Por qué tienes que dejar de pedir perdón en exceso

 
 

Puede que creas que redimirte es una buena opción, pero te está afectando de forma negativa en el trabajo y aquí te mostramos las consecuencias.

Por: Christian Rodríguez @ChristianRoguez

Perdón por molestar, perdón por indagar, perdón por insistir, perdón perdón perdón. Cuántas veces al día pedimos perdón de forma innecesaria, cuando más que un permiso, es un derecho al que nos referimos. Lo sé, se disfraza de educación y buenos modales, pero te está afectando gravemente.
La imagen que proyectas cuando sin razón alguna pides un perdón por adelantado es de arrepentimiento, error y lo peor de todo: inseguridad. Y no eres inseguro, sólo quieres ser más amable. Es por eso que tienes que cambiar el modelo de disculpa o aceptación social.

(Esto no significa que pierdas tu humildad)

Este problema te puede afectar especialmente en el campo laboral, donde un exceso de “disculpas” puede reflejar en ti un miedo o una indecisión injusta. Por eso, antes de pedir perdón en una reunión asegúrate de que lo que pides no es legítimo, si es así, simplemente argumenta y razona.
Y no, no vas a quedar bruto o maleducado, simplemente exigente con lo que haces y lo que esperas recibir.

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Darte a valer es un punto clave para poder desarrollar tu potencial, el cual sigue dormido detrás de tanta disculpa. ¿Cuántos errores irremediables cometes al día? Probablemente menos de los que asumes. Por último, te pido perdón por si te he agobiado o saturado, pero era mi justa intención.

Crédito de foto: Getty Images

 

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