Los 7 errores que seguro cometes cuando te afeitas

 
 

Y que ni siquiera te das cuenta (hasta ahora).

Por: Redacción Esquire @ChristianRoguez

 

Es el ritual de cuidado personal masculino por excelencia y es por eso que el afeitado debe medirse al milímetro, a no ser que quieras cometer estos seis errores tan comunes a la hora de usar el rastrillo.

1. No le prestas atención al rastrillo que usas.

¿Suena muy obvio, no? Pero es cierto, hay muchos hombres que se rasuran con cualquier producto, y la mayoría de las veces son de baja calidad. Si buscas un afeitado perfecto y que no deje rastro de vello -y además evita la irritación- recomendamos el rastrillo Schick Hydro 5 Sensitive. Cuenta con 5 hojas y una banda hidratante que resultarán ser tu mejor aliado de grooming.

2. Dejar crecer demasiado la barba

Es recomendable mantener un tamaño medio de forma constante, si no quieres que en la próxima afeitada te cueste el doble de esfuerzo (y tiempo) rasurarte el rostro. Cada hombre tiene sus tiempos, pero dejarla crecer más de una semana es un imposible.

3. No utilizar aceite hidratante

Esta zona del cuerpo requiere tanta hidratación como el cuero cabelludo, ¿por qué no humectarla como se debe? Para eso tenemos aceites faciales que evitarán la resequedad, desorden y el agrietamiento de la piel.

4. O hidratar con aceite demasiado pronto

Limítate a usar el aceite facial cuando el cabello tenga suficiente longitud, ya que de otra forma bastará con hidratar y exfoliar. Hidratar la zona baja del cuello también es un punto a tener en cuenta.

(Este ritual de grooming puede ser ameno y eficaz si sabes cómo)

5. Darle la forma errónea al vello facial

Esto es importante para la mayoría de los mortales que no tienen una barbilla de supermodelo. Afeitar demasiado las mejillas y llegar a la mandíbula te dará un aspecto más parecido a Wolverine que a un caballero actual, por lo que debes de recortar lo mínimo hasta donde el vello llegue, a más cobertura facial, mejor. ¿La forma de afeitar? De abajo hacia arriba, para no perder de vista la cuchilla.

6. No desinfectas

Esto es algo que todos pasamos por alto, ya que si acudes al barbero verás como sus herramientas se desinfectan entre afeitada y afeitada. Existen productos y sprays para limpiar de gérmenes la cuchilla, ya que piensa que unos poros abiertos con agua caliente se convierten en el mejor hogar para miles de bacterias.

7. La toalla, la gran olvidada en el proceso

Una forma excelente de humedecer el rostro es la de posar en él una toalla húmeda con agua caliente unos minutos antes de empezar a rasurar. Este vapor es el más beneficioso para nuestros poros. ¿El agua fría? Para cuando hayas terminado. 

 

Crédito de foto: Metro-Goldwyn-Mayer /Giphy

 

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