Jackman y Hathaway, en Los Miserables

Jackman y Hathaway, en Los Miserables

Una rebelión estudiantil, un amor ingenuo y el antagonismo de dos hombres...

Por: Óscar Uriel/Cinemanía | Fecha: 22/02/13

 

 

Este filme enfrentó el reto de llevar a la pantalla grande una obra musical adorada por generaciones, apreciada por unas 60 millones de personas en 42 países, traducida a 21 idiomas, y basada en la legendaria novela francesa de la autoría de Victor Hugo.

 

 

 

Hugh Jackman y sus hábitos de llanto

 

Los actores que conformarían el ensamble actoral de Los miserables básicamente tendrían que reunir tres elementos: que fuesen nombres reconocidos por el público, que tuvieran habilidades interpretativas y que fueran poderosos cantantes. Tales requisitos no son habituales en la industria cinematográfica, por lo que la lista final fue reducida. "Para alguien que ha participado en todo tipo de filmes y que ha formado parte de la comunidad teatral en musicales ?aunque te confieso que llegué un tanto tarde a esta disciplina, pues empecé a participar en ellos a los 27 o 28 años?, la especialidad del canto me resulta una experiencia sumamente emotiva. Te obliga a respirar profundamente y a abrir tu cuerpo a distintas posibilidades. Interpretar material tan dramático y lleno de emociones, automáticamente te exige como actor, porque representa un motor que te permite llegar a lugares insospechados como intérprete, sobre todo si cantas algunas piezas como solista: tienes la oportunidad de expresar ciertas emociones y la música únicamente ayuda al actor a entablar una empatía mayor con el espectador. Sé que el género del musical no les satisface a algunos compañeros, ya que prefieren la 'palabra hablada', pero para mí la música resulta un elemento valioso a la hora de la interpretación", nos dice Hugh Jackman, quien caracteriza al mítico personaje Jean Valjean, el hombre en busca de redención y protagonista central de la historia de Victor Hugo.

 

 

 

De acuerdo al mismo Jackman, fueron tres arduas sesiones de audición las que finalmente convencieron a los realizadores de que él era el actor indicado para interpretar al personaje central. Finalmente, el australiano caracterizó al dramático protagonista, quien lo llevó por un emotivo viaje.

 

 

 

"No fue fácil cumplir con las demandas del personaje, pero te aseguro que cantar ayudó a la actuación para llegar a determinadas emociones; pero, si no sabes controlarlas, también pueden convertirse en un obstáculo. Ensayar auxilia, definitivamente, y a Tom [Hooper] le encanta este proceso, gracias a Dios. Fueron nueve semanas de entrenamiento en donde se nos daban notas precisas en cada una de nuestras interpretaciones. No se trataban de lecturas de mesa, sino que cantábamos frente al director mientras él nos daba apuntes concisos. Yo tengo la bendición de haber participado en algunos montajes teatrales cantando algunas melodías bastante dramáticas, en donde me enfrenté a obstáculos y cometí errores como el de acentuar demasiado mi emoción. En muchas ocasiones resulta muy difícil mantener el dominio cuando combinas los sentimientos con la música, aunque puede ser una experiencia sumamente catártica similar a la terapia", confiesa Jackman, quien considera a Valjean como el personaje más complejo de su carrera, y el cual requirió prácticamente de todas sus habilidades como intérprete.

 

 

 

"A estas alturas de mi vida, creo que he llegado a comprender perfectamente esa frase que dice que el hombre no debe tenerle miedo a sus emociones. Mira, leer la novela de Victor Hugo te permite entender la personalidad de Jean Valjean. El autor deja muy claro que es alguien que jamás ha llorado, ni en los años de prisión en donde fue sometido a labores difíciles, sino hasta ese preciso momento en que el obispo le concede el perdón por el acto de robo. El espectador no ve en pantalla esos 40 años atrás de la vida de Valjean, sino sólo ese instante que ocurre a los 15 minutos de haber iniciado la cinta. A mí me hacen llorar muchas cosas en la vida. Hasta el simple hecho de escuchar música. Mi padre jamás lloraba, y ahora, a sus 76 años, creo que no podemos tener una sola reunión familiar sin que llore con nosotros", y continúa hablando del tema. "Últimamente no creo haber llorado mucho, para serte sincero. No tengo muchas razones para hacerlo. La última vez que lloré fue cuando vi Los miserables, observando con atención las escenas de Anne Hathaway y Eddie Redmayne. Me parecieron sumamente conmovedoras", añade Jackman.

 

 

 

Anne Hathaway, ¿al Oscar?

 

Anne deseaba interpretar a Eponine o Cosette, pero los productores anunciaron que estaban buscando a otro tipo de actrices en específico para esos personajes. Fue aquí cuando tomó la decisión de audicionar para el trágico personaje de Fantine, la prostituta heroica que asigna a Jean Valjean como responsable de su pequeña hija.

 

 

 

"La primera vez que vi Los miserables tenía solo siete años de edad y mi madre formaba parte del elenco, como una de las chicas de la fábrica. Sin embargo, mi recuerdo preciso sobre el montaje fue cuando ella interpretó por primera vez a Fantine, puesto que era la suplente de la actriz protagónica. Ahora que hablo sobre ese recuerdo, termino deduciendo que la historia de Fantine me hace mucho sentido debido a esas remembranzas. Para mí no se trataba de un montaje musical o de un grupo de actores interpretando distintos personajes, sino de una experiencia particular, pues mi madre formaba parte de ese mundo lleno de música y nostalgia. Jamás imaginé que el personaje de Fantine regresara a mi vida de esta manera".

 

 

 

El resultado del trabajo de Anne Hathaway es tal que ya se rumora una nominación al Oscar por su sensible interpretación, la cual llega a su punto climático con la interpretación de la canción I Dreamed a Dream, que ha arrancado sonoros aplausos en las proyecciones de la película.

 

 

 

"Debo confesarte que tenía mucho miedo de rodar esa secuencia en específico. Creo que había muchas bendiciones detrás de esa interpretación, pues sentimientos como el miedo o la impotencia los pude utilizar como herramientas en ese preciso momento. Me sorprendió que como una hora después de finalizar el rodaje me encontrara en perfectas condiciones. No soy de las actrices que pasan mucho tiempo 'en personaje' al concluir la filmación", y agrega: "Para serte sincera, la preparación fue mucho más dramática que la filmación en sí". Por cierto, Anne ganó el personaje después de un solo encuentro con el director, en donde interpretó justo esta canción. "Sabía que tenía una perfecta oportunidad para escudriñar a un personaje sumamente trágico. Espero haber llenado las expectativas de los realizadores. Indagué mucho acerca de la trata de blancas y esclavitud sexual contemporánea. Recuerdo perfectamente una historia en particular en donde una mujer se repetía constantemente: 'Vengo de una buena familia', e inmediatamente logré percatarme de ese dolor particular en su voz, el de una persona que no sabe a ciencia cierta cómo llegó a ese lugar. Ella relataba que tenía hijos que alimentar y que había perdido todo, por lo que la prostitución era su única salida. La imagen era verdaderamente desgarradora, pues a pesar de que estaba ensombrecida con la finalidad de proteger su rostro, se detectaban en sus movimientos gestos de puro dolor, e inmediatamente me dije: 'Ella es Fantine'. Partí de la idea de que no ofrecería una actuación basada en la mera ficción, sino en la verdad, creyendo que Fantine vive en el mundo de hoy y que tendría que hacerle justicia con mi actuación".

 

 

Para interpretarla, Hathaway se sometió a una estricta dieta que la llevó a perder aproximadamente 10 kilos en cinco semanas, además de que accedió a que le cortaran el cabello en una de las secuencias. "Jamás percibí el proceso de preparación como un padecimiento. Hay gente que lo hace por necesidad. Perder peso para el personaje o cortarme el cabello para determinada escena no lo veo como un acto por amor al arte, sino como una obligación más en la disciplina de la actuación", remata la talentosa actriz.

 

 

 

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