IWC: Portofino de gran nivel

IWC: Portofino de gran nivel

Entrevistamos a Christian Knoop, Director Asociado del Centro de Diseño de IWC

Por: Carlos Pedroza / Ginebra | Fecha: 06/01/12

 

¿La actualización de la colección Portofino cierra el ciclo de lo que IWC ha hecho con sus otras familias en los últimos años?
CHRISTIAN KNOOP: De hecho, es la primera vez que traemos a la familia Portofino al Salon International de la Haute Horlogerie (SIHH). Nuestro objetivo es llevarla a otro nivel. Hace dos años y medio, cuando empezamos a considerar el rediseño de esta colección, decidimos que lo mejor era elevarla de categoría en varios aspectos.
Queríamos que la familia Portofino estuviera en el mismo nivel de nuestras otras colecciones y ponerla a la par en cuanto a la funcionalidad de sus movimientos. Por esta razón, buscamos desarrollar complicaciones que reflejaran el espíritu de los viajes y las vacaciones, y consideramos que un movimiento con doble huso horario era adecuado para que nuestros clientes pudieran ver la hora de su ciudad mientras están viajando. La segunda modificación que introdujimos en esta línea es un movimiento manual con reserva de marcha de ocho días, lo cual no sólo es sobresaliente desde un punto de vista técnico, sino que también es muy práctico porque el propietario del reloj sólo tiene que darle cuerda una vez a la semana.
En el aspecto de mercadotecnia, llamamos a Peter Lindbergh, quien es uno de los mejores fotógrafos en el mundo, para que hiciera una sesión en Portofino con 13 de nuestros amigos, con una estética de los años 50 y 60.


¿Cuáles son los principales cambios que hay en el Portofino? Veo que la esfera, la caja y el tamaño son diferentes.
CK: Consultamos nuestros archivos para revisar la historia de esta familia y estudiar sus diferentes ejecuciones y los distintos modelos. El primer Portofino, que data aproximadamente de 1984, ya tenía algunos movimientos propios de un reloj de bolsillo desarrollados para un reloj de pulsera.
Así descubrimos que los códigos de diseño de esta familia se remontan a los años 50 y 60, cuando aún no existía la familia Portofino. Sin embargo, ésa fue la época en que Portofino se hizo conocido. Este pequeño y sencillo pueblo pesquero en la costa de Amalfi de repente ganó fama y se convirtió en un destino vacacional para el jet set y para celebridades de Hollywood. Así que el espíritu de esos días, que refleja una elegancia casual e intemporal y una sofisticación sutil, fue el punto de partida para el rediseño.
En cuanto a las diferencias, en el caso del modelo automático hicimos la caja de 40 milímetros en lugar de 39, lo que nos permite tener proporciones más elegantes. También realizamos algunos cambios en la esfera, como imprimir los indicadores de minutos en negro y destacar el número 60 en rojo. Además incluimos un 12 y un seis romano en las horas para darle más carácter al reloj. Otro de los aspectos nuevos, que es muy obvio, es que agregamos correas metálicas, con malla estilo milanés. Esta técnica se inventó hace un par de siglos y consiste en entretejer los hilos metálicos para hacer una malla suave, fuerte y flexible a la vez.
El cronógrafo también tuvo cambios; el más obvio es que la caja es más grande, pues mide 42 milímetros. Además modificamos el diseño de los pulsadores para darles una forma más clásica. Y tenemos la caja de 45 mm para las dos modelos sobre los que ya hablé: el doble huso horario y el movimiento manual con ocho días de reserva de marcha.

¿La correa metálica es muy delgada?
CK: No, de hecho mide tres milímetros de grosor, lo que la hace ver más masculina. Pero además decidimos introducir un nuevo estilo de correas en piel de cocodrilo, desarrolladas junto con la marca de zapatos italianos Santoni. Esta marca pinta las correas a mano, lo que añade más profundidad y riqueza al color. Y con nuestro sistema de asas, el propietario puede variar entre el brazalete metálico y el de piel.

El acero está en el centro de sus colecciones, ¿qué representa este material para IWC?
CK: Somos una marca muy técnica y el acero es un material propio de la ingeniería, así que es muy importante para nosotros. No somos una marca artística, ni de joyería. Para IWC, el acero brinda solidez y calidad; además, es un material muy auténtico que te permite crear algo muy técnico.

En otro nivel
"Simply perfect" es como IWC se refiere al Portofino Automatic (foto) en su página de Internet. Y resulta fácil estar de acuerdo con ellos. Nos gusta la apuesta por el acero en la caja, un material que esta marca sabe utilizar con maestría, y la sencillez del diseño. Es un reloj que está hecho para sobrevivir al paso de los años, las modas y las tendencias.
IWC.com