IWC: Viaje a las estrellas

IWC: Viaje a las estrellas

IWC acostumbra sorprender, sin embargo, este año fue mucho más alla con el Portuguese Sidérale Scafusia.

Por: Manuel Martíne | Fecha: 31/10/12

 

"Es magia", me dice en broma Mario Klein, gerente de producto de IWC, cuando le pregunto sobre alguna de las múltiples maravillas tecnológicas y estéticas del Portuguese Sidérale Scafusia, un guardatiempos que, como el propio Klein reconoce, ha elevado a la ya de por sí reconocida compañía de Schaffhausen, Suiza, a otra liga dentro de la industria de la alta relojería.

 

"El Sidérale es una declaración muy especial de lo que IWC puede lograr", añade Klein. "No es sólo un tourbillon o un repetidor de minutos, sino un tourbillon con fuerza constante y un instrumento astronómico que muestra el tiempo sideral, entre otras cosas. No es sólo un conjunto de complicaciones para ser exhibidas, sino un reloj que puedes ponerte y mostrarle a tus amigos. Es hermoso".

 

Por supuesto que el Sidérale Scafusia no salió de la chistera de un mago, aunque bien puede parecerlo. Por el contrario, el desarrollo de esta pieza, la más exclusiva y complicada en la rica historia de IWC, que se remonta a su fundación en 1868, tomó más de diez años.

 

 

 

Además de la carta astral personalizable, el Sidérale cuenta con múltiples opciones para el resto de sus elementos, como la gama de colores para la correa, en piel de caimán o cuero equino, o los cinco colores disponibles para la esfera. En total, hay más de 200 combinaciones distintas.

 

 

"Hacerlo fue algo tan diferente para nosotros que tuvimos que analizar una y otra vez todos los detalles y formar un equipo especial para sacar adelante este proyecto, pues al principio no teníamos la capacidad de realizarlo", dice Klein. "A toda la gente en IWC le gusta este reloj, es único y fantástico".

 

A Klein no le faltan motivos para deshacerse en elogios hacia el Sidérale, como si se tratara de su hijo consentido. Un hijo con muchos padres, por cierto, todos ellos talentosos en sus disciplinas. Al proyecto liderado por Stefan Inhen, director técnico de IWC, y Thomas Gäumann, director de investigación y desarrollo de movimientos en la empresa, se sumaron el maestro relojero de IWC Stefan Brass, el reconocido diseñador y relojero independiente Jean-François Mojon, y el profesor Ben Moore, director del Instituto de Física Teórica en la Universidad de Zúrich.

 

"Algunos de nuestros empleados trabajaron en este reloj desde el comienzo de su vida laboral y es todo lo que han hecho en sus carreras hasta ahora", afirma Inhen. "Cuando empecé a trabajar para IWC, el Portuguese Sidérale Scafusia estaba en sus primeras etapas. Como resultado de esto, todos los involucrados tenemos una relación inusualmente cercana con él".

 

"La cooperación fue un reto muy interesante", dice Gäumann. "Exigió mucha tenacidad del equipo, en especial durante el desarrollo de las innovaciones tecnológicas, cuando los resultados a veces tardaban en llegar. El factor clave, sin embargo, fue que todos mantuvieron el entusiasmo y no escatimaron esfuerzos para tener éxito. Sin esta dedicación, el Sidérale quizá nunca habría pasado de ser un proyecto".

 

Para entender las razones del orgullo que el Sidérale provoca entre las personas que participaron en su concepción y elaboración, hay que mirarlo con detenimiento.

 

 


MÁS DE 200 OPCIONES

 

"Mi verdadera labor en el Portuguese Sidérale Scafusia comenzó hace tres años, cuando empezamos a trabajar en el diseño", dice Klein. "Los objetivos que me dieron fueron claros: a pesar de sus numerosas complicaciones y funciones, teníamos que crear un reloj clásico, fácil de usar y con un diseño atractivo, basándonos en el adn de la colección Portuguese".

 

Para Klein, la decisión de incluir al Sidérale en la familia Portuguese fue la ideal, aunque se llegó a considerar que formara parte de la colección Da Vinci, orientada hacia las grandes innovaciones de la marca. "Pero al final optamos porque fuera un Portuguese, porque es el reloj perfecto y típico de IWC", explica Klein.

 

Nadie en su sano juicio se atrevería a criticar la decisión. En efecto, la familia Portuguese, lanzada en 1939, es la más emblemática de la firma de Schaffhausen. Además, según Klein, es "la más exitosa en términos comerciales, pero también en términos de tradición, manufactura e innovación. Y es la más diversa que tenemos, con el cronógrafo y el automático, los tourbillones, repetidores de minutos y la gran complicación. Se trata de una colección única en diseño por su simpleza, su estilo contemporáneo y su belleza atemporal. Nunca he conocido a alguien a quien no le guste un Portuguese".

 

Para ser parte de un reloj tan complicado, la carátula del Sidérale Scafusia sorprende por su diseño limpio, donde cada función se mueve a sus anchas, sin estorbarse con las otras. La caja de la versión que presentamos en las imágenes que acompañan este artículo está hecha en platino. Sin embargo, en este caso IWC ofrece un servicio de personalización para que el cliente escoja los materiales de la caja, que también puede ser de oro blanco o rojo de 18k, y de la correa, así como los colores de la esfera y del broche, y las aplicaciones en los numerales, entre otros elementos. La marca asegura que existen más de 200 opciones distintas de diseño del Sidérale.

 

Lo que más destaca en la carátula es, obviamente, el enorme tourbillon de fuerza constante. Klein se emociona al hablar sobre esta tecnología que, explica, compensa la disminución continua de energía en los barriletes y transmite un flujo constante al balance. Dos barriletes alineados en paralelo garantizan un mínimo de energía constante de dos días, en los que el segundero montado en la jaula de titanio del tourbillon avanza a intervalos de un segundo. El resto de las 96 horas de la reserva de marcha, el tourbillon funcionan de manera uniforme al ritmo del balance, que oscila a una frecuencia de 18 000 alternancias por hora. El propósito es que el movimiento manual calibre 94900, exclusivo del Sidérale, sea más exacto. "Es mucho mejor que un cronómetro", asegura Klein.

 

La carátula también despliega las horas y los minutos de dos maneras: las agujas centrales marcan el tiempo solar medio, que puede verse en cualquier reloj, mientras que en la posición de las 12 hay una subesfera con el tiempo sideral en formato de 24 horas. El tiempo sideral está relacionado con el movimiento de la esfera celeste y su referencia es una estrella infinitamente lejana, que es exactamente perpendicular al punto de observación al comienzo y al final del período durante el que se observa. Un día sideral es más corto que un día solar medio, por casi cuatro minutos. Es una función usada por los astronómos y algunos dicen que se trata de un elemento más emotivo que útil para la mayoría de la gente. Sin embargo, su desarrollo requiere de una pericia considerable y es una de esas complicaciones raras y exclusivas que enloquecen a los coleccionistas.

 

"Disfruto la tarea de explicarle los fenómenos astronómicos al público en general, de transmitir qué vasto y hermoso es el universo y mostrar lo insignificantes que somos en el contexto general de las cosas", dice el astrofísico Ben Moore, quien fue el asesor de IWC en temas de astronomía durante la elaboración del Sidérale Scafusia. "Este reloj permite que su propietario aprecie y entienda su lugar en nuestra galaxia, lo que me parece un logro extraordinario para un mecanismo que puedes usar en la muñeca".

 

El último elemento de la esfera es un indicador de reserva de marcha entre las 4 y las 5. Pero la fiesta sigue al darle la vuelta.