Cómo sería Venezuela sin Hugo Chávez

El presidente venezonalo tiene cáncer y, con él, su país ha enfermado de incertidumbre

Por: Maye Primera | Fecha: 30/08/11

Hugo Chávez tiene cáncer y, con él, Venezuela ha enfermado de incertidumbre. La burocracia chavista no tiene un plan preparado y sus posibles sucesores guardan silencio. Su partido está dividido frente a las elecciones presidenciales de 2012. Y la oposición aguarda, perpleja, el desenlace. nuestra colaboradora reporta desde Caracas.

 

 

Alis Apolinar es la encargada del salón de belleza Miraflores y ha estado, junto con sus veintitrés expertos en peluquería, manicure y pedicure, tendida en la salita de espera del local durante el día entero. Los labios rojos, la blusa roja y el cabello también teñido de un castaño rojizo, Alis mira a través del cristal hacia el Palacio de Miraflores: la casa de Gobierno de Venezuela, que se llama igual que el negocio atendido por ella, y donde el presidente Hugo Chávez no está.


Desde que Chávez cayó enfermo en La Habana, Cuba, el 10 de junio de 2011, en este salón de belleza unisex ubicado a media cuadra del Palacio, rodeado de ministerios y que atiende a una nutrida clientela de funcionarios públicos, no se peinan ni se desrizan melenas como cuando el presidente-comandante era un hombre sano. "Hemos tenido menos clientes, menos trabajo, menos gente en las tiendas, menos flujo de dinero", dice Alis. "Si antes venían cien personas a la semana, ahora vienen treinta. La gente no ha querido gastar la plática, por si acaso pasa algo de repente en el país. En junio el ambiente estuvo muy tenso por esta zona, porque no se sabía nada de Chávez. La gente se relajó un poquito después de saber qué pasaba".


Chávez admitió públicamente, el 30 de junio pasado, que tenía cáncer, sin ofrecer mayores detalles de su cuadro clínico. Para esa fecha estaba por cumplir un mes fuera de Venezuela. El 5 de junio había comenzado una gira por Brasil, Ecuador y Cuba, que debía durar una semana. Tardó en volver porque la enfermedad lo retuvo en La Habana, donde el día 10 fue sometido a una cirugía de emergencia para curarle de un "absceso pélvico" y luego a una segunda operación, el día 20, para extirparle un "tumor abscesado" con presencia de "celulas cancerígenas".



 

Desde el año pasado, Chávez no se sentía bien. Le dolía la rodilla izquierda y sufría de un resfriado crónico. Suspendió la transmisión por radio y televisión de su programa Aló, presidente; dejó de escribir su columna de opinión "Las líneas de Chávez", y canceló en dos oportunidades su primer encuentro oficial con la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Cuando aceptó públicamente que estaba enfermo, se desató una campaña de apoyo entre sus seguidores.

 

 

El presidente, que durante doce años de gobernar ha acostumbrado a los venezolanos a su omnipresencia en afiches, radio, prensa y televisión, sólo se comunicó una vez de viva voz con "el pueblo" mientras estuvo ausente, antes de admitir su enfermedad. Para demostrar que seguía con vida y gobernando, la estatal Venezolana de Televisión transmitió en tres oportunidades fotografías y videos de sus actividades habaneras: Chávez paseando por un jardín con Fidel Castro y leyendo la prensa del día; Chávez con sus hijas; Chávez dando órdenes a una representación gubernamental.

 

Luego, el 4 de julio en la madrugada, el comandante volvió por sorpresa a Caracas. Estuvo en el país dos semanas y partió de nuevo a La Habana, para recibir sesiones de quimioterapia. Delegó algunas funciones administrativas en Elías Jaua, el vicepresidente ejecutivo, y no dijo cuándo estaría de regreso. El 23 de julio volvió, de nuevo por sorpresa, al país.

 

"Y fíjese usted: tantas enfermedades que se le inventaron y a la larga, yo no sé realmente cuál es la enfermedad que tiene. Cuando él dio la noticia de lo que  tenía, yo no escuché. Unos dicen que son los huesos, otros dicen que tiene cáncer...", cuenta Alis.

 

Ella dice que reza con fuerza por la sanación del comandante. Y concentraría la fe de sus oraciones en una parte específica del cuerpo de Chávez si supiera cuál. Pero nadie le ha dicho. Es la segunda quincena de julio y ni el presidente ni sus ministros han informado a los venezolanos dónde estaba alojado el tumor cancerígeno que le extirparon a Chávez, ni qué tanto ha avanzado la enfermedad, ni cuántas sesiones de quimioterapia recibió en Cuba antes de volver a Caracas. El cáncer de Chávez ha sido tratado como un secreto de Estado que sólo conocen media docena de funcionarios del Gobierno y algunos de sus familiares.

 



En medio de la desinformación, el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se ha dividido en tantas corrientes como potenciales candidatos tiene la revolución para sustituir al líder, en caso de que su padecimiento le impida competir para un tercer mandato de seis años en las elecciones presidenciales de 2012. Hay bandos de civiles radicales, de militares pragmáticos y la propia familia de Chávez, que pugna por hacerse un lugar al lado del enfermo.

 

El comandante lo sabe, y a todos ellos les envió un mensaje el sábado 16 de junio, unas horas antes de subir al Airbus que lo llevó por segunda vez a La Habana: "Tenemos que terminar de pulverizar el fraccionalismo interno, de caudillos, caudillitos que pretenden manipular a otros sectores, y el que no se sienta en condiciones váyase a otros ámbitos de la vida, más allá del PSUV". Después cantó y rezó, junto a ministros, gobernadores y diputados que también cantaban, rezaban y lloraban en aquel acto de despedida.

 

La oposición -una pléyade de más de veinte partidos que van desde la extrema izquierda hasta la derecha, reunidos en la alianza de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)- mira perpleja el forcejeo dentro del Gobierno. Ellos tampoco han acordado quién será el candidato unitario que se enfrentará al chavismo, entre la decena de personas que se han postulado para competir en las elecciones primarias de febrero de 2012. Demasiado ocupados en su propio pulso, la estrategia política que han asumido frente a la ausencia de Chávez consiste en desearle al presidente que se recupere y que regrese pronto a Venezuela.

 

"Es que es así: una se ablanda y ya no lo ve como presidente, sino como persona", dice Blaseidi, otra empleada del salón de belleza; ella, además de peluquera, se declara ciudadana políticamente independiente.