www.esquirelat.com
La casa relojera reunió a celebridades como Cate Blanchett, Kevin Spacey, Luis Figo y Zidane, en el glamoroso pueblo italiano
Por: Peter Lindbergh (fotos) | Fecha: 22/02/12
Esta es la historia que cualquier marca de lujo quisiera contar. Un grupo de actores y deportistas, entre los más admirados del mundo, se reúnen en uno de los pueblos del norte de Italia preferidos del jet set. Ahí, le rinden tributo a una de las colecciones de la marca, llamada Portofino, justo como el pueblito en cuestión. Y esos momentos son capturados por la cámara de una leyenda viva de la fotografía: el alemán Peter Lindbergh.
La casa relojera IWC sabe cómo crear una historia que inspire admiración y respeto, y que sea congruente con sus valores y tradición. Por eso decidieron reunir en un mismo proyecto a un grupo de sus amigos famosos -o embajadores-, que serían la envidia de cualquier director de casting de Hollywood o de cualquier representante deportivo. ¿Quiénes son? Nada menos que los actores Cate Blanchett, Kevin Spacey, Eric Dane, Matthew Fox y Jean Reno, la top model Elle Macpherson, el ex tenista Boris Becker y los ex futbolistas Zinedine Zidane y Luis Figo, entre otros.
Una vez en Portofino y gracias al talento de Lindbergh, iwc produjo un portafolio fotográfico que reproduce el ambiente del lugar en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, cuando se convirtió en uno de los lugares preferidos para vacacionar de entrañables estrellas cinematográficas como Liz Taylor, Richard Burton, Audrey Hepburn, Rex Harrison, Ingrid Bergman, Liza Minnelli y Alain Delon.
"Cuando trabajas con celebridades, debes hacerlo de una manera muy sutil", explica Georges Kern, ceo de iwc, durante una fiesta en Los Ángeles para presentar la exposición "Days in Portofino". "Nuestros productos son muy caros; nadie compra un reloj iwc porque Cate Blanchett, Patrick Dempsey o Eric Dane también compran uno. Cuando tienes una marca en este segmento del mercado, los consumidores buscan los valores y la tradición, y están muy pendientes de todo lo que haces. Así que cualquier cosa que hagamos tiene que ser inteligente, elegante y, por supuesto, con mucho estilo".
La exposición efímera, que ya se presentó en Ginebra, durante el Salon International de la Haute Horlogerie (sihh) y en Cannes, durante el festival de cine, viajará por varias ciudades del mundo y será montada sólo en eventos exclusivos.
"En la industria de lujo es fundamental contar una historia", afirma Kern. "Tienes que explicar el mundo de tu marca y de tus productos de una forma creativa y relevante. Nosotros no sólo vendemos un producto, sino una imagen, una emoción, un estilo, y todo esto tiene un valor, que justifica el precio".
La colaboración con Lindbergh fue la mejor manera de presentar el rediseño de la colección Portofino. "Queríamos tener algo más elegante para complementar nuestras otras colecciones", dice Kern. "Y vimos que la línea Portofino era perfecta. Son relojes con un diseño simple, pero elegante y distinguido; trabajamos mucho para lograr lo que queríamos".
Lindbergh es reconocido como uno de los mejores fotógrafos de moda en el mundo, ha presentado múltiples exposiciones colectivas e individuales y es un genio en la creación de retratos en blanco y negro, que ha publicado en las revistas más destacadas.
"Estoy interesado en el retrato porque siento que mucho de lo que se ha hecho en nombre de la fotografía de moda ha eliminado la originalidad", ha dicho Lindbergh. "Hay una ausencia de reflexión y de responsabilidad que resulta escalofriante".
El director Wim Wenders definió así la fascinación que siente por el trabajo de su compatriota: "...en las fotografías de Peter Lindbergh, uno ve mujeres extraordinarias en todo su esplendor, pero sin sus disfraces. Están, de hecho, radicalmente revelándose a sí mismas. Sólo que eso no las desmitifica, ni las hace lucir desnudas o desprotegidas, sino todo lo contrario. Y ése es exactamente el misterio, el elemento de ciencia ficción en el trabajo de Peter, la utopía: que convierte a estas diosas en seres humanos, sin despojarlas de su aura".
A propósito de la realización de "Days in Portofino", Lindbergh escribió:
"El tiempo continúa su marcha. Sólo se detiene en Portofino. Cuando las nubes negras se posan sobre la bahía, el lugar adquiere un aire misterioso. Es el momento ideal para hacer nuestra sesión. Luego, los rayos del sol traen de regreso la suave atmósfera de la dolce vita y, para entonces, ya es imposible encontrar un asiento libre en la piazza. Así era cuando Elizabeth Taylor se pavoneaba en la Piazzeta, enfundada en unos shorts y cargando una bolsa de playa. Y así será siempre".