Cada año, los premios Grammy nos dan LA alfombra roja televisada en la que el estilo es espantoso. Abundan los pantalones de cuero, los trajes no están bien ajustados y los sacos de tuxedo se usan con camisetas. Y mientras las mujeres pueden siempre sacar un buen escote para salvar la situación (
ver: Rihanna), es una lástima que tantos rockeros piensen que ellos pueden aplicar la misma estrategia. Así que quizá no es una sorpresa que el hombre mejor vestido de anoche en los Grammy no sea músico (bueno, puede cantar, pero de todos modos).
El actor Neil Patrick Harris, quien presentó un premio, fue muy inteligente al presentarse con un traje de tres piezas de Simon Spurr, con rayas que le agregan el interés visual justo. Su cinturón con toques dorados apenas se ve -bien hecho- y el último botón de su chaleco está correctametne desabotonado. Intentó mantener el look apropiadamente casual -como para competir con, bueno, todos los demás- no usando corbata. Una pérdida porque un nudo bien hecho hubiera convertido este atuendo en uno de los más memorables de la temporada.