Caminar la frontera México/Estados Unidos

La mejor manera de entender esta compleja línea de 3,326 kilómetros. Primera parte

Por: Luke Dittrich / Vance Jacobs (fotos) | Fecha: 24/06/11

 

 


PRIMERA PARTE: CALIFORNIA, DE IMPERIAL BEACH A JACUMBA

 

 

El muro comienza desde unos 25 metros dentro de las aguas del océano Pacífico, medidos a partir de la orilla de la playa. Está hecho con columnas de metal y se ve como una fila de viejos postes telefónicos que sobresalen alrededor de seis metros sobre el nivel del mar. Los pilares metálicos están colocados a corta distancia unos de otros, y hay un letrero que advierte que hay barreras adicionales submarinas. A partir del punto en que el muro toca tierra firme, avanza hacia el este atravesando la arena y luego, en una pequeña colina que comienza donde termina la playa, cambia.


 

Se convierte, de hecho, en dos muros, una doble barrera. Comparadas con la valla sencilla de la playa y el mar, estas dos bardas -con resistentes postes cuadrados que sostienen apretadas hileras de malla de acero encalada- se ven mucho más modernas e impresionantes, como rejas de una cárcel. Una de las dos bardas continúa justo donde acaba la de la playa y sigue hacia el este, exactamente sobre la línea fronteriza, mientras que la otra hace un recorrido paralelo más o menos a diez metros al norte de la primera. La zona de transición entre ambos muros está reservada para el uso exclusivo de la Patrulla Fronteriza (Border Patrol) estadounidense, con una excepción: en lo alto de la colina hay una pequeña puerta en la segunda barda, la del norte, y un letrero que informa que dos veces por semana, los sábados y domingos, de 10 de la mañana a 2 de la tarde, los ciudadanos estadounidenses pueden entrar. En esos casos, si es que hay mexicanos del otro lado de la primera barda, la del sur, los estadounidenses tienen permitido verlos y hablar con ellos, aunque tratar de atravesar el muro o intentar cualquier tipo de intercambio de objetos o bien "contacto físico con individuos en México" está prohibido. Una parte del lado estadounidense de la zona de "visitas" ha sido pavimentada con cemento, en forma de semicírculo, y hay otro semicírculo idéntico del lado mexicano del muro.

 

El nombre oficial del lugar es el "Círculo de la amistad".

 

En el centro de ese círculo hay un gran obelisco de mármol, que interrumpe la barda del sur, pero hay alambradas adicionales alrededor del hueco del obelisco para impedir que alguien trate de colarse del otro lado.

 

En 1851, algunos integrantes de la llamada International Boundary Commission colocaron ahí el obelisco. En ese entonces, la guerra méxico-estadounidense recién había terminado, y México había tenido que ceder más de la mitad de su territorio a Estados Unidos, una enorme área que incluye lo que ahora llamamos California, Arizona, Nuevo México y Tejas. El trabajo de la citada comisión era elaborar un mapa de la nueva frontera entre los dos países. Comenzaron precisamente aquí, en esta colina de cara a la playa, y erigieron el obelisco como marca inicial de su peritaje. Luego caminaron hacia el este por los territorios fronterizos.

 

 

Un geógrafo describió los reportes de la comisión como "material para novelas baratas", con todo y "muertes por inanición y fiebre amarilla, lucha por la supervivencia en el desierto y la constante amenaza de ataques violentos por parte de indígenas y filibusteros".

 

En esos años, por supuesto, los peritos no tenían alternativas en cuanto a los medios de transporte: para poder ver la frontera tenían que viajar a pie o en caballo.

 

Hoy hay muchas opciones. Se puede volar desde San Diego hasta el Golfo de México en pocas horas, o manejar esa distancia en unos cuantos días.

 

Pero todavía quedan argumentos para hacer las cosas con calma, cuando realmente quieres entender algo.

 

Así que esta mañana seguiré el ejemplo de los hombres que plantaron este obelisco.

 

Comienzo en la playa.

 

Camino hacia el este.

 

De Imperial Beach, California, a Ajo, Arizona

Este artículo es el primero de una serie que publicaremos en los próximos meses, con la crónica del recorrido que hizo Luke Dittrich a lo largo de los 3,326 kilómetros de la línea que divide México de Estados Unidos, desde Imperial Beach en California, hasta Brownsville, Tejas. La primera sección de 560 kilómetros comienza en las aguas del Pacífico, cerca de San Diego, luego se dirige hacia el este pasando por varias cadenas montañosas antes de toparse con el desierto de Yuha, que recuerda al Sahara. Termina con un trecho de 193 kilómetros, el Camino del Diablo, un paraje inhóspito y desolado de rocas volcánicas, arena y cactos que antes tenían que atravesar los adolescentes de la tribu papago como rito de virilidad.

Mapa: Bryan Christie