5 errores que seguramente cometes después de entrenar

 
 

La rutina es importante, pero también debes tener en consideración el cuidado post-gimansio o, de lo contrario, podrás sufrir graves consecuencias.

Por: Redacción Esquire @esquirelat

Aunque ir al gimnasio eventualmente se convierte en una rutina, hay algunas maneras con las que definitivamente puedes estropear tus esfuerzos. Toma nota de estos errores y evítalos a toda costa.

Sácale el mayor provecho a tus hora en el gimnasio.  

1. No te cambias.

¡Quítate la ropa de entrenamiento inmediatamente! Incuso si no sudaste mucho durante tu entrenamiento, la ropa húmeda es el lugar favorito de las bacterias, además puede provocarte un enfriamiento. Independientemente de que te puedas bañar inmediatamente después de entrenar, cámbiate de ropa, calcetines y zapatos en cuanto termines para mantener tus músculos calientes y sueltos.Esto promueve la buena circulación, lo que ayuda al proceso de recuperación.

2. Entras en modo descanso.

Luego de pasar un par de horas en el gimnasio es fácil pensar que te ganaste el derecho de quedarte tirado en el sillón, viendo la tele, el resto del día... ¡Craso error! Realizar actividad ligera es una herramienta de recuperación genial, debido a que mantiene constante el flujo sanguíneo, reparando y recargando tu cuerpo. Agenda algo de actividad física ligera a lo largo del día, incluso si tienes que ir a la oficina. Ponte de pie, camina un poco, realiza estiramientos ligeros, etc.  

Nada como un buen estiramiento.  

3. No recargas baterías.

Planea comer e hidratarte justo después de tu entrenamiento, preferiblemente durante los siguientes 30 minutos. Si te diriges directo al trabajo, o tienes otro compromiso inmediatamente después de tu entrenamiento, lleva snacks saludables para que os puedas comer en el camino.

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Asegúrate de que tus alimentos incluyan proteína y algunos carbohidratos complejos para rellenar tus depósitos de energía. Algunas buenas opciones incluyen leche de chocolate reducida en grasa, un sándwich de jamón de pechuga de pavo en pan de granos enteros, almendras, fruta, o yogurt. También mantén a la mano mucho agua, para poder rehidratarte durante el día.
 
4. Realizas tareas pesadas.

Al principio no suena mal: ya sudaste, ¿por qué no podar el jardín al llegar a casa antes de bañarte? Esto puede ser muy duro para los músculos cuando están cansados, especialmente si estás parcialmente deshidratado y/o desnutrido por tu entrenamiento. Agacharse, subir escaleras o cargar cosas pesadas cuando tus músculos están cansados, puede ser la antesala de una lesión. De ser posible, dale un día de descanso a tu cuerpo para hacer todo eso o, al menos, varias horas para recuperarte.

5. Subestimas tu día de descanso.

No minimices tus logros. Pensar que no necesitas recuperarte porque tu entrenamiento fue “muy corto” o “muy sencillo” es un error. Trata tu cuerpo con respeto, independientemente de qué tan largo fue tu entrenamiento. Tendrás recompensas por tu rutina y tu cuerpo te agradecerá que lo cuides y que te recuperes adecuadamente.

Con información de Men's Health En Español.

 

Crédito de foto: Cortesía de Warner Bros. Pictures

 

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