Audemars Piguet: Arte y estrategia

Audemars Piguet: Arte y estrategia

Oliver Audemars y Octavio García hablan sobre el futuro de la marca relojera, su filosofía y el legandario Royal Oak.

Por: Manuel Martínez Torres | Fecha: 06/02/13

OLIVIER  AUDEMARS  (a la derecha de la foto)
MIEMBRO DE LA FAMILIA PIGUET Y DE LA JUNTA DIRECTIVA


La palabra familia es importante para Audemars Piguet (AP) en dos sentidos. Primero, porque somos y seguiremos siendo una empresa familiar. Y segundo, porque cuando hablamos de familia no sólo nos referimos a los lazos consanguíneos, sino que incluimos a nuestros relojeros y sus familiares, e incluso a nuestros clientes.

  • Cuando conoces gente que te enseña las fotos de sus relojes junto con las de sus hijos, te das cuenta que no estás hablando con un cliente, sino con alguien que de cierta forma te integra en su familia. Y además te das cuenta de que no sólo es un gran honor, sino una responsabilidad enorme. Esto quiere decir que al momento de tomar una decisión importante, debemos pensar en el impacto a largo plazo, es decir, en lo que esa decisión significará para nuestros hijos y nietos, pero también para los hijos y nietos de nuestros relojeros y de las personas a quienes hoy les importamos.
  • Si uno ve a la industria relojera en la actualidad, da la impresión de que todo es y ha sido maravilloso, que existe un gran crecimiento y que éste durará para siempre. Sin embargo, cuando has tenido la oportunidad de pertenecer a una empresa familiar como ap, sabes que el camino para llegar al momento en el que estamos ha sido muy accidentado. En nuestro caso, hubo un tiempo en el que sólo pudimos producir un reloj porque apenas quedaban tres relojeros. Estamos conscientes de que hoy somos lo que somos gracias a los sacrificios que hicieron las generaciones anteriores.
  • Audemars Piguet surgió en 1875, pero ese no fue el principio de nuestra historia. Este mecanismo [muestra un reloj antiguo] me lo heredó una tía, y puede verse que está firmado por Joseph Piguet. El director de nuestro museo estima que fue hecho entre 1740 y 1760, lo que significa que nuestra tradición relojera se remonta a 250 años o más.
  • Cuando decidimos lanzar el Royal Oak en 1972, la industria relojera suiza vivía uno de sus peores momentos debido a la aparición de los relojes de cuarzo. Se perdieron casi la mitad de los empleos y muchas marcas no pudieron continuar. La lógica indica que nuestra industria no debió de haberse recuperado, porque cuando llega una tecnología nueva que es más exacta y barata y con la que puedes hacer muchas cosas, la tecnología anterior está condenada a desaparecer. Por lo general, la nueva tecnología reemplaza a la previa.
  • En ese tiempo, las marcas de nuestro nivel producían relojes en metales preciosos, redondos o quizá ligeramente ovalados. Por ello, presentar un reloj con el diseño del Royal Oak, fabricarlo en acero y tasarlo en aproximadamente el doble de precio que un Rolex de oro, era muy atrevido. Pero desde mi punto de vista, el Royal Oak es coherente con lo que somos. En AP hacemos mecanismos hermosos, y cuando tienes algo así quieres protegerlo con un material tan fuerte como el acero. Siempre tratamos de crear cosas que sean útiles y hermosas, y ésa es la razón por la que, con la ayuda de Gérald Genta, ideamos este reloj.
  • La pregunta es cómo y por qué la industria relojera suiza fue capaz no sólo de recuperarse de la crisis del cuarzo, sino de llegar a una posición tan fuerte como la que tiene en la actualidad. Desde mi punto de vista se debe a que, como relojeros, tratamos con algo muy especial: el tiempo. Es el recurso más preciado que podamos imaginar, del que nunca tenemos suficiente. En el siglo pasado, aprendimos que nuestro concepto de tiempo estaba equivocado: el tiempo no es linear, su velocidad depende de la velocidad relativa de distintos referenciales, y es afectado por la gravedad. En la física cuántica estamos tratando de entender por qué tenemos la impresión de que el tiempo siempre fluye en la misma dirección, cuando en un nivel subatómico no ocurre eso. Lo que hacemos como relojeros es tomar pequeñas piezas de metal, transformarlas en ruedas, resortes y demás, y construir mecanismos que ponen un poco de orden en este caos.
  • Creo que nuestra industria ha podido alcanzar el nivel actual porque la gente sabe que estos mecanismos son hechos por personas talentosas y hábiles, y porque los relojes permiten relacionarse con ese recurso tan preciado que es el tiempo. Puedes sentir una conexión con un reloj mecánico, pero no con un aparato electrónico o de cuarzo.
  • En nuestra industria hay problemas relacionados con la disponibilidad de los elementos clave para hacer un reloj. Debido a esto, varias marcas han avanzado en el desarrollo de nuevas alternativas, algunas de ellas basadas en el uso de silicio. Pero el silicio viene de la industria electrónica. Cierto, hacer piezas de silicio tiene muchas ventajas: se trata de un material que no es afectado por las fuerzas magnéticas y que es muy bueno en términos de la estabilidad de temperatura. Además, los componentes están hechos con una tecnología tal que ajustan a la perfección, por lo que sólo necesitas tener personas que los pongan en el lugar adecuado y listo. Todo esto significa que tendrás relojes más precisos y fáciles de fabricar, lo que es positivo. Pero, repito, esos componentes de silicio que se están usando se basan en una tecnología que viene de la industria electrónica. Lo que me preocupa es si no estaremos reviviendo, bajo otro nombre, lo que ocurrió con el cuarzo. Quizá no es el caso, pero creo que es importante preguntárselo y reflexionar.
  • Sin duda la innovación es importante, pero siempre debemos revisar el pasado y analizar lo que ocurrió, aprender de los errores que se cometieron y, sobre todo, asegurarnos de no repetirlos. Porque no estoy seguro de que, llegado el caso de otra crisis como la del cuarzo, la industria relojera tendría una segunda oportunidad.
  • Por supuesto que Audemars Piguet está invirtiendo en investigación y desarrollo, pero también seguimos trabajando, incluso más fuerte, en los procesos tradicionales para hacer un reloj. Creemos que tenemos que entender mejor las implicaciones filosóficas de las nuevas tecnologías, lo que significan y si son coherentes con las razones de la gente para comprar un reloj mecánico. Si es el caso y no elimina la magia, adelante, pero debemos ser muy cuidadosos. Mi abuela decía que cuando un objeto se descompone y sientes que vale la pena repararlo, significa que es valioso. Porque si no tuviera valor, lo tirarías a la basura y lo reemplazarías con algo más. La pregunta es si los componentes que se hacen con las nuevas tecnologías seguirán siendo valiosos en el futuro, o si simplemente podremos tirarlos y reemplazarlos con algo más. Tenemos que asegurarnos de encontrar la respuesta correcta.