Irvine Welsh: Sobre drogas y fracasos

El escritor nos habla sobre su reencuentro con los inolvidables personajes de Trainspotting en su nueva novela.

Por: Oriol Rodríguez | Fecha: 02/01/13

Sin duda, Irvine Welsh (Edimburgo, 1958) tiene pinta de ser un hooligan curtido en las sucias gradas del estadio de un equipo perdedor, que disfruta sus vacaciones encerrado en un típico pub inglés. No obstante, desde que en 1993 publicara Trainspotting, este tipo de acento escocés se ha convertido en el cronista definitivo de la más deliciosa escoria británica. Tras publicar la compilación de relatos Col recalentada (Anagrama), Welsh ha vuelto a coronar la lista de bestsellers del Reino Unido con Skagboys, precuela de su obra más popular en la que nos cuenta cómo esas entrañables criaturas Renton, ?Spud?, ?Sick Boy? y Frank Begbie acabaron enganchadas a la heroína.

 

ESQUIRE: Tu amigo, el escritor Kevin Williamson, afirmó que Trainspotting merecía vender más ejemplares que la Biblia. ¿Cuántas copias esperas vender de Skagboys?

IRVINE WELSH: No sé... ¿Qué tal si vendiera más que el Corán? [risas].

 

ESQ: ¿Crees en Dios?

IW: Creo que seguramente hay algo superior a nosotros. Tiene que haber algo mejor que nosotros. ¿Cómo es? ¿Cuál es su naturaleza? No tengo ni la más remota idea pero, por supuesto, no me creo a esos manipuladores simplones que dicen saber la verdad. La gente debería disfrutar mucho más del misterio de la vida y de la muerte, esto haría del hecho de morir algo mucho más emocionante e intrigante.

 

ESQ: Has regresado a los personajes de Trainspotting. Parece como si no pudieras deshacerte de Renton y compañía.

IW: Por desgracia, son mucho más rápidos que yo y siempre me acaban atrapando. Aun así, se trata de ser un corredor de fondo persiguiendo un objetivo, y de vez en cuando encontrarte a ti mismo sacándole una vuelta de ventaja a aquellos que alguna vez te tuvieron a su alcance.

 

ESQ: Uno de los objetivos de Skagboys es mostrar cómo los personajes de Trainspotting acabaron enganchados.

IW: No seamos hipócritas, la gente no va a dejar de tomar drogas, pero el uso indiscriminado de drogas y fármacos fuera de su paradigma más festivo es altamente nocivo y destructivo. Eso lo que quería mostrar, que actualmente nuestra existencia como sociedad está totalmente entrelazada con las drogas. Cuando la gente no tiene nada por qué interesarse, lo más probable es que, de un modo u otro, se acabe drogando.

 

ESQ: Y tú, ¿cuándo ha sido la última vez que has tomado algún tipo de droga?

IW: Hace un par de semanas aspiré algo de coca en una fiesta, pero si te soy sincero, no disfruté demasiado la experiencia. Puede que suene algo caduco, pero creo que las drogas están hechas para gente joven sin demasiadas ataduras ni compromisos. Si te drogas tienes que estar preparado para no importarte dónde vas a acabar en las próximas horas o en los próximos días. No tiene sentido estar metiéndote rayas y al mismo tiempo pensar que mañana debes ir al trabajo, regar las plantas, dar de comer al perro o llevar los niños al colegio.

 

ESQ: ¿Has hecho uso de las drogas para escribir?

IW: No, más bien lo contrario: si he usado las drogas ha sido para parar de escribir. Nunca he necesitado ningún tipo de estimulante para inspirarme.

 

ESQ: Volvamos a Skagboys. Explicabas que otro de tus objetivos era hacer un retrato histórico de los ochenta y el thatcherismo.

IW: Sí, justamente esto es lo que es Skagboys. A mi entender, los ochenta fueron los años que cambiaron para siempre el Reino Unido y, por extensión, toda la sociedad occidental.

 

ESQ: ¿Así que la crisis que vivimos hoy y quiénes somos como sociedad es consecuencia de aquella era?

IW: Totalmente. Las opciones que tomamos entonces han acabado determinando el tipo de mundo en el que vivimos en la actualidad. Básicamente, nos dimos por vencidos respecto al futuro y aceptamos que el tiempo de nuestra especie en este planeta es finito. Hemos dejado de creer en el futuro más allá de nosotros mismos.

 

ESQ: ¿Qué resta de aquel joven Irvine Welsh punk que en los setenta abandonó Leith para irse a vivir a Londres?

IW: En esencia, creo que nunca acabamos de abandonar nuestro yo de juventud.

 

ESQ: Drogas, subculturas? palabras que fácilmente salen a colación para describir una obra que en el fondo va mucho más allá, ¿no?

IW: Exacto. Por ejemplo, me fascina el sentimiento de fracaso y las distintas formas que adopta. El miedo que nos provoca y las formas que tenemos de superar ese fracaso. Me fascina cómo la gente siempre toma la peor de las decisiones, ya sea para joder algo que iba bien o para cagarla aún más.

 

ESQ: ¿Por qué sientes la necesidad de escribir?

IW: Me aleja de los problemas. ¿Qué hubiera sido de mí de no haber escrito Trainspotting? Nunca me he planteado tal disyuntiva, llegó un momento en el que no tenía otra opción.

 

ESQ: Renton, ?Sick Boy?, ?Spud? y Frank Begbie han acabado por convertirse en figuras iconográficas. ¿Pueden los personajes de una novela trascender a su autor?

IW: Es a lo que todo escritor aspira. Y sí, los amo a todos ellos como a hijos, lo que no quiere decir que si algún día doy con una historia en la que tenga que matarlos, no lo haga. Si eso sucede, no me andaré con rodeos y me los echaré.

 

ESQ: Te has instalado en Miami, ¿cómo es la vida de un tipo de un gris suburbio del Reino Unido como Leith en la soleada Florida?

IW: Ambas son ciudades portuarias, con muy buen marisco. Una es cálida, la otra fría. Leith tiene mejores bares, pero Miami, mejores hoteles. Prefiero el clima de Miami, pero una fusión de ambas sería un lugar idílico en el que vivir.

 

ESQ: ¿Ambientarás tu próxima novela allí?

IW: Sí, va a ser una especie de novela negra protagonizada por una pareja de lesbianas.

 

ESQ: También se rumora que estás escribiendo el guión de una serie de hbo.

IW: Sí, es una adaptación moderna de la disputa que mantuvieron a finales del siglo xix las familias Hatfield y McCoy sobre unos terrenos que separaban Kentucky de West Virginia, historia que ya forma parte del folclor norteamericano. Es un proyecto al que estoy dedicando muchas horas, pero del que tampoco puedo adelantarte mucho más.

 

ESQ: Como aficionado culé no puedo evitar preguntarte por el Barcelona, del que te declaras ferviente seguidor.

IW: Adoro su forma de entender el futbol. Espero que su estilo no se vea relegado por el éxito de otros equipos como el Chelsea o el Real Madrid.

 

ESQ: ¿Y qué hay de tus Hibs [el Hibernian de la Liga Escocesa]?

IW: No pasamos por nuestro mejor momento, pero la noche sólo es oscura hasta que amanece. Volveremos.