www.esquirelat.com
> Les presento a Einstein. Me imagino que tiene algo de cocker spaniel. Lo encontré en un refugio hace como año y medio. Estaba buscando un perro porque tenía mucho tiempo sin ser dueño de uno, y quería que ya estuviera entrenado para vivir en una casa. Soy pésimo para entrenar perros.
Me metí a Internet y vi a Einstein. Tenían toda una película, muy conmovedora, sobre él: primero lo presentaban todo descuidado y luego veías cómo lo procuraban. "Me encanta", les dije.
"Bueno, no sabemos si tú le vas a caer bien a Einstein", me dijo la encargada del refugio.
"ok, ¿lo puedo conocer al menos?".
"Seguro. Nosotros llevamos el perro a tu casa, pero si no le caes bien, no te lo puedes quedar. Necesitamos buenos hogares para nuestros animales". Sonaba muy seria.
ok. En la entrada de mi casa hay un camino muy largo, les abrí la reja y empecé a preocuparme por la posibilidad de no caerle bien a Einstein. Corrí a la cocina por unas albóndigas que había preparado y las unté en mis zapatos.
La señora abrió la puerta. ¿Quién se iba a imaginar que Einstein sería, por encima de todo, una "perra arrastrada" cuando se trata de comer? De inmediato se me lanzó a los pies.
"¡Nunca lo había visto reaccionar así!", me dijo la encargada del refugio. A partir de entonces lo dejó conmigo. Y desde ahora soy, para Einstein, "el hombre de los pies de albóndiga". Me ama. Nada que yo haga puede estar mal. Me sigue a todas partes.
> Me preguntan mucho si pienso incursionar en la política. "Ve la política y dime qué parte de ella se me debería antojar", les digo.
> Si el actual presidente de Estados Unidos fuera republicano y el gobierno fuera republicano, sus consejeros estarían vendiendo los últimos tres años como los más exitosos en mucho tiempo. Empezarían por decir: "Cuando nuestro candidato tomó el poder, perdíamos cuatrocientos mil empleos al año. De haber seguido así, tendríamos catorce millones empleos menos. Pero lo detuvimos de golpe. Salvamos a la industria automovilística y aprobamos un proyecto de salud pública que nadie había logrado aprobar", aunque no es algo que los republicanos hubieran deseado de corazón. "Matamos a Osama Bin Laden", dirían. Y podría seguir con la lista de cosas que les encantaría presumir. Pero los demócratas son pésimos para vender a Obama, así que se la pasan disculpándose y hacen que todos se sientan desilusionados.
Cuando los políticos piensan en Hollywood, siempre lo ven como una mina de oro. Creen que a veces hacemos películas de mierda y que aun así ganamos millones. Deben dejar de vernos como una caja registradora para patrocinarlos.
> Éramos los líderes del mundo para hacer cosas. Pero dejamos de hacerlas. Ya no hacemos nada. Extraño esos tiempos.
Hollywood aún hace cosas. Todavía exportamos unos cuantos miles de millones de dólares al otro lado del oceáno. Y son productos originales y nuevos. Algunos no estarán de acuerdo con lo de originales y nuevos, pero básicamente es así. Ahora mismo no hay muchas industrias exportando cosas, hablo a gran escala. Pasamos como veinte años haciendo dinero de hacer dinero. Y esa forma de vivir es muy peligrosa.
> Nunca invertí en el mercado de valores. Para mí es como Las Vegas sin bailarinas: sin diversión, apuestas o alcohol, y nunca te toca participar. Preferí pagar mi casa en efectivo tan pronto como pude. Es mejor tener un patrimonio para cuando las cosas se pongan feas. Todavía pienso así. Si las cosas se ponen mal, tengo este pedazo de tierra que puedo vender primero, y luego este otro pedazo de tierra que puedo vender después. Ésa es mi filosofía.
> Te vuelves mejor actor con el paso del tiempo. Igual que los cantantes. Mi tía Rosemary, de viejita, no podía sostener una nota, ninguna nota. Pero era mejor cantante que de joven, mucho mejor. Me decía: "Ya no tengo que probar que sé cantar". Estaba al servicio de la música, lo que hacía una gran diferencia. Hay una simplicidad en cómo actúas o cantas que te facilita transmitir lo que quieres. Otro truco para ser buen actor son las buenas historias.
Tener una buena historia te ayuda mucho. Hay una escena al final de Michael Clayton donde me subo al coche y sólo digo "Maneja". La cámara me toma en close-up mientras conduzco. A la gente le encanta esta escena porque se centra en mí todo el tiempo. Incluso me preguntan: "¿Qué pensabas en ese momento?" La verdad es que si esa escena sucediera al inicio de la película, la gente se moriría de aburrición.
No es el actor quien logra todo esto; es la historia la que te lleva hasta ahí. El actor debe dejar que la historia haga su trabajo.