Libros: La parábola de Pablo

Libros: La parábola de Pablo

El periodista y político colombiano Alonso Salazar analiza al personaje que redefinió el concepto de organización criminal.

Por: Mario Villagrán | Fecha: 01/02/13

 

Capaz de construir un imperio de ilegalidad basado en el ejercicio de la violencia, el asesinato sistemático y la traición, el capo colombiano Pablo Escobar transformó la noción de maldad en nuestro continente y se convirtió en una figura esencial en la historia contemporánea de Latinoamérica. Un personaje que el periodista Alonso Salazar, interesado en investigar temas relacionados con el desarrollo social y la permeabilidad de las instituciones a través de la corrupción y la transgresión de lo legal, decidió desmenuzar mediante dos miradas -amigos y enemigos- y una parábola. El resultado es La parábola de Pablo, un libro originalmente publicado en 2001, pero que ha recobrado auge porque sirvió de guía e inspiración para la exitosa y escalofriante serie televisiva El patrón del mal.

 

Salazar se encontró con un hombre que transformó a la sociedad de manera irreversible. Escobar creó una estructura criminal que se mantiene como símbolo de una era en la que el letrero de salida sigue sin aparecer. Platicamos con el autor.

 

ESQUIRE: ¿Qué representa el nombre de Pablo Escobar en la historia contemporánea?

ALONSO SALAZAR: Se trata de un hombre aplastante y, sobra decir, de uno que marcó un antes y un después en Latinoamérica. Producto de la sociedad, es un personaje a través del cual entendemos la tragedia de nuestra realidad. Escobar representa una dimensión oscura del alma colectiva y responde al deterioro de las sociedades. Es la figura que nos hace entender lo enigmático y abrumador del mal en nuestros días.

 

ESQ: Al leer el relato en torno a Escobar queda la impresión de que su legado se puede centrar en la redefinición del uso de la violencia. ¿Qué tipo de maldad dejó como herencia el capo colombiano?

AS: El diagnóstico es complejo, pero se trata de una violencia vacía, sin una explicación ideológica o sin tener una fundamentación filosófica, como en otras culturas. Escobar impuso el negocio de la exportación de la muerte como su marca registrada, y tasó el precio de la vida humana muy por debajo de lo conocido al utilizar el asesinato de manera sistemática, como herramienta de poder, y llevarlo a una escala no conocida en el continente latinoamericano.

 

ESQ: Estados como México y Colombia han terminado por ser sometidos a este tipo de maldad. ¿Son las instituciones actuales producto de la violencia vacía?

AS: Los boquetes institucionales que se han fomentado a través de la corrupción han provocado que las élites sean permeadas por las ganancias de este tipo de negocio, lo que resulta una bofetada porque no se evalúan las cuotas de sangre ni el costo que hay que pagar por aceptar una agenda política de legalización como la de Estados Unidos. Las instituciones no sólo son producto, sino productores.

 

ESQ: En este sentido, ¿qué importancia ha tenido la inmersión del narcotráfico en las dimensiones culturales de cada país, cuando términos como ?AK-47? ya forman parte de lo cotidiano?

AS: El lenguaje del mundo criminal se ha impuesto en nuestra sociedad. La manera de nombrar a la vida o a la muerte de acuerdo a los códigos criminales ha repercutido en un cambio lingüístico del cual no se ha estudiado la gravedad de su impacto. Creo que la investigación en torno a las transformaciones en el ámbito cultural, en los barrios sobre todo, es una de las deudas más grandes que se tienen. Hay que llamar a las cosas por su nombre y la invasión de los ideales y el estilo de vida de figuras como Escobar en la música, por ejemplo, han causado más daño del que se alcanza a percibir.

 

ESQ: Colombia es ligada en el extranjero lo mismo al nombre de Gabriel García Márquez que al de Pablo Escobar. ¿Cómo se reconstruye un país cuya identidad está ligada a la suerte de un criminal?

AS: La figura del capo se ha masificado y los medios de comunicación se han aprovechado para darle el trato de mito. El cine, la literatura y otras formas de entretenimiento también generan contenidos en torno a personajes como Pablo, introduciéndolos a la sociedad de consumo, y eso ha provocado que su figura se convierta en un referente. La respuesta, para nosotros al menos, está en generar otro tipo de contenidos y tradiciones que dejen atrás esa imagen que el mundo se ha hecho del país.

 

ESQ: En tu libro es imposible no poner énfasis en un actor sigiloso en el relato, pero protagonista al fin y al cabo: Estados Unidos.

AS: Todos comienzan a exigir que se abran las preguntas en torno a la legalización. Más allá de dictar sentencias, que se planteen escenarios en torno a los usos de cada tipo de droga con el fin de evitar caer en categorías generales. La política norteamericana es una desgracia para nuestras naciones. Antes, la gente de Escobar decía: ?Prefiero una tumba en Colombia que una cárcel en Estados Unidos?. Ahora, el criminal dice: ?Prefiero negociar en Estados Unidos, que la cárcel en Colombia?.

 

ESQ: El tema llega directamente a las agendas políticas, ¿cierto?

AS: Es absurdo pagar los costos que estamos pagando por tratar de mantener la coherencia moral de un país. El esquema antidrogas de Estados Unidos ha dejado todas las verdades a medias y ha fomentado esos boquetes institucionales de los que hablábamos. Hay una tendencia a escandalizarse cada vez que el debate se abre, pero no se busca una respuesta tajante e inmediata sino la posibilidad de evaluar otro tipo de preguntas, por ejemplo, en torno al uso médico. Lo curioso es que ellos den pasos y no dejen que otros lo hagan si no es a su ritmo. Regresamos al hecho de que ellos no pagan las cuotas de sangre.

 

ESQ: De regreso con la figura de Escobar ligado al tema de lo moral que planteas, en el libro quieres dar las dos versiones (héroe y villano) del hombre. ¿Qué buscabas reconstruir abriendo el discurso hacia quienes le tenían cariño y admiración?

AS: En Colombia hubo muchos beneficiados, a nivel de desarrollo social, con la plata de Escobar. Políticos, militares y el mismo pueblo recurrían al criminal para enfrentar sus problemas, así que había que percibir la dimensión de Escobar para entender cómo impactó en todos los niveles de la sociedad. Más que presentar la figura de un Robin Hood, había que entender cómo la misma sociedad se encargó de producir contenidos que propiciaron otro tipo de leyendas en torno al capo.

 

ESQ: Por último, ¿hay que tumbar al mito para entender el hito?

AS: Hay que producir otro tipo de contenidos que pongan en su dimensión justa a los hombres que han utilizado los métodos de un hombre para someter. La sociedad debe de encargarse de darle la oportunidad a otro tipo de estéticas culturales de ir dejando atrás la herencia de un personaje que nos dejó en claro que la maldad y la violencia son las mejores herramientas para apropiarse de los países y de sus instituciones.

 

 


3 HISTORIAS SOBRE ESCOBAR

 

Intrigados por la figura del capo colombiano, los medios audiovisuales se han dado a la tarea de desvelar las verdades que le dieron forma a la figura de Escobar.

 

EL PATRÓN DEL MAL (2012)

Serie de tv: producida en Colombia y basada en el libro de Alonso Salazar, cuenta con la estupenda actuación de Andrés Parra. Se transmite en México por Unicable, así como en 20 países más.

 

PECADOS DE MI PADRE (2009)

Documental: Dirigido por el argentino Nicolás Entel, muestra el legado de Escobar desde la necesidad de redención de su hijo Sebastián y la esposa del criminal, María Isabel Santos.

 

BLOW: INHALA (2001)

Película: Aunque no trata sobre la vida del capo, fue uno de los primeros acercamientos internacionales a Escobar. Protagonizada por Johnny Depp y Penélope Cruz.