 18% apoyará a Hollande. No obstante, según TNS Sofres, el 30% de los que votaron por Le Pen están indecisos. Y a lo largo de la campaña, el discurso del Frente Nacional ha sido abiertamente hostil a Sarkozy.

 

¿Qué pasará ahora? ¿Sarkozy tratará de acercar su discurso a la derecha radical? Mientras Hollande tiene la oportunidad de apuntarle al centro, todo indica que Sarkozy tendrá que seducir a la derecha.

 

La primera parte del discurso de Sarkozy ayer después de la jornada electoral tocó todos los puntos clave de la extrema derecha: identidad, seguridad, inmigración y lo que llamó "la preocupación de nuestros compatriotas por mantener cierto estilo de vida". También dijo, en su interpretación de la jornada, que los resultados demuestran la importancia de controlar la inmigración y proteger empleos. Sin embargo, teniendo en cuenta que se espera que los votos del izquierdista Jean-Luc Mélenchon -que obtuvo un 11% de los sufragios- vayan en su mayoría para Hollande, muchos consideran que lo más probable es que Sarkozy pierda su reelección. Más sumado al hecho de que Le Pen hasta ahora no ha apoyado a ningún candidato y más bien apuesta por el parlamento "Vamos a analizar cada circunscripción y a preparar las legislativas, que para nosotrosson una tercera vuelta", afirmó este lunes 23 de abril la ultraderechista.

 

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Pese a ser considerada la otra vencedora de las elecciones, al no pasar a segunda vuelta, la "victoria" de Le Pen es agridulce. Una cosa es segura: al menos en esta ocasión, no disputará la presidencia. En cambio, los analistas destacan el valor sociológico que tiene el aumento del apoyo electoral recibido. Sorprende que casi el 20%  de los franceses votaran por un partido que quiere salirse del euro y terminar con la inmigración. En un país en crisis, en un continente entero en crisis, Le Pen logró ser una respresentante para quienes sienten que todo ha fallado y que las élites los traicionaron.

 

 

 


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Marine Le Pen, candidata de extrema derecha en Francia, ha tenido una tarea difícil desde que reemplazó a su padre paracaidista: convencer a los votantes de que no es una niña mimada y librar al Frente Nacional de la imagen de un "partido desagradable" para convertirse en una alternativa viable. La mayoría de las encuestas de opinión sugieren que ha logrado ambos objetivos. En el tercer lugar de cara a la primera vuelta del 22 de abril, la ex abogada de 43 años se describe a sí misma como la candidata de la "revuelta popular" a la izquierda del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

 

Pero mientras un lugar en la segunda vuelta del 6 de mayo parecía cerca hace tres meses, la activista anti-inmigración ahora está muy lejos de esa meta y se enfrenta a una lucha por el tercer puesto con el candidato de extrema izquierda Jean-Luc Melenchon, que encarna un tipo muy diferente de "revolución ciudadana". Le Pen es una alta y llamativa rubia que usa trajes de vestir y tacones altos, exuda autoconfianza y se siente cómoda en su piel política. Su característica voz áspera da indicios de su pasado como fumadora. En las manifestaciones, oscila entre regocijarse de su pasión por la nación francesa y vilipendiar el fracaso de su elite gobernante. Su manera cordial y jovial en la televisión llama la atención especialmente entre los apáticos políticamente.

 

La imagen de Le Pen se ha combinado con un estricto código de conducta en el partido, expulsando a los extremistas y tomando enérgicas medidas contra las expresiones de racismo y antisemitismo. Se apresuró en repudiar los comentarios de su padre Jean-Marie Le Pen de que las cámaras de gas nazis eran sólo un detalles en la historia. Inicialmente, basó su campaña en un programa económico proteccionista contra el euro, destinado a los trabajadores jóvenes y desilusionados. Pero cuando comenzó a perder impulso, y tras varios asesinatos por parte de un militante islamista francés el mes pasado, volvió a la agenda sobre seguridad e inmigración más tradicional del Frente Nacional. "Es un animal político, tiene una buena relación con la gente y no se ve artificial", dijo Laurent Brice, que dirige una de sus oficinas de campaña en el norte de Francia.

 

INSECTO POLITICO

 

El temple y el talento para el debate político de Le Pen, una ávida lectora del escritor de suspenso Stephen King, los heredó de su padre. Le Pen, dos veces divorciada y con tres hijos -una con el nombre del ícono histórico francés Juana de Arco-, se asegura de nunca ser vista en público con su actual compañero, Louis Aliot, el vicepresidente del partido. Su mantra es que la vida privada no debe mezclarse con la profesional. El divorcio de sus progenitores en 1987 la marcó y la acercó a su padre. Su madre se fue de la casa y luego posó parcialmente desnuda para Playboy, algo que Le Pen dijo que la había impactado. Apasionada jinete y entusiasta ocasional de las armas, Le Pen creció en los ricos suburbios de París y se graduó en Derecho en una de las universidades más importantes de la capital. Ejerció durante seis años y, al igual que muchos abogados jóvenes, representó a clientes pobres, incluyendo inmigrantes ilegales, sin costo alguno.

 

Si no la hubiera picado del bicho de la política, Le Pen dice que le habría gustado convertirse en fotógrafa. Se unió al partido de su padre a los 18 años en 1986 y abandonó su carrera de abogada en 1998 para proporcionar asesoramiento legal al partido. Fue elegida por primera vez para un cargo político en 1998 como consejera regional en el norte de Francia y después tuvo el mismo papel en la zona de París, antes de regresar al área industrial del norte en el 2010 donde optó por establecer su sede. También es miembro del Parlamento Europeo desde el 2004. Le Pen se postuló para el Parlamento en la antigua ciudad minera de Henin-Beaumont en el 2007, pero perdió frente a un socialista en la segunda vuelta a pesar de tener un 42 por ciento. Se espera que sea candidata para el mismo puesto en junio. "Ella quiere poder. Esa es la diferencia con su padre", dijo el alcalde de Henin-Beaumont Eugene Binaisse, que lidera una coalición de izquierda.