The Bourne Legacy: El legado de Rachel Weisz

The Bourne Legacy: El legado de Rachel Weisz

La actriz inglesa interpreta a una científica en este filme, donde muestra por qué no es la típica mujer de una película de acción.

Por: Laura Zardai | Fecha: 23/08/12

 

Tan sólo quedan destellos de aquella joven que hablaba de prisa y con un marcado acento inglés en los inicios de su carrera. Hoy, Rachel Weisz se percibe como una actriz madura que, si bien gesticula mucho con las manos al hablar, lo hace con la serenidad de una mujer que sabe hacia dónde va.

 

Seguramente la primera imagen que viene a tu cabeza sobre esta belleza de ojos color ónix es en el destacado papel que tuvo en The Mummy, al lado de Brendan Fraser. Gracias a sus participaciones en Enemy at the Gates, Constantine, Agora, The Fountain y 360 -que también está por estrenarse-, demostró que su talento no tiene límites y que es una actriz que disfruta enfrentar nuevos retos (y parece que, además, ha entrado en competencia de ego con su esposo Daniel Craig, que estrena a finales de año la nueva película de James Bond). Sin embargo, fue hasta 2005 cuando estuvo en boca de todos con su interpretación de Tessa Qualy, la activista política en The Constant Gardener. Obtuvo un Óscar y un Golden Globe, que pedían a gritos un lugar para ella en las grandes ligas de Hollywood.

 

Este mes, Rachel regresa a la pantalla en el papel de Marta, una científica que tendrá que luchar con Aaron Cross (Jeremy Renner, checa la página 94) para salvar su vida en The Bourne Legacy.

 

Rachel enfrenta así el reto de consolidarse como actriz y de derrotar a su esposo en taquilla. Nos sentamos a conversar con la actriz de 42 años en la habitación del Mandarin Hotel en Manhattan, y esto es lo que nos dijo sobre su participación en la saga Bourne.

 

 

ESQUIRE: ¿Por qué decidiste formar parte de esta nueva trama?

RACHEL WEISZ: Las cintas anteriores me habían atraído por el realismo de la historia y el nivel de las interpretaciones. Aunque sus personajes tienen características superiores a cualquier humano, como Jason Bourne (Matt Damon) y, en este caso, Aaron Cross (Jeremy Renner), son personas ordinarias envueltas en temáticas muy realistas. Y la parte científica me gusta porque no es para nada ficción: algunos de los temas que se tocan en la cinta ya están sucediendo actualmente.

 

ESQ: ¿Crees que Jason Bourne revolucionó las películas de agentes secretos?

RW: Hay películas que pueden llegar a ser muy entretenidas y tener escenas fantásticas, pero no logran convencerte de que tú podrías ser uno de esos protagonistas. Con las películas de Bourne sí es totalmente factible que un hombre forme parte de un programa militar y que, a través de procedimientos científicos, sea más rápido, más inteligente y más fuerte. Te hacen pensar ?Wow, esto sí podría ser verdad?, y ese realismo es lo emocionante.

 

ESQ: Cuéntanos de Marta, tu personaje en esta película.

RW: Es científica de una compañía farmacéutica que trabaja con el gobierno de Estados Unidos en proyectos de seguridad nacional. Mi personaje sabe mucho de ciencia, pero desconoce qué pasa detrás de las puertas y en el campo de batalla. No discute mucho al respecto: ella sigue las reglas, pero no cuestiona nada.

 

ESQ: ¿Qué tan importantes son las escenas de acción en The Bourne Legacy?

RW: En la mayoría de las cintas de acción y de superhéroes hay muchas escenas completamente irreales, con explosiones muy exageradas. Son divertidas, tal vez, pero nunca las crees. En las de Bourne se cuida mucho el realismo y ésa es la diferencia con otras cintas del mismo género.

 

ESQ: ¿Cómo fue trabajar con Jeremy Renner?

RW: Es muy ágil físicamente. Verlo filmar escenas de acción es un verdadero placer, porque es un hombre muy acrobático. Al ver que se le facilitaban las secuencias de peleas y saltos, me sentí muy segura. Nunca me había subido con alguien en la parte trasera de una moto, pero con él me animé.

 

ESQ: ¿Fue acaso esa la escena más difícil de filmar?

RW: Fue un poco escalofriante, confieso. Practicamos un par de semanas en un estacionamiento enorme, pero yo sólo tuve que sentarme y agarrarme. No tuve que pretender estar asustada, porque ya estaba muerta de miedo. Lo bueno fue que Jeremy maneja bastante bien, así que no me quedó de otra más que confiar en él.

 

ESQ: El director, Tony Gilroy, escribió los guiones para The Bourne Identity, The Bourne Supremacy y The Bourne Ultimatum. En The Bourne Legacy no sólo la escribe, sino que la dirige también. ¿Qué tal fue trabajar con Gilroy?

RW: A veces, cuando un director escribe el guión no es tan fácil que te deje improvisar, pero a mí me encanta improvisar. No hablo de cambiar la estructura o la historia, pero sí de permitir que las cosas se salgan un poco de control y de jugar con las palabras. Tony es partidario de eso también. Yo lo describiría como un coctel, porque es sumamente brillante, pero al mismo tiempo adora el caos. Él le da ese toque de rock n' roll a la actuación.

 

ESQ: ¿Has notado alguna evolución en los papeles femeninos de las películas de acción?

RW: No puedo generalizar todos los roles de las películas de acción, pero a mí me gustó éste porque no es la típica damisela en peligro sin personalidad alguna, sino que tiene una historia compleja detrás. Los personajes principales se necesitan el uno al otro. La semejanza con la realidad fue lo que me atrajo: no la considero la típica mujer que necesita ser rescatada.

 

ESQ: ¿Qué elementos crees que debe de tener una buena película de acción?

RW: El buen nivel de realismo y que los personajes tengan algo en común contigo. Que la audiencia pueda identificarse con ellos es fundamental para que cuando los veas corriendo por sus vidas te hagan pensar: ¿qué tal si ése fuera yo? ¿Cómo lidiaría yo con la situación? Eso para mí es adrenalina pura.

 

ESQ: Las películas de James Bond fueron pioneras en cambiar de locaciones. Misión Imposible también replicó esa fórmula. En The Bourne Legacy, ¿qué locación puedes resaltar?

RW: Estuvimos filmando en Manila por varias semanas. La cultura filipina es muy interesante y la gente es muy agradable, pero pude ver una brecha abismal entre las clases alta y baja. Los ricos son desproporcionadamente ricos y los pobres viven en condiciones extremas. Incluso varias personas del equipo, originarios de Manila, jamás habían visitado las zonas más pobres donde trabajamos? estaban francamente impresionados.