Cata vinos como un profesional

Cata vinos como un profesional

Bueno, casi. Pero con estos sencillos consejos al menos sabrás por dónde comenzar

Por: Redacción | Fecha: 25/04/12

 

El vino es una bebida para entendidos, pero no por eso es imposible que cualquier mortal sin grandes conocimientos de sommelier pueda degustarlo. A continuación les dejamos tres simples consejos para que puedan apreciar con facilidad qué clase de vino están degustando.


Vista, olfato y gusto son los tres sentidos a los que tenemos que prestarles atención a la hora de saborear un vino. La vista es el primero de ellos que hace contacto con la bebida en cuestión. Inclinando levemente la copa y colocándola sobre un fondo blanco (un mantel o una servilleta) podemos apreciar si el vino tiene brillo, limpidez o si, por el contrario, es opaco y turbio. En el primer caso, estaremos en presencia de un vino en buenas condiciones, en el segundo ante uno defectuoso. Además, cabe señalar que a mayor intensidad de color, más cuerpo tendrá el vino.


El olfato es la segunda herramienta que podemos utilizar para apreciar un vino. En primer lugar debemos percibir el olor con la copa quieta y luego debemos hacer girar levemente el vino  para que entre en contacto con el oxígeno y libere con mayor intensidad su aroma. La calidad del vino no se distingue por la intensidad del aroma del mismo, sino por la persistencia aromática, es decir la duración de dichos aromas.


Finalmente llega la hora de probar el vino. Para ello hay que dar un pequeño sorbo y luego hacer recorrer lo ingerido por las papilas gustativas. Generalmente, los buenos vinos presentan un buen equilibro entre el sabor dulce, el amargo y el ácido. Por último, al ya haber tragado la bebida, podemos percibir el final de boca o retrogusto, es decir, los aromas y sabores que se pueden distinguir a través de la vía retronasal. A mayor complejidad y duración de estos, mayor calidad del vino.