5 momentos del cine que no sabías que fueron improvisados

 
 

A veces descarrilarse del guión trae grandes beneficios.

Por: Pedro Salamanca @esquirelat

 

1. Robert DeNiro en Taxi Driver

Taxi Driver es una de las películas más importantes de Scorsese que sigue el descenso de Travis Bickle, un taxista neoyorquino, hacia la violencia en medio de la decadente ciudad en los años 70. Una de las secuencias más memorables de la película, viene del ingenio de DeNiro que ante las ambiguas instrucciones que venían en el guión (que literalmente decía: Travis habla solo en el espejo) ejecutó el famoso soliloquio que captura el estado psicológico de Travis.  

2. El elenco completo de The Breakfast Club

Una de nuestras películas favoritas fue grabada muy ordenadamente de manera cronológica. El clímax de la película, por otra parte, fue completamente improvisado. Cuando todos cuentan por qué acabaron castigados, el director John Hughes decidió olvidarse del guión y dejar que los actores se dejaran llevar por su instinto. El resultado es el momento más emocional de la película que la hizo un clásico de los 80.  

3. R. Lee Ermy en Full Metal Jacket

La mejor manera de representar a un abusivo sargento del ejército era olvidarse de actores y contratar a uno de verdad. Kubrick había contratado a R. Lee Ermy para consultarlo a través de la película porque no consideraba que fuera lo suficientemente cruel. Pero Ermy demostró lo contrario con 40 minutos de insultos que acabaron en los más geniales y memorables del cine.  

4. Malcolm McDowell en A Clockwork Orange

Stanley Kubrick es famoso por ser uno de los directores más minuciosos que ha conocido el mundo. Sin embargo, después de cuatro días de filmación sin estar
conforme con los resultados, Kubrick le pidió a Malcolm que arregle la escena. El actor decidió cantar la única canción que se le ocurrió en el momento, dejándonos con una de las escenas más inquietantes del director.  

5. Viggo Mortensen en The Lord of the Rings: The Two Towers

En una de las escenas más decepcionantes para los personajes de la saga, en la que Aragorn, Legolas y Gimli creen que han matado a los hobbits, Viggo Mortensen, que jugaba el papel de Aragorn, le dió ese extra punch a través de la improvisación. Después de varias tomas, en las que Viggo debía de patear un casco de metal, el actor se rompió los dedos del pie y gritó por el dolor físico que sentía. Peter Jackson decidió usar la toma y el grito del actor quedó a la perfección.  

 

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