¿Cómo han estado, queridos caballeros? ¿Mejorando el mundo con sus amabilidades, cual superhéroes de la elegancia? Me alegro. Les cuento que yo me fui de vacaciones a Nueva York, porque allá vive mi madrecita santa. Fue un viaje maravilloso, comimos riquísimo, paseamos, vimos mucho teatro y mucho cine. Pero mientras todo esto pasaba, yo me fijaba en la gente a mi alrededor (no es que sea voyeurista, sólo soy actriz y por eso siempre tengo los ojos bien abiertos para observar todo tipo de conductas), y me di cuenta de algo muy triste: la gente no se mira, y ésa es la mayor falta de caballerosidad.
Para mí Nueva York es la ciudad del futuro (no sé si suene malinchista, pero esa sensación me da): la gente trabaja sin parar y corre de un lado a otro en un mundo completamente individualista y solitario. En los restaurantes, la mayoría de los comensales almuerzan solos, apresurados por llegar a la siguiente cita. En el metro casi nadie platica. En la calle la gente evita a los demás a su alrededor y, si por accidente se tocan, pocas veces se escucha un "sorry" vacío y sin una preocupación verdadera por el otro. Qué poco sexy es Nueva York.
Qué diferente a la vida de provincia y de barrio, donde la gente, por educación o incluso por costumbre, se saluda, se mira, se dice "buen provecho". (Por cierto: intenté decirles "buen provecho" a varios gringos y obtuve las reacciones más extrañas, otro día les cuento). Qué feo pinta el futuro, al menos en ese sentido. Ésta es una misión para ustedes, superhéroes de la caballerosidad. Su disfraz puede incluir unas mallas con una corbata y un saco pintados en la lycra. Jejeje, no es cierto, nada más me estoy burlando de mis bobadas y un poquito de ustedes.
Lo bueno es que en este viaje yo, suertudota, iba acompañada de mi futuro esposo, y pensaba: qué difícil debe ser encontrar una pareja en esta ciudad tan fría y vertiginosa.
Dice Octavio Paz que "El mundo cambia / Si dos se miran y se reconocen". Deja en claro que el amor entra por los ojos y que, si no nos miramos, no nos podemos enamorar. Queridos gringos: mírense. Y queridos mexicanos, también, porque estamos bastante agringados (basta con ver los índices de obesidad).
¿Qué tal de sexy es hacer el amor lentamente y viéndose a los ojos? Que te digan lo hermosa que estás mientras te recorren con la mirada, y no mientras ven la tele de reojo. ¿Qué tal de sexy es escuchar este poema de Tomás Segovia?
Mujer cómplice única terrible hermana
dame la mano volvamos a inventar el
mundo los dos solos
quiero no apartar nunca de ti los ojos...
Aunque también les recomiendo no abusar de la técnica de la mirada fija. Hace mil años, cuando empezaba a conocer el mundo del coqueteo y la seducción, descubrí (o creí descubrir) que si miraba fijamente a cualquier hombre, éste caía enamorado de mí como por arte de magia. Oh, ingenua pequeñuela. La cosa es que, en una clase de actuación a la que asistía en ese tiempo había un muchacho muy guapo, demasiado "bonito" para mi gusto, de hecho; pero yo, que quería practicar mis artes de seducción, lo estuve mirando fijamente a los ojos durante varios días. Hasta que un día, mi pobre compañero modelo (porque era un modelo que quería actuar) se me quedó viendo muy serio y me dijo: "Tienes que dejar de mirarme, porque la próxima vez te voy a dar un golpe". (Silencio incomodísimo y eterno.)
Para empezar, su respuesta no fue nada caballerosa, pero tenía razón, yo llevaba días mirándolo como un deporte, esperando que en cualquier momento me invitara a salir, y qué incómodo cuando alguien que no te gusta te está observando sin descanso. Así que, como siempre, usen mis consejos con criterio y, por favor, no se limiten a mirar a su pareja amorosamente este mes de febrero: háganlo todo el año. Y sean felices.